No hay divorcio porque no hubo boda


divorcio
Pancarta exhibida por la peña “Frente Penitente”, pidiendo la marcha de Carlos González./Foto: LVC

Un tramo final de temporada que arroja números de ascenso directo no han servido para calmar a la afición del Córdoba Club de Fútbol (CCF). Lejos de aplacarse, los ánimos de la parroquia blanquiverde están a flor de piel. Y la constatación de este hecho se pudo ver y oír, durante los 90 minutos del encuentro ante el Girona. El último partido de una liga irregular que, en el fondo, no es el problema de fondo de la mala relación entre los dueños de la institución y sus abonados. Las malas formas, cuyos ejemplos han quedado constatados en numerosas ocasiones; unidas a una gestión deportiva que naufragó, estrepitosamente, en primera y que, esta campaña, ha tenido demasiadas vías de agua; han traído consigo la que ya se aventura como canción del verano: “¡González vende ya!” El eslogan de un divorcio que no es tal, porque nunca hubo boda.
21 minutos bastaron para que el grito de moda en las redes se escuchara por las esquinas de un Arcángel, que es un símil del actual equipo: a medio construir. Los miembros de la peña Frente Penitente no cejaron en su empeño y, además de la pancarta, la coreografía del “¡González vende ya!”, resonó alto y claro. Un lema persistente que, como parece apuntar, no se perderá entre los pulsos de calor de un verano que promete ser movido en las oficinas del Arcángel. Y es que, mientras se tantean a los delanteros con mayor rendimiento de la recién concluida campaña, en la memoria siguen presentes casos como los del pretendido, en 2016, Roger Martí (22 goles, 4 asistencias y en primera con el Levante). Su ejemplo está muy vivo entre buena parte de la parroquia blanquiverde.
Tampoco ayudaron los caprichos del calendario. La temporada acabó contra el mismo rival de la anterior. En 2016, el Girona apeaba al Córdoba en la primera eliminatoria del play-off. Sin embargo, en la masa social quedó la sensación de que el equipo había estado por encima de sus posibilidades (quizá, en una situación análoga a la del ascenso). Un año después, el mismo Girona que cayó en el último peldaño del ascenso llegaba como equipo de primera. La comparación de un proyecto y otro era evidente, antes de que comenzará a rodar el balón. El divorcio con el palco era lo esperado, al igual que no se intuye una posible reconciliación porque nunca hubo boda ni relación de pareja entre el palco y buena parte de la grada.

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