La voz y el piano de Pablo López llenan la Axerquía


La complicidad entre público y artista, a pesar del gran espacio en el que actuaba, fueron la tónica general de una gira especial por la situación sanitaria

Pablo López durante su concierto en la Axerquía./Foto: LVC
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Pablo López durante su concierto en la Axerquía./Foto: LVC

La noche del lunes no solo el público pudo volver la mirada al pasado a través de la música de Pablo López, el propio artista rememoraba su primer concierto en la capital acompañado únicamente de su piano. En aquella sala Góngora, en septiembre de 2013, apenas había 30 personas. En la noche del 31 de agosto de siete años después hablar de ese número como público provocaba la risa de los numerosos asistentes

El íntimo concierto de la gira ‘López, piano y voz’ en el Teatro de la Axerquía no solo lo fue por la ausencia de banda, también por la complicidad que supo crear el propio artista entre el público y su persona respondiendo a cada comentario que gritaban los presentes. La voz rota durante la primera canción encendieron las alarmas de quien escribe que ha asistido a no pocos conciertos del malagueño, durante esos primeros minutos pareciese que tantos espectáculos como lleva a sus espaldas en este formato le hubiesen pasado factura pero nada más lejos de la realidad. Ya durante la segunda canción, su último single ‘Mariposa’, mostró que estaba en plena forma para deleitar a los cordobeses que su voz solo necesitaba entrar en calor. A pesar de la soledad que podía generar estar en un escenario tan grande con la única compañía del piano, Pablo López logró llenarlo en una noche donde los cambios de ritmo nada tenían que ver con un espectáculo aparentemente preparado. La noche estaba hecha para la improvisación y así se desarrollaron las más de dos horas de concierto donde, tras arrancar del suelo la lista de canciones y entregar parte de ella a una fan, llegaron a sonar fragmentos de Coldplay.

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Pablo López durante su concierto en la Axerquía./Foto: LVC

La mencionada complicidad entre público y artista no fue cosa de minutos, más allá de cantar canciones a medias con los asistentes, algo habitual en la mayoría de conciertos, López llegó a subir a una de sus fans al escenario para cantarle mientas esta se apoyaba sobre el piano, justificado su acción con un “me ha vacilado con poesía que es lo más bonito que hay en el mundo”. ‘Hijos del verbo amar’, otro de sus éxitos, llegaba casi al final del concierto con el ritmo marcado en sus característicos golpes sobre el piano que imprimen una energía diferente a las canciones. Antes de que se marchase definitivamente del escenario, pocos minutos antes de que cantase ‘El Mundo’, deleitaba a los presentes con un fragmento interpretado a capella, sin micrófono, con el silencio apoderándose del aire. Un espectáculo donde la sincronía entre iluminación y piano daba la impresión de que las teclas del mismo iluminasen los paneles que quedaban por detrás de López. 

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Pablo López durante su concierto en la Axerquía./Foto: LVC

La organización

La música, por suerte o por desgracia, no lo es todo en un concierto y es que la organización en este caso tuvo muchos flecos sueltos. A pesar de estar incluso 30 minutos antes de la hora de inicio, tan solo cinco minutos después de ocupar el asiento empezaba el espectáculo. Indican una puerta para acceder a la prensa que finalmente era tan solo para gráficos, indican otra puerta para redacción, de ahí a una tercera entrada en la que tampoco saben nada, se comunican con un responsable y, por fin, accedí al recinto para que, por la localidad asignada, terminase acercándome hasta la única puerta por la que no había pasado aun. 

Las gestiones previas al concierto no fueron mucho mejor y es la razón por la que ustedes, los lectores, no tienen imágenes de calidad junto a esta crónica. Tras las pertinentes consultas nos dicen a este medio que, tras las canciones permitidas por el entorno del artista, los reporteros gráficos deben dejar fuera su equipo para disfrutar del concierto o no volver a entrar. Por su parte los redactores pueden quedarse hasta el final sin equipo fotográfico, son las condiciones de Cabaret Festival a pesar de hacerles hincapié en que la misma persona es fotógrafa y redactora. Llega el día del concierto y apenas una fila más abajo una fan del artista ha accedido con una cámara profesional al concierto y hace fotos durante las dos horas. 

Seguridad COVID

La parte que correspondía al IMAE en cuanto a protocolos sanitarios estaban cuidados hasta el más mínimo detalle permitiendo disfrutar con la máxima seguridad: toma de temperatura a la entrada, gel hidroalcohólico en cada acceso, limpiadoras repasando cada barandilla hasta minutos antes de que comenzase el espectáculo y una buena distribución del público con filas ocupadas de forma alterna y espectadores que no acudían juntos separados por dos asientos, amén de la obligada de mascarilla.  

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