Tres años de un sueño convertido en pesadilla


El ascenso a Primera División del Córdoba, tras 42 años, se convirtió pocos meses después en una de las grandes decepciones del cordobesismo

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Aficionados del Córdoba celebran el gol del ascenso en el estadio Gran Canaria./Foto: LVC

En la memoria reciente del cordobesismo hay tres nombres imborrables: Gran Canaria, El Alcoraz y Cartago Nova. En esos tres estadios se gestaron tres ascensos históricos y, tanto el de Cartagena en 1999 como en Las Palmas en 2014, la épica acompañó a los futbolistas del plantel blanquiverde. Si en la localidad murciana se rompía una especie de maldición histórica que desató una profunda carga emocional, en las islas se culminó una travesía de 42 años por el desierto de Tercera, Segunda B y Segunda A. Pero el sueño que se alcanzó tal día como hoy hace tres años, pronto se convirtió en pesadilla.
El gol del mejicano Uli Dávila en el último suspiro de un partido perdido y tras una invasión de campo de la afición canaria fue la mejor muestra de la suerte que acompañó al Córdoba, durante el último tercio de la temporada 2013-2014. La llegada al banquillo del Arcángel de Albert el Chapi Ferrer cambió una dinámica que parecía haber condenado al equipo blanquiverde a la zona media de la tabla. Su inteligencia táctica clasificó al Córdoba para el play-off sobre la bocina, mientras que en los cuatro partidos de la promoción apenas encajó dos tantos. Ello sirvió para firmar el sueño de un ascenso que, cogido con alfileres, invitaba a una buena planificación que ayudara a aprovechar la histórica oportunidad.
No fue así y el sueño pronto se convertiría en pesadilla. Tres entrenadores (Ferrer, Djukic y Romero) a lo largo de la temporada en la máxima categoría, dieron la medida de un equipo que no supo mantener el equilibrio entre las buenas y malas rachas. Si la llegada de Djukic supuso un revulsivo que llegó a sacar al equipo de los puestos de descenso en la parte final de la primera vuelta, el segundo tramo de competición rozó el esperpento. Y es que el Córdoba logró el récord negativo en la Liga con solo dos puntos en segunda vuelta, a pesar que comenzó esa etapa de la campaña, realizando un ilusionante partido ante el Real Madrid, que no mereció perder.
Sin embargo, el sueño se truncó dos jornadas más tarde en un varapalo como local ante el Almería. Dos goles a balón parado firmaron una derrota que fracturó el vestuario y, a partir de ese momento, desencadenó una racha que, más allá de los propios resultados, dejó una imagen paupérrima de una plantilla de la que sólo salieron bien parados -para la afición- Andone, Khrin y Crespo. En la memoria quedará la humillación -innecesaria- del FC Barcelona en el Arcángel y un estadio semivacío en los últimos partidos de una temporada en la que poco se pudo soñar.

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