Mal no, lo siguiente


El Córdoba CF cae estrepitosamente en Valladolid por cuatro goles a uno y deja a Carrión más que nunca en la cuerda floja

Luismi celebra su gol ante el Córdoba CF./Foto: Real Valladolidh

El entrenador no tiene la culpa. Mejor dicho, sólo una parte. El resto, y no poca, los jugadores y, sobre todo, quien quita y pone en la Sociedad Anónima Deportiva. Lo sucedido en Valladolid tendrá consecuencias, pero no las que un sector mayoritario de la afición desea. El que paga manda y puede que lo haga sea mandar al equipo a Segunda B. Y ello por más que traiga como entrenador al que fuera lateral izquierdo de Johan Cruyff. Que con su compañero de equipo le fuera bien, no quiere decir que la historia se repita. Que pregunten, ya que pilla cerca en Huelva.
Volviendo al espectáculo de Pucela, no es comprensible que a estas alturas de competición encajes el primer gol antes de la primera media hora. Por decreto. Como si de derecho consuetudinario se tratase, el equipo de Carrión se deja llevar por los rivales como hoja que lleva el viento. Ni defiende ni ataca, ni da sensación de tener pulso. El primer paso, claro está es el de la destitución, pero ¿de quién? ¿de quién dejó marchar a Deivid y a Antoñito?
Entre tanto, el Córdoba suma cuatro de nueve en goleadas recibidas por confiar en un entrenador que diseñó la plantilla a su antojo, tras salvar los muebles en los últimos cinco partidos de la anterior campaña. Y es que a estas alturas de competición pensar en quedar décimos es un alivio mayor que asistir a una procesión de rogativas por la sequía y que llueva a mitad del cortejo.
La culpa, ya se ha dicho, no es de Carrión, sino de quien depositó en él la confianza y ahora purgará las penas cambiando de ‘muñeco’ en el banquillo. Y es que quien más y quien menos recordará a Jémez, a Alcaraz. Pero son entrenadores con exceso de personalidad para un banquillo agradecido.

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