Los efebos de bronce de Pedro Abad se restaurarán en el IAPH antes de exponerse en el Arqueológico

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La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, destaca la importancia de las piezas, de las que sólo se conservan otras seis en el mundo

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Cabeza de uno de los efebos. /Foto: JC
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Las autoridades conocen los efebos de bronce. /Foto: JC

Los dos efebos de bronce encontrados en una finca de Pedro Abad estarán los próximos 28 meses en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) donde serán sometidos tanto a un proceso de estudio como de investigación. Con posterioridad, regresarán al Museo Arqueológico de Córdoba, donde se expondrán de forma permanente.

La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, ha visitado estas dos piezas de valor excepcional, de las que sólo se conservan en el mundo otras seis similares. Estas piezas fueron incautadas en 2012 por la Policía Nacional en el transcurso de una redada contra el tráfico de obras de arte cuando estaban a punto de viajar a Qatar. En 2018 pasaron a ser propiedad de la Junta por sentencia judicial y un año más tarde fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC). 

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Efebos de bronce de Pedro Abad. /Foto: JC

El estudio al que van a ser sometidas determinará nueva información sobre el alto imperio en la provincia de Córdoba. Estos efebos corresponden al siglo primero de nuestra era, están realizados en piezas de bronce soldadas con plomo y están basadas en modelos helenísticos del siglo IV antes de Cristo, como ha explicado la directora del Museo Arqueológico, María Dolores Baena.

Los efebos eran elementos decorativos en viviendas de alto nivel. Su función era la de portar algún tipo de objeto, ya sea una bandeja o una lámpara. Estas cuestiones se determinarán en el transcurso de la investigación a que van a ser sometidas en el IAPH, donde también se va a analizar la tierra encontrada en su interior.

En el momento del hallazgo, las dos figuras masculinas presentaban amputaciones en brazos y piernas, una de ellas carecía de cabeza y parte del abdomen, y la otra no tenía órganos genitales, pudiéndose recuperar posteriormente gran parte de las piezas mutiladas.

Los efebos Dionisíaco y Apolíneo están íntimamente relacionados entre sí a nivel iconográfico y funcional y consideradas excepcionales, según los expertos que la han analizado, dado su origen conjunto, magnífica factura de bronce, calidad técnica e importantes significados histórico-arqueológicos, situándolas al mismo nivel que el denominado Efebo de Antequera, ya inscrito en el catálogo.

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Efebos de bronce de Pedro Abad. /Foto: JC

Las primeras investigaciones apuntan a que las esculturas, que ahora se protegen como BIC, formarían parte del exorno de una villa romana próxima a la antigua ciudad romana de Sacili Martialium, municipio identificado con el yacimiento de Alcurrucén, ubicado dentro del término de Pedro Abad, cerca de la Vía Augusta y junto al río Guadalquivir.

Por sus características formales y las posturas que adoptan las dos esculturas se podrían definir como una recreación de los sirvientes que atendían las salas de banquetes, a modo de ‘sirvientes mudos’, pudiendo ser utilizados para portar objetos de poco peso, además de su función simbólica y decorativa.

El Efebo Apolíneo, que se conserva fragmentado pero casi completo, se presenta desnudo y con un peinado que recuerda a Apolo, con un bucle trenzado sobre la cabeza en forma de ‘nudus’, símbolo de dignidad. Por su parte, el Efebo Dionisíaco, de menor tamaño –122 centímetros frente a los 140,5 centímetros de Apolíneo– está coronado con hojas de hiedra y racimos de corimbos enlazados y prendidos de una ‘taenia’ anudada en la nuca.

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