Le dan otro repaso: El Córdoba hace aguas


Los blanquiverdes caen por tres goles a uno en Granada y muestran todas sus carencias, cada vez, más agudizadas

Machís celebra el segundo gol del Granada./Foto: Granada CF

Lo que ha pasado al Córdoba en Granada se explica rápido. Los nazaríes tienen mejor plantilla. Si a ello se suma que los blanquiverdes, parafraseando a un conocido técnico galés, andan buena parte de los partidos como pollo sin cabeza, el resultado se conoce desde que se encaja el primer gol. Y lo peor es que no se intuyen soluciones ni sobre el césped, ni en el banquillo, como tampoco en la zona técnica.
El primer acto empezó con dominio de los blanquiverdes y con los nazaríes esperando atrás. Con mucho más potencial que cuando dirigía al Córdoba, el Granada de Oltra recordaba a aquel equipo. Intenso, duro, bien replegado y con pegada, los locales tardaron ocho minutos en adelantarse en el marcador. Machís transformaba en una jugada en que se volvió a evidenciar las graves carencias técnicas y tácticas de un plantel que, hasta el 19 de agosto, prometía ascenso y ahora vaga más que brilla por los campos, el suyo y los que visita, salvo honrosas excepciones. El dominio no sirvió de nada en 45 minutos con dos mini ocasiones y la mejor fue del contrario. Por suerte acabó en el larguero de la meta defendida por Kieszek.
La segunda parte comenzó con ese pretendido tono gris, que le daba al encuentro el equipo de Oltra. No pasaba nada ¿O sí? Machís se fue de medio Córdoba rompió desde la izquierda hacia dentro y hacía su segundo gol. Carrión se desesperaba, mientras veía la zozobra de un plantel al que le cuesta horrores defender, ser contundente, meter el pie… En definitiva, hacer las cosas que le tocan a un equipo de la categoría de plata. Y pudo ser peor porque seis minutos después el colegiado pitaba un penalti que fallaba Adrián Ramos o paraba Kieszek. DEn el tramo final, el castigado Joselu marcaba el tercero, mientras Guardiola maquillaba en el 84 con un gol que para poco sirve, más allá de la estadística personal del balear, que es de los pocos que salvan de la quema continua de los blanquiverdes.
Los cambios tampoco auguraban un criterio mínimamente razonable del entrenador cordobesista. Markovic, Romero y Caballero por Alfaro, Pinillos y Edu Ramos, convertían el centro del campo en un correcalles sin sentido. Aunque no es menos cierto que no hay más cera de la que arde, por más que se vendiera lo de equipo compacto, con hambre, una piña… O fallaron los fichajes, o el entrenador o ambas cosas. Pronto para pedir responsabilidades pero dos victorias y seis derrotas, entre liga y copa empiezan a invitar al pesimismo. Y si a ello se le suma una inoperancia generalizada queda un suplicio de 36 jornadas. Todo depende del crédito que le reste a Carrión, de los fichajes en enero o de un milagroso cambio para un equipo que, conforme pasan las jornadas es más pequeño.

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