El Festival de las ausencias y del paso al frente


Un acontecimiento que, pese a esas dificultades se celebró con la normalidad propia de estos tiempos

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Mariza./Foto: IMAE
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Loquillo./Foto: IMAE

Con el final de julio se cierra el mes en el que se celebró la 40 edición del Festival de la Guitarra. Todo un clásico del calendario estival cordobés, que se vi marcado por la pandemia del coronavirus -como todos los eventos que se organizan en la actualidad-, así como por algún contratiempo.

“Cuando yo entré se venía de una edición que había sido cancelada. Cierto es que ya se había andado algo sobre la programación que hubiera sido el 40 aniversario en el 2020. Y cuando llegué, decidimos que sí, que a pesar de encontrarnos con un escenario difícil, como así ha sido, se iba a celebrar. Ha costado muchísimo trabajo. Ha sido un festival que se ha encontrado con muchas adversidades debido a la situación sanitaria que estamos padeciendo”, señalaba al comienzo del Festival la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, Marián Aguilar.

Un acontecimiento que, pese a esas dificultades se celebró con la normalidad propia de estos tiempos. Un Festival en el que, semanas antes, ya se sabía que Andrés Calamaro había suspendido su gira europea y, en consecuencia, no sería uno de los platos fuertes del evento. Como tampoco lo fue Loquillo, que se vio obligado a suspender su concierto en la tercera canción por un problema de garganta y que volverá en septiembre para hacer las delicias de un público cordobés, que llenó el Teatro de la Axerquía para ver su actuación.

Tampoco vino Suzi Quatro, los problemas de circulación causados por el coronavirus imposibilitaron su concierto. Si bien, el Festival tuvo momentos de brillo como los que dejaron el homenaje a Paco de Lucía, la inigualable actuación de Mariza, la complicidad con el público de Sidecars y el broche de oro que puso al Festival de 2021 Paco Peña en la Mezquita-Catedral.