Lagartijo y Roca Rey a hombros en Los Califas


Lagartijo ofreció una versión mucho más artística de la que nos tenía acostumbrados en su etapa de novillero

Lagartijo y Roca Rey a hombros./Foto: Lances de Futuro
Lagartijo y Roca Rey a hombros./Foto: Lances de Futuro
Alternativa de Lagartijo./Foto: Lances de Futuro
Alternativa de Lagartijo./Foto: Lances de Futuro

La alternativa soñada para cualquier torero. Hacerlo en su tierra cortándole las dos orejas a su oponente no puede ser mayor deseo. Pero ocurre que los planteamientos generales de este espectáculo ritual deben repensarse urgentemente bajo riesgo de que cada vez interese menos porque tiene menos evidencias de sus principios fundacionales. Los espadas de postín imponen comportamientos de poco compromiso y emoción muy, muy contenida.

Así las cosas, en el de la alternativa, Lagartijo ofreció una versión mucho más artística de la que nos tenía acostumbrados en su etapa de novillero, mudando estética por arrojo. Algunos naturales fueron de calidad. El toro, por su parte, se dejó hacer. Un toro de los de ahora, para hacerlo bonito sin que las estrecheces impongan su ley. Cobró una estocada fulminante y las dos orejas fueron al esportón.

Talavante recetó un aseado saludo capotero, al que contestó Roca Rey con un quite de gran vistosidad. La faena se inició con unas expectativas que más tarde se disolvieron como un azucarillo en el café. El de Núñez, carente de fuerza y raza se apagó a las primeras de cambio. Esto es lo que hay. No hay problemas, no hay más emoción. Si sirve se compone una faenita artística y si no tiene fuerza o plantea el más mínimo problema, tampoco importa.

Roca Rey pechó con un primer toro de estampa decimonónica que a la muleta llegó hecho un marrajo, soltando la cara y tirando cornadas por ambos pitones. El torero, sin ninguna posibilidad artística optó por la exposición y el valor, pilares por otra parte de su tauromaquia. Porfió con tesón, algunas veces fuera de cacho, y tras una contundente estocada recibió un premio a la actitud.

El segundo de Talavante se lidió lamentablemente, como casi toda la corrida. A la muleta llegó como llegaron sus hermanos. Falto de acometividad y sin declarar aptitudes, pero el oficio del extremeño ocultó incertidumbres construyendo una faena de estética muy vistosa y personal, a ratos fría y más emotiva hacia el final del trabajo. Poder técnico con tan poco oponente.

Al guión de toda la corrida se repitió de nuevo en el segundo de Roca Rey. Toro incierto, falto de raza y sin revelar intenciones. Su matador optó por el efectismo ponderando el mantazo por el muletazo, pero con una disposición indiscutible. Faena carente de temple con un oponente que no planteaba más compromisos, generosamente premiado con las dos orejas.

El último de la tarde planteó problemas a Lagartijo. Equivocó las distancias, encimando a un animal que pedía distancia para poder templar una embestida a trompicones. 

Ficha de la corrida

  • Coso de Los Califas. Media entrada en tarde calurosa y con viento.
  • Toros de Álvaro Núñez. Justos de presentación, faltos de raza y fijeza, aunque sin plantear problemas excepto quinto y sexto. La mayoría se rajaron al final de la lidia.
  • Alejandro Talavante (De catafalco y oro): Aplausos y aplausos.
  • Roca Rey (De tabaco y oro). Oreja y dos orejas.
  • Lagartijo (De blanco y plata). Dos orejas y silencio.