Emilio Leiva cuenta ‘Cuando la vida se puso en serio’


208 páginas y 230 textos que suponen un viaje a la trastienda del alma, un buceo interior que no deja a nadie indiferente

Portada del libro 'Cuando la vida se puso en serio'.

Lo llamo. Profesor en batalla a diario en la lucha por sacar niños adelante en sus academias. De su Córdoba CF no quiere hablar. “Estos venían a poner una ciudad con playa artificial y nos han dejado un equipo desértico”. Le pega al fútbol con las dos piernas, como si en otra vida hubiera sido articulista o influencer de esto. El mismo tono desenfadado de siempre. Si se le ha puesto o no la vida en serio, no le ha hecho cambiar su forma de ser, la que exhibía ya en aquel aula salesiana.

“Pero, ¿qué estás liando, Emilio Leiva?” Escribe mañana y noche en Facebook. “Hay que saber desconectar. Buscar diez minutos para ti. Y seguir en carretera con muchas curvas’.  Atrapa a cerca de 20.000 seguidores a los que cautiva en textos que lleva al límite y a los que siempre les abre la puerta al final porque “La vida chulísima”, como él mismo dice. 

Portada del libro 'Cuando la vida se puso en serio'.
Portada del libro ‘Cuando la vida se puso en serio’, de Emilio Leiva.

Presenta hoy en Benamejí, “capital de Europa” como siempre responde él cuando se lo nombras, su primer libro: ‘Cuando la vida se puso en serio’. 208 páginas y 230 textos que suponen un viaje a la trastienda del alma, un buceo interior que no deja a nadie indiferente hasta provocar el zarandeo emocional del alma. Algunos de sus textos han alcanzado millones de likes en páginas de redes sociales.

Me cuenta bajo secreto de sumario que se la ha jugado a pulmón con miles de libros después dar las “gracias” a varias editoriales. Su web www.emilioleivaprofesor.com, ha logrado en pocas horas miles de visitas y un buen puñado de ventas que él no dice, pero se intuye.

Tiene comprometidas firmas en los próximos días en Sevilla y Madrid y este sábado a las 11:00 horas presenta el libro en la librería Luque de la capital cordobesa “¿Habrá que dar las gracias en persona, no, Blas, qué menos?” Me cuenta a hurtadillas que el siguiente lo tiene en el bolsillo roto de sus pantalones, pero no me dice el título. Él y sus reservas. Se reivindica como profesor por encima de todas las cosas. “Estoy es coyunturalmente un accidente. Tú sabes lo que es lo mío”. Mucha suerte, Emilio Leiva, aunque la vida se ponga en serio.