Les tiene muchas ganas


Antoñito y Deivid. Dos nombres que son parte de la historia reciente del Córdoba y que pueden ser decisivos en el devenir del que fuera su plantel, eso sí, al otro lado de la trinchera. Y es que los blanquiverdes llegan con no pocas urgencias a Pucela. A las clasificatorias (en la zona peligrosa de la tabla) hay que sumar las dudas sobre el juego del equipo y sobre el entrenador, cada vez más cuestionado. Mientras que el equipo de Luis César Sampedro marcha bien posicionado y cuenta con la motivación extra del que fuera segundo capitán del Córdoba hasta hace unos meses. Éste ha señalado sobre el encuentro ante su ex que “es de los partidos que miras cuando sale el calendario, aunque lo será más cuando vaya allí. Se me hará raro.
Una salida traumática
Ni se iba a ir ni se esperaba, pero justo antes de comenzar la pretemporada Deivid hacía las maletas.  Y es que el club comunicó al defensa canario que no contaban con él, justo en la jornada previa a que contrajera matrimonio. Un singular “regalo de boda”, nada más y nada menos que al segundo capitán del equipo y el buque insignia del conjunto blanquiverde en sus últimas campañas.
Una de las causas de su adiós, además de las presuntas diferencias los términos de la renovación, radicó en uno de los momentos más dolorosos por los que atravesó el Córdoba CF la pasada temporada. Fue tras la derrota en Getafe, cuando Deivid se acercó a la grada a saludar a los aficionados y compartió con ellos su frustración, por la situación deportiva. “Sobran las palabras en este momento. A estas alturas no podemos decir nada porque ya hemos tenido bastante palabrería durante el año”, espetó Deivid. Aquellas palabras que, sin nombrar directamente, parecían ir dirigidas a los responsables de los despachos del Arcángel parecieron haberle pasado factura dos meses más tarde. Ahora la cuenta podría pagarla, en lo meramente deportivo, el que fue su club.

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