La primera mujer torera cordobesa


María Gómez, la primera mujer torera. /Foto: LVC

María Gómez se anunciaba como Mary Gómez en los carteles taurinos de los años treinta como “señorita torera”. Contaba que de niña, en los años veinte, despertó su afición al ser testigo de las tertulias taurinas que se había en un local cercano al negocio de su padre, quien además la llevaba a los festejos del viejo coso de los Tejares.

María Gómez, la primera mujer torera.
María Gómez, la primera mujer torera. /Foto: LVC

Su presentación en los ruedos tuvo lugar en 1933, con 17 años, en la plaza de Fuente Palmera. En la capital se presentó el 23 de junio de 1935, junto con Rafael Adame, Antoñito y el Niño de la Bodega con reses de Francisco Natera. En su carrera tuvo sonados triunfos, como el cosechado en San Fernando (Cádiz), en septiembre de 1934, cuando mató cuatro novillos y cortó cuatro orejas y dos rabos. Este éxito le sirvió para abrirle las puertas de otras plazas de toros, como las Écija, Almendralejo o Baza, entre otