Vicente amigo se mete en el corazón al “sitio más bonito del mundo”


El guitarrista cordobés se refirió así a la Mezquita-Catedral, en la que actuó este jueves para conmemorar el 25 aniversario del Casco como Patrimonio Mundial ante 1.200 personas que lo ovacionaron

Vicente Amigo, en la Mezquita-Catedral de Córdoba. / Foto: Cabildo Catedral
Vicente Amigo en la Mezquita-Catedral. / Foto: LVC

El corazón de Córdoba, su Mezquita-Catedral, lo arrebató en la noche de este jueves uno de los hijos ilustres de la ciudad milenaria, el guitarrista Vicente Amigo, que tocó para sus paisanos en el templo mayor cordobés para celebrar el 25 aniversario de la declaración del Casco Histórico como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero también la Catedral, antigua Mezquita, arrebató el corazón al artista, al que se vio disfrutar durante un concierto que duró más de hora y media en la que el público disfrutó tanto como Amigo, al que ovacionaron en múltiples ocasiones y a quien al final del recital hicieron salir a saludar y a tocar un tema más tras abandonar el escenario reclamándolo al compás de palmas por bulerías.

Todo comenzó a las ocho y veinte, casi una hora más tarde de lo previsto, cuando el artista salió al bosque de columnas iluminado en tonos azules, vestido Amigo todo de negro y con la intención de “devolver con el corazón” el gesto del público de haber ido a arroparlo “en este lugar tan sobrecogedor”, dijo Amigo tras interpretar un primer tema.

Se refirió el prestigioso guitarrista a la Mezquita-Catedral como “el sitio más bonito del mundo” y siguió tocando con las manos, con el cuerpo, con el alma, con todo su ser que sonreía a menudo y hacía gestos cómplices al grupo de ocho músicos que lo acompañaba y entre los que se encontraban ‘los Mellis de Huelva’, Paquito González, Añil Fernández y otros cuatro ingleses a los que a Amigo le costó algo de trabajo presentar sin perder un ápice de espontaneidad y sencillez.

Entre las piezas con las que deleitó al respetable, y en las que Vicente Amigo demostró una vez más su virtuosismo con la guitarra, estuvieron ‘Tierra’, ‘Río de la Seda’, ‘Guadamecí’ o el ‘Bolero a los Padres’, que el artista señaló que está dedicado a los suyos “eternamente” y que esta noche tocaba especialmente para su madre que había “tenido el valor de venir” a verlo, dijo.

Pocos fueron los temas en los que al terminar no arrancó el cordobés los ‘olés’ de los cientos de personas allí presentes -1.200 entradas se habían repartido-, que tuvieron la oportunidad sin esperarlo de escuchar a una gran voz del flamenco como es la de Pedro ‘El Granaíno’, que también había acudido a la cita y que Amigo invitó a subir al escenario para cantar ‘Cuatro lunas’, dedicada al torero Talavante.

El concierto acabó con el público en pie ovacionando al guitarrista, que se llevaba la mano al corazón como signo de cariño a los cordobeses, que salieron henchidos de la Catedral, entre cuyos arcos y columnas, los de la ampliación de Almanzor, Vicente Amigo y quienes fueron a verlo vivieron una noche inolvidable como solo se puede vivir con artistas de su talla y en una ciudad como Córdoba.

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