Teo Fernández, un pionero en la divulgación de la Córdoba Subterránea


Teo Fernández érase
Teo Fernández. /Foto: LVC

Aunque parezca mentira, entre los múltiples encantos que oculta la ciudad de Córdoba aún quedan algunos por descubrir por el gran público. Entre ellos se encuentra la Córdoba subterránea, compuesta por aquellos espacios que pueden narrar determinados aspectos de la historia desde el subsuelo. El historiador del Arte, Teo Fernández, desde su empresa Érase una vez Córdoba tuvo hace cinco años la idea de revitalizar esta parte de nuestro patrimonio y de incorporarla a la cartera de productos turísticos que ofrece tanto a cordobeses como a visitantes desde el respeto a la historia y el rigor de los documentos.

Teo Fernández érase
Teo Fernández. /Foto: LVC

Además de Córdoba Subterránea, Teo Fernández, también ha ideado iniciativas, como el Mes de Julio Romero de Torres, con amplia repercusión tanto dentro como fuera de la ciudad. En su intensa trayctoria, ha organizado durante cuatro años las conferencias de Yeguada Ramírez-Casa del Caballo Andaluz, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses y también ha hecho parada en el Mercado Victoria y en el Museo de la Alquimia. Colabora con el Departamento de Filología Clásica y el Laboratorio de Estudios Judeoconversos de la UCO. La Fundación Cajasur le contrata para guiar en una de las salas del Palacio de Viana y actualmente es flamante fichaje de Fundación Prasa. Todo ello en siete años.

-Se cumplen cinco años de la presentación de ‘Córdoba Subterránea’, una iniciativa que tuvo una gran acogida. 

-Fue el 22 de junio de 2014 en la sala de prensa del Ayuntamiento y, efectivamente, aunque participaron Rafael Navas y Rafael Jaén, entonces concejales delegados de Turismo y Patrimonio Histórico, respectivamente, nadie esperaba tanta asistencia ni repercusión mediática. Érase una vez Córdoba llevaba entonces dos años funcionando y creo que no ha habido ningún acto protagonizado por nosotros que haya vuelto a esos niveles hasta la presentación de El mes de Julio Romero de Torres de 2018, que tuvo lugar en el estudio del pintor.

-¿Cómo surgió la idea de ese paseo guiado?

-Unos meses antes, con motivo de la reapertura del Museo Taurino,  me llamaron del propio Ayuntamiento para pedirme opinión sobre cómo aumentar las visitas a este museo y a otros espacios municipales como los Baños Califales. La idea que pude darles era no explotarlos como reclamos aislados, sino como un único producto de mayor envergadura, buscando un aglutinador temático. Pensando luego sobre ello, me percaté del cariz subterráneo que unía a elementos como los propios baños califales o los restos del teatro romano; un cariz que, sin embargo, el Ayuntamiento no podía explotar directamente al corresponder los restos del teatro a la Junta de Andalucía. Por eso decidí crear yo el producto desde mi empresa Érase una vez Córdoba y con el nombre Córdoba Subterránea.

-¿En qué consiste?

-Pretendíamos dar a conocer cuatro espacios del subsuelo, en su mayoría arqueológicos y poco conocidos: los dos mencionados y otros habitualmente cerrados a los que se puede entrar gracias a la cesión de las llaves por parte del Ayuntamiento. Incluso hubo uno cuya existencia yo desconocía, pues era poco visitado, y me lo descubrió Juan Murillo expresamente de cara a incluirlo en este tour. Con el paso de los años han variado algunos de los lugares. Principalmente, tuvimos que sustituir los baños califales porque nos ocupaban demasiado tiempo. De forma que ahora solemos acceder al teatro romano, muy desconocido para los cordobeses, y a otros tres subterráneos que no son habitualmente visitables.

-¿Cómo organiza y ordena los lugares a visitar?

-Al margen de cuestiones de distancia entre ellos, busco que sean, más que llamativos, complementarios. Una de las cosas que más tengo en cuenta cuando diseño un paseo guiado es que no deja de ser una emoción. Si uno va al concierto de su grupo de música favorito, el orden en que suenan las canciones condiciona el disfrute de las mismas: no puede haber muchas canciones similares pero tampoco puede haber grandes saltos ni grandes silencios entre dos piezas consecutivas. Pues igual.

-Es decir, un producto con personalidad propia y el sello de Érase una vez Córdoba.

-Ésa es la clave. Llevo ya muchos años en esto y recuerdo perfectamente en qué momentos he ido aprendiendo, tanto como alumno como profesional, qué es lo que no hay que hacer en la transmisión de información y divulgación. Como dice mi asesora, Lourdes Sánchez, en primer lugar hay que recordar que, salvo excepciones, no hablamos a colegas; es decir, no es un congreso. Y también que a la hora de diseñar un producto hay que pensar en el servicio o solución que se da al cliente que te va a pagar por él. No creer que saber mucho sobre algo que a nadie ayuda ni interesa ya justifica cobrar, porque evidentemente, por muchos que sepas, por eso no va a pagarte nadie. Y otra cosa que he aprendido es que algo, por muy chulo que sea, incluso aunque sea objetivamente chulo, no vende más por ello. Tiene que responder a esa necesidad o interés del cliente, y no, repito, un gusto del promotor.

