La venganza de Deivid


La derrota en Valladolid deja de manifiesto las carencias defensivas del Córdoba, donde se nota la ausencia del ahora jugador blanquivioleta

Deivid
Deivid se lamenta del gol de Guardiola./Foto: LaLiga

El fútbol se juega en dos áreas, la propia y la ajena, mientras el resto del campo es un banco de pruebas para reforzar ambos terrenos. En la ajena (al menos en los dos últimos encuentros ligueros), el cuadro de Luis Carrión se ha acostumbrado a marcar el gol del honor que, al menos, sirve para engordar la estadística de Sergi Guardiola. En la propia, el conjunto cordobesista se muestra débil, falto de confianza y contundencia, además de mostrar desajustes impropios de un equipo que, tan siquiera, aspire a mantener la categoría. Con una zaga prácticamente nueva, inexperta y con presunto potencial por demostrar, la venganza de Deivid se ha consumado.
Y es que más allá de que el antiguo capitán se fuese por la puerta de atrás del Arcángel, su partida a las filas del Valladolid ha servido para reforzar a un supuesto rival que -a día de hoy- se halla a una distancia sideral del Córdoba. Además, su marcha también ha valido para dejar a las claras que la retaguardia no funciona y que el míster blanquiverde no da con la tecla de una defensa que, en principio, él mismo escogió.
Con un promedio de más de dos goles encajados por partido (un total de 15 en liga y 21 si se suman los dos de Copa del Rey), los números realizan la analogía perfecta con la clasificación. Borde o zona de descenso directo. Y lo peor es que en Pucela volvieron a evidenciarse fallos clamorosos en la parte de atrás. Y es que, al margen del cuarto gol cuando el equipo ya estaba con uno menos (por cierto, uno de los centrales, Caro), los tres primeros eran perfectamente evitables con el plantel bien colocado en el terreno de juego. A la cantada del gol olímpico de Óscar Plano en el segundo gol, hay que sumar que en el primero Ibán Salvador recibe libre de marca, mientras que en el tercero (obra de Mata), éste se trastabilla antes de empujarla a la red con los defensas mirando.
A la inexperiencia y los desajustes hay que añadir una falta de intensidad que sólo augura -salvo giro radical de los acontecimientos- males mayores. Es decir, más espectáculos de rivales como el Barcelona B, el Tenerife, el Granada y el Valladolid. La venganza de Deivid, hasta sin quererlo, se ha consumado en este comienzo de temporada.

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