Las patatas calientes de Merino


El nuevo entrenador del Córdoba deberá resolver las situaciones que han llevado al equipo blanquiverde a la zona baja de la tabla

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Juan Merino, dirigiendo un entrenamiento./Foto: CCF

El Carlos Tartiere será el escenario donde, al mediodía de este domingo, el nuevo entrenador del Córdoba CF, Juan Merino, tenga su puesta de largo. No será un rival ante un rival cómodo, ya que pese a que el Oviedo de Anquela atraviesa por un bache de resultados es uno de los conjuntos llamados a ocupar la zona noble de la tabla. Un examen para los dos conjuntos y para el que Merino habrá tenido solo cuatro días de preparación y con varios frentes abiertos.

Fragilidad defensiva

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Dani Pinillos en el partido ante el Cádiz./Foto: Jesús Caparrós

El principal problema del conjunto blanquiverde está tanto en la zaga como en el balance defensivo de todo el equipo. El propio entrenador reconocía en su presentación que “con 22 goles en contra no se puede aspirar a otra cosa que a salir de los puestos de descenso”. La retaguardia blanquiverde ha sido frágil hasta la fecha y las soluciones no parecen sencillas. El propio Carrión acabó su etapa como entrenador, realizando todo tipo de variantes. Además de con Josema (la gran promesa del verano) en la grada, durante tres jornadas consecutivas.
A Merino le gusta que sus equipos sean compactos y sus líneas no se descompongan. Por ello, todo hace prever que el nuevo Córdoba sea muy solidario en la presión y las ayudas. Para ello tendrá que resolver otro de los problemas que acucian a esta parcela del equipo. Y es que a alguno de los centrocampistas les cuesta correr hacia atrás. Un hecho que, de no corregirse, podría llevar al banquillo a alguno de los titulares, hasta ahora, indiscutibles.

Fichajes por debajo de su nivel

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Jaime Romero conduce el balón./Foto: Jesús Caparrós

Además del antedicho Josema, Fernández, Pinillos, Jona y Jaime Romero han rendido mucho menos de lo esperado. A lo que hay que sumar el caso de Noblejas, que llegó a última hora y se halla en plena consecución de un nivel físico que le permita estar disponible para jugar. Entre tanto, los dos laterales que han vuelto a la que ya fue su casa no atraviesan un buen momento. De hecho, el bajo rendimiento de Fernández ha sido maquillado con la preocupante falta de intensidad de Pinillos.
En la parte de arriba, y pese a reconocer que el equipo tiene gol, a Merino le queda también trabajo por delante con Jona y Romero. El primero no ha funcionado como se esperaba, lo que ha dado con sus huesos en el banquillo. Mientras que al segundo aún se le espera. Y es que el extremo manchego ha pasado son pena y sin gloria. Del buen concurso de ambos dependerá que el equipo mejore cerca y dentro del área rival.

El centro del campo que no llega

oportunidad centrocampistas
Javi Lara./Foto: Jesús Caparrós

Si los equipos de Merino no han destacado por obsesionarse con la posesión, no es menos cierto que la medular blanquiverde anda espesa. Mientras Lara ralentiza el juego y descuida sus labores defensivas, Aguza y Galán se han mostrado intermitentes. Caballero no está físicamente para los 90 minutos y Markovic no tiene una posición definida. A ello hay que añadir la prácticamente nula participación de Vallejo y, eso sí, la certeza de que Edu Ramos ha sido el mejor centrocampista en lo que va de campeonato, mostrando un nivel notable.
Así las cosas, el domingo en el Tartiere se verá cómo Merino comienza a resolver sus patatas calientes. Le queda trabajo por delante.

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