-¿Hay algún espacio del paseo ‘Córdoba Subterránea’ a destacar?

-Siempre hay. Pero los menos llamativos, como se deduce de lo que he comentado antes, también son fundamentales como apoyo o complemento. Si tuviera que señalar uno de los que visitamos ahora como el más vistoso, quizá sería la casa romana bajo el Hopes Palacio del Bailío, un resto del que mucho cordobeses conocen su existencia y han visto en imágenes, pero que pocos han visitado. Aprovecho para agradecer al Hospes y a un negocio del centro de la ciudad su disponibilidad infinita. Una prueba más de que la gestión del patrimonio histórico en manos privadas puede ser impecable incluso en los que a visitas se refiere, aunque ellos no sacan ningún beneficio. Por contra, la gestión de las llaves para acceder a los espacios de gestión municipal, que he mencionado antes, cada vez es más laboriosa. Y tiene su lógica que lo privado suela ser más eficaz y fiable en este sentido, aunque es largo para explicarlo aquí. Habrá quien prefiera quedarse con la retórica, la demagogia y la utopía de que todo funciona mejor en manos públicas. Pero la experiencia real es otra.

-¿Mostrar lo oculto o desconocido del patrimonio siempre ha sido el objetivo de Érase una vez Córdoba?

-Efectivamente. En lo que se refiere a Córdoba Subterránea el concepto es más evidente, pues hablamos de patrimonio material. Pero no hay que olvidar que dos años antes creamos la ruta nocturna Leyendas de Córdoba cuando no existía ningún proyecto similar en la ciudad. A mucha gente le parecía una frivolidad carente de interés y con un público potencial limitado. Sin embargo, resulta que a día de hoy prácticamente todas las empresas de paseos guiados de Córdoba ofrecen algún tour de ese tipo, del mismo modo que todas ofrecen Patios, Mezquita-Catedral o Medina Azahara. Es decir, no es que hayamos inventado un producto, sino que abrimos un nuevo segmento divulgativo y comercial. De alguna forma, incluso hemos creado puestos de trabajo indirectos.

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Teo Fernández. /Foto: LVC

-¿Cómo ha reaccionado el cordobés ante estas iniciativas?

-Poca gente me cree cuando digo que nuestros clientes son, en su inmensa mayoría, locales. Somos una de las empresas de visitas guiadas más caras de Córdoba y sin embargo hemos conseguido que los cordobeses inviertan en descubrir la ciudad. Y que ese interés se traduzca en ingresos sin necesidad de pasar por el filtro de un patrocinador de las actividades. Tenemos clientes que han realizado hasta ocho actividades de Érase una vez Córdoba. Una vez más, cito a Lourdes Sánchez, cuando dice que es más fácil crear un producto nuevo para un cliente que ya tienes que buscar un cliente nuevo. Y eso, evidentemente, sólo ocurre con el público local.

-Hablando de patrocinio: a parte de la mencionada colaboración que tiene con ‘Córdoba Subterránea’, ¿cómo es la relación económica de Érase una vez Córdoba con el Ayuntamiento?

-He roto esa relación en lo que se refiere a facturación de Érase una vez Córdoba. Porque hemos facturado paseos guiados en dos ocasiones al Ayuntamiento, a áreas diferentes y ambas veces me han dado problemas infinitos para pagarme. Sin justificaciones consistentes y viendo, mientras tanto, cómo se presumía de la celeridad del pago a los demás y de que había dinero de sobra en la caja. Además, dejé un precio más barato de lo habitual por ser un servicio costeado con un dinero público que, en mi opinión, hay que mimar y dosificar. Y, como he dicho, me costó cobrarlo mientras se alardeaba de que se pagaba rápido y había superávit. Por eso he decidido no realizar más. Y no estoy dramatizando: simplemente, a buen entendedor, pocas palabras bastan, y uno no está dónde no se le quiere. De hecho, luego me han hecho otras peticiones, como para la Feria de Turismo Ecuestre o el Otoño Sefardí, y las he rechazado.

-¿Cree que habrá alguna mejora respecto a la formalidad en los pagos con el nuevo gobierno municipal?

-No. Quizá haya mejor voluntad, pero otra cosa que he comprobado es que los políticos mandan mucho menos de lo que la gente tiende a creer. Y de lo que ellos mismos quieren creer. 

-Precisamente, el Área de Cultura del Ayuntamiento ha sido una llamativa ausencia en la mayoría de las ediciones de ‘El mes de Julio Romero de Torres’ que usted impulsa y coordina todos los  meses de noviembre desde hace cinco años y en el que colaboran un sinfín de entidades públicas y privadas.

-Así es, pero el motivo habría que consultárselo a ellos. Yo he hecho varios intentos y el área de Cultura del Ayuntamiento sólo ha llegado a colaborar en una ocasión. Curiosamente, la de Turismo ha mostrado más interés y lo ha hecho dos veces. Es una pena, sobre todo si recordamos que ha participado tres veces el Ayuntamiento de Montilla (que tiene mucho menos que ver con el pintor) e incluso el Museo Carmen-Thyssen de Málaga. O que la Junta de Andalucía contactó con nosotros y se sumó por iniciativa propia. Sea cual sea el motivo, no debe ser una cuestión política, ya que en estos cinco años ha habido dos gobiernos municipales de signos contrapuestos con tres concejales de Cultura diferentes. Pero tampoco es un tema, digamos, técnico; pues Mercedes Valverde, directora del Museo Julio Romero de Torres, ha colaborado a título particular en casi todas las ediciones. Debe tratarse de un asunto perdido en lo que hace unos días alguien llamaba “los laberintos municipales”. Pero, en resumen, sin duda es una pena que la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba no se vuelque con El mes de Julio Romero.

-Ese proyecto es un ejemplo de que Érase una vez Córdoba impulsa eventos divulgativos que desbordan con mucho las visitas guiadas, ¿no?

-Es una de las muchas diferencias entre la empresa y el producto turísticos y la empresa y el producto culturales, que en Córdoba, para bien y para mal, tienden a confundirse. Pero son dos cosas muy diferentes. Por eso, más allá de las visitas guiadas y de las típicas conferencias, se nos han ocurrido muchísimas actividades curiosas sobre la vida y obra de Julio Romero. Y ahí está también La Semana de las Leyendas, con la que llevamos dos años junto a Fundación Prasa y otros colaboradores, en su mayoría privados. Ya es todo un clásico e incluso hemos traído conferenciantes de fuera.

-Y, con ese bagaje, ¿le han propuesto encargarse de alguno de los grandes eventos culturales o turísticos de la ciudad o provincia?

-No sé si salen a concurso o se adjudican directamente. Pero a mí se me da bien tener en la cabeza la visión de conjunto de un proyecto y, además, soy perfeccionista. Así que puedo decir que, en cinco ediciones de El mes de Julio Romero, nunca hemos tenido un colaborador insatisfecho, un desliz en la web, un mal cálculo en los plazos o un error en una reserva por parte de los usuarios. Frente a ello, algunos eventos de la ciudad son ideas geniales pero se materializan de forma caótica, con retrasos varios y desinformación al usuario. Además, hay que destacar las maravillas que hemos hecho, tanto en actividades como en promoción, con un presupuesto casi inexistente. Imagínese qué tinglado habríamos montado si hubiéramos tenido un poco de dinero…

-De Julio Romero de Torres habló para Movistar Plus, de leyendas cordobesas para Canal Viajar, de turismo sostenible para la revista Club + Renfe, de patios para la Rede Globo brasileña o diversos canales de televisión franceses. Esto, sin detallar las infinitas colaboraciones con medios de comunicación locales o autonómicos, lo que le ha convertido en uno de los rostros más creíbles a la hora de divulgar la ciudad en el exterior.

-Eso parece, al menos en lo que a patrimonio histórico-artístico se refiere. Es un placer y un honor que disfrutaré lo que dure. Porque en un mes, seis meses, o tres años, terminará. Y lo más bonito es que es algo que yo no lo he buscado. Son entidades tanto públicas como privadas las que remiten a mí a los medios de comunicación foráneos. Y mi mayor satisfacción es la sensación que tengo de que, una vez redireccionados, esos prescriptores se “olvidan” del asunto. Es decir, que tienen confianza en mí y se quedan tranquilos.

-Quien ahora ha confiado en usted ha sido Fundación Prasa. ¿Cómo ha surgido esta relación?

-Érase una vez Córdoba llevaba un lustro colaborando con Fundación Prasa en diversas actividades. En el último año y medio, por varios motivos, como la organización conjunta de La Semana de las Leyendas, la relación se intensificó. Y algunos cambios internos en cuanto a personal de la Fundación hicieron que le diéramos nueva forma al vínculo pasando un servidor a formar parte de la plantilla. Les estoy muy agradecido. Es también un honor y todo un reto del que espero estar a la altura.

-¿Va este cambio a influir en Érase una vez Córdoba?

-En absoluto. En Fundación Prasa trabajo de lunes a viernes y la actividad de Érase una vez Córdoba se centra, como es lógico, en los fines de semana. ¡Más nos afectan a las visitas guiadas las Cruces, la feria, la Noche Blanca del Flamenco o el calor! Los tours nocturnos se reactivarán tras los eventos festivos de mayo y comienzos de verano. Y, en cuanto pase la canícula, que hace insoportable estar en el subsuelo debido a la humedad, volveremos a organizar Córdoba Subterránea.

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