El adiós de 'Espartaco' a la selección española


Espartaco, así lo apodaba el mítico Andrés Montes, ha anunciado su adiós a la selección española de baloncesto. Con la marcha del pívot cordobés, además de seguir avanzando en el cambio generacional, se constata el epílogo de un equipo difícilmente igualable. Las platas y el bronce olímpicos, el mundial (también el junior), los triunfos europeos. Uno tras otro, Felipe Reyes ha estado presente y ha sido pieza importante en cada logro que convirtió a España en los Estados Unidos europeos. Un sueño hecho realidad.
“Iba a decir… ¡Qué huevos tienes Felipe!” Esta expresión de Andrés Montes dio la vuelta al mundo, en aquella prórroga frente a Eslovenia en el Eurobasket de 2009. Pero eso ha sido el ala-pívot cordobés, todo un ejemplo de pundonor y superación. Más allá de los títulos y las medallas, Espartaco demostró que no hay mayor barrera que la que se pone uno mismo y que el obstáculo es la próxima meta a alcanzar. Se convirtió en un depredador del rebote ofensivo; en el alma del equipo cuando ya no queda esperanza; y transformó una “muñeca de madera” para el tiro libre en una máquina precisa de anotación.

Ahora deja la selección para dedicar más tiempo a la familia, tras un europeo en el que ya no estuvo. Los grandes se reservan el derecho a decidir su marcha, porque se lo han ganado en la pista, en cada batalla de la que salieron victoriosos, cuando todo parecía perdido. Felipe Espartaco Reyes se lo ganó con el pulso de una generación que rompió los moldes, rompió las históricas barreras psicológicas del deporte patrio y mostró el camino a los que venían detrás. Todos los cordobeses comparten con él -se enorgullecen como con Pepe Reina- del éxito de una generación que ya comienza a ser narrada, en pasado, a la que llega.

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