El Córdoba se hunde en la mediocridad


Los blanquiverdes pierden en el descuento, ante un rival directo que fue superior durante todo el encuentro

Córdoba
Onwu celebra su gol ante el Córdoba./Foto: LaLiga

Vaya por delate que, quienes han -o hemos- sufrido al Córdoba durante décadas han -o hemos- vivido momentos peores. Sin embargo, ello no quita para mirar con preocupación a un equipo que, pese al cambio de entrenador y a una leve mejoría en las dos jornadas precedentes, ante el Lorca ha evidenciado una preocupante falta de actitud de buena parte de sus jugadores. Y es que, más allá de discutir la calidad o la falta de ésta que tiene la plantilla, sin ambición ni entrega no se va a ninguna parte. O sí, a Segunda B.
El cambio táctico realizado por Merino en la primera mitad no dio resultado. La idea del entrenador de presionar arriba no fue acompañada por todo el equipo y eso, unido a la endeblez defensiva de Javi Lara, dejó a un equipo largo y con demasiados huecos. El Lorca lo aprovecho y fue el único equipo en el campo que tuvo ocasiones. Los murcianos jugaban bien, pero la falta de calidad se notó en la falta de finalización. Si bien, no es menos cierto que el nigeriano Apeh marcó un gol, mal anulado por la decisión del juez de línea.
La segunda parte comenzó igual que la mayor parte de la primera, con espacios y una pasividad cada vez mayor. Merino movió ficha y no pagó con Javi Lara el primer cambio. Jona, que corrió infructuosamente para recibir algún balón, fue sustituido por Aguza. Éste se colocó en la media punta y fueron los mejores minutos del Córdoba (mejores, teniendo en cuenta que el equipo estuvo más que discreto). Aguza tuvo la mejor de los blanquiverdes y poco más. Josema se fue tocado y, de acabar la lesionado, la parte central de la defensa puede quedarse en cuadro. A poco del final Onwu sustituía a Apeh y fue la peor noticia, porque en el 91 marcaba el 1-0 y mientras el Lorca respira, los de Merino se hunden como penúltimos.
Como decíamos, los que han -o hemos- sufrido al Córdoba recuerdan -o recordamos- lo que es navegar en tierra de nadie en Segunda B. Esperemos que alguien lo sepa transmitir en el vestuario, pues las soluciones del palco suelen ser peores que la versión anterior.