Crónica de una muerte anunciada


Las próximas horas decidirán el futuro del entrenador del Córdoba CF, que cada vez parece estar más lejos del Arcángel

Carrión Córdoba González
Carrión habla con el director deportivo Alex Gómez en el estadio de El Arcángel.

Llegó cuando el filial estaba en Tercera y con el aval de su trayectoria al frente del equipo femenino del Espanyol. Luis Carrión abría su segunda etapa en un Córdoba del que fue jugador en la temporada 2006-2007. Ya en el banquillo, su labor en el B le valió para sustituir a José Luis Oltra, cuando al técnico valenciano se le estropeó la varita mágica para sacar rendimiento a una plantilla que estaba por debajo de las expectativas, que se alentaban desde el palco. Y es que, en diciembre de 2016, ya se estaba escribiendo -y no por Gabriel García Márquez, la crónica de una muerte (entiéndase, destitución, cese o dimisión) anunciada.
En aquel proceso post descenso de primera, post, Florin, post Xisco… el tándem que formaban Oltra y Emilio Vega obtuvo un rendimiento muy por encima de las posibilidades reales del equipo. Y, cuando la ensoñación acabó, los cadáveres deportivos del entrenador y del director del área técnica desfilaron hacia Granada y Huesca (miren la clasificación). Llegó el turno de Carrión y el partido de Oviedo y la eliminatoria copera ante el Málaga fueron la estrella fugaz de su ascenso al primer equipo. Después, el frío invierno dejó un mes de enero a bajo cero y un cambio de presidente.
Mientras los González realizaban la sucesión dinástica, a la corte blanquiverde llegaron Lara y Aguza y todos los males parecían resueltos. Nada más lejos de la realidad. El equipo no funcionaba a domicilio y dejaba escapar media vida en casa. Solo un sprint final tapó las carencias evidentes de un Córdoba que pareció, hasta entonces, enfermo y casi condenado a la muerte deportiva de la Segunda B (recuerden el partido ante el Mirandés).
El relato del verano es de sobra conocido. Fichajes para conseguir followers en Twitter, la extraña marcha de Deivid y una plantilla profundamente renovada. A la medida del entrenador, fichada por el nuevo director deportivo y loada por el presidente en los pocos medios a los que acude. Una pretemporada inmaculada y, después, la realidad. Y es que hay que tirar de memoria para recordar tanto escarnio, en forma de goleadas concatenadas, para recordar a un Córdoba peor. La crónica sigue, Carrión parece que entona ya el adiós y la muerte sigue en el horizonte. La guadaña no entiende de colores ni escudos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here