¡De vergüenza!


El Córdoba suma su undécima derrota en 17 partidos y da una triste imagen en Huesca

Huesca
Los jugadores del Huesca celebran uno de los goles./Foto: LaLiga

Hace poco más de una década, el cordobesismo vivía una de sus grandes tardes en El Alcoraz. En aquella eliminatoria por el ascenso los blanquiverdes cerraban un periodo de dos años en Segunda B y miraban al futuro con optimismo. Después de aquella tarde vinieron sufridas temporadas por la permanencia, dos play-offs y un ascenso. Luego un año para olvidar en la máxima categoría del fútbol español. Y, diez años después, la visita al campo del Huesca ha reverdecido la apatía de la temporada de Primera o la de la primera vuelta de la 2004-2005. En ambos casos se bajó y, esta campaña, augura que sucederá lo mismo.
El Córdoba es un equipo débil y se planta y se siente así cada vez que pisa el césped. Vive instalado en un pesimismo, que lo convierte en el rival favorito de casi cualquiera. Hasta el entrenador (¿Debería dimitir?) se ha contagiado y pone sobre el tapete alineaciones contranatura que acaban con el final previsible: la derrota.
Ni 20 minutos ni buen juego necesitó el Huesca para adelantarse con un gol de Sastre, que llevaba marchamo de condena. Y antes de que el primer acto de la tragicomedia del Córdoba finalizase, llegó el segundo. El pastiche culminaba a los 30 segundos de juego de la segunda parte. 3-0 y para casa. Guardiola maquilló el resultado, pero lo peor fue la actitud, inexistente, por parte de la mayoría de los jugadores, que se pudo ver ejemplificada en la actitud de Jona, tras marcar su compañero.
Entre tanto y hasta la fecha, la directiva calla. Al patriarca-propietario no se le ve y, puede, que en los despachos estén más preocupados del futuro societario del club (el suyo propio) que del descenso de categoría. Seguramente, porque se da por hecho. La vergonzosa imagen del equipo ya dejó de ser novedad. Así que solo quedan dos opciones, o una revolución total, o dejarse llevar a Segunda B, con las consecuencias institucionales que ello pueda acarrear.

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