Diana Navarro, como el agua clara

62

La malagueña eleva al público que llenó el Gran Teatro en un recital a beneficio de Cáritas dentro de su gira 'Inesperado' y en el que hizo gala de una voz límpida, fuerte e inagotable

Diana Navarro interpreta su primer tema en el Gran Teatro. / Foto: JP

 

Comienzo del concierto de Diana Navarro en el Gran Teatro. / Foto: JP

Parece que no tiene fin el caudal de voz de Diana Navarro cuando la entrega sin medida al público que la escucha absorto y sorprendido -todavía cabe la sorpresa ante artistas como la malagueña que te levantan un monumento al canto en cualquier lugar y en cualquier instante-. Y lo hace en conciertos como el que ofreció este miércoles en el Gran Teatro de Córdoba organizado por Cáritas Diocesana. Diana Navarro confesó al final de su actuación que luchaba contra un resfriado que se lo había hecho pasar mal mientras cantaba, ante lo cual y atendiendo a lo que se escuchó cabe preguntarse cómo será oírla en directo cuando se encuentre bien.

Porque lo cierto es que no defraudó y el concierto fue un gran éxito. Desde que se alzó el telón y apareció con bata de cola y abanico moviendo con flamencura los brazos hasta que se fue del escenario se sucedieron momentos únicos para quienes asistían al espectáculo y para la propia cantante, que en varias ocasiones se mostró muy emocionada. Llegaba a Córdoba Diana Navarro dentro de su gira ‘Inesperado’ y llenó el teatro en el que interpretó un programa variado acompañada por el pianista Ignacio García, Juan Garcia en la batería y el guitarrista Javier Fernández.

Tras el primer tema, ‘Una flor como la mía’, avisaba al respetable que tenia muchas ganas de concierto. “He venido a darlo todo”, señalaba la cantante, y lo cumplió con creces. Y es que aunque comenzó fuerte, supo ir incluso a más con temas profundos que tocaban asuntos muy de actualidad como la utilización a veces de los hijos cuando dos personas se separan en ‘Los niños, no’ o la inmigración en ‘Olivia Ovidia’ basada en una historia real. Con ‘El Perdón’ subió a cantar de manera exquisita e inesperada sobre el piano de cola haciendo al final de este tema un alarde de voz que se extendía en el tiempo sin dar signos de acabarse y que provocó una gran ovación que no sería la única de la noche.

Diana Navarro, en el Gran Teatro. / Foto: JP

A continuación sonó un tema de Rocío Jurado: ‘Señora’, que en la voz de Diana Navarro nada tenía que envidiar a la versión original. “Grande, Rocío” decía ella y contestaban desde el patio de butacas: “Grande tú”. Fue este, junto a lo que vino a continuación, uno de los puntos álgidos de su actuación.

Lo que vino después fueron improvisaciones a petición del público, con el que interactuó Diana Navarro. Le pidieron algunas voces desde el patio de butacas ‘Campanera’ y entonces ella la cantó a capela con mucha delicadeza despertando los “olés” y los aplausos de los asistentes, ante la filigrana que creaba con la garganta. Tras la fuerte ovación por este tema se animó con el villancico de los ‘Campanilleros’ que estuvo lleno de dulzura para a continuación seguir con las canciones de su último disco.

Con ‘Adiós’, dedicado a quienes se han ido de esta vida, alcanzó grandes cotas de profundidad e intimidad, también de nostalgia, pero pronto cambió de estilo a otro más animado poniendo en pie sobre el escenario la ‘Encrucijada’ de Marifé de Triana en el que la copla se transformó en una versión ‘trap’ que difería mucho del original, algo que quedó un poco extraño a oídos de quienes están acostumbrados a la pureza de la copla pese a que la cantante defendió este tema de manera formidable.

Comienzo del concierto de Diana Navarro en el Gran Teatro. / Foto: JP

En todo momento su voz fue clara y límpida, sus melismas delicados, brillando especialmente en los tonos agudos que tan bien maneja Diana Navarro, que terminó el concierto con su éxito ‘Sola’ acompañada primero con la guitarra flamenca y luego con el piano. Hizo de este tema un prodigio sobre el escenario, en el que reconoció Diana Navarro que se había dejado “el alma”.

Elogió después la labor de Cáritas, que calificó de “imprescindible” y anunció que el mantón de Manila que lucía en esta última parte del recital y que es muy importante para ella pues la ha acompañado en muchas actuaciones durante más de diez años lo donará al brazo social de la Iglesia para que mediante una subasta o lo que se vea adecuado se consigan fondos para ayudar a los que más lo necesitan.

Y llegó así a las ‘Cuplerías’ que comenzó a cantar con un “¡Viva Córdoba!”. Entre ellas estaba ‘La Loba’, otro monumento de la copla que sonó extraordinariamente en su voz, de nuevo un derroche, un torrente sin final. Pero el final llegó y fue el momento de los agradecimientos por parte del director de Cáritas Córdoba, Salvador Ruiz, que le entregó a la artista un ramo de flores y a la que dijo que esperaba que “la Virgen de la Esperanza -cuyo día se celebró este miércoles y a la que esta semana ha cantado en la basílica macarena de Sevilla la artista malagueña- pueda pagarte lo que nosotros solo te podemos agradecer”. Diana Navarro correspondió asegurando que nunca olvidará la noche vivida en el Gran Teatro de Córdoba y que “cuando me necesitéis, aquí estaré”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here