El minuto que lo cambió todo

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El Córdoba CF cae derrotado por 0 a 2 ante el Cádiz CF en el primer partido de liga. David Barral y Álvaro García marcaron los goles

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Jaime Romero conduce el balón./Foto: Jesús Caparrós

Sonaba Highway to Hell del mítico grupo australiano ACDC por la megafonía, al llegar al descanso en el Arcángel. Paradoja o no, el Córdoba CF había descendido a los infiernos en apenas un minuto, el que tardó David Barral en abrir el marcadr para el Cádiz. La temporada comenzó con un golpe seco, un gancho de boxeador veterano, al que le queda poco resuello, pero la garra y la técnica precisas para asestar un crochet de los que mandan al rival a la lona. Y así fue.
Los de Carrión quedaron noqueados. Mientras en el campo no pasaba nada, en la grada algunos aficionados gaditanos comenzaban con su particular show. Mitad carnaval, mitad o tres cuartas partes de mala educación. El Córdoba mejoró, pero no creaba peligro real y los de Cervera olieron la sangre. En el minuto 31, Álvaro García, ponía el segundo, después de que su equipo tuviera una clara ocasión anterior. El pujil blanquiverde se tambaleaba y, desde la esquina, el entrenador decidió quedar se con tres defensas, con 53 minutos de partido por delante.
La segunda mitad comenzó con un claro quiero y no puedo. Y es que después de ocho combates de preparación en que los sparrings no te tocaron el mentón, cuando te rompen la ceja y te castigan el hígado cuesta reaccionar. En el fútbol este hecho se traduce en imprecisiones, nervios y jugadas inconclusas.
En un par de ocasiones, en especial en una de Sergi Guardiola en el minuto 68, la situación se pudo invertir y que el Córdoba resucitara como Rocky Balboa. No pudo ser. Los de Cervera mantuvieron la calma se fajaron, hicieron cambios y arañaron, minuto a minuto, un tiempo valioso que se diluía como la moral de los blanquiverdes. Una pretemporada inmaculada y el golpe nada más comenzar la liga. Eso sí, en el último segundo Markovic marcó el gol del honor. Demasiado tarde.
Analizar a un equipo por un partido es injusto. Máxime cuando restan 41 por delante. Todo cambió en un minuto y, a partir de ahora, a los chicos de Carrión solo les queda mostrar su personalidad.

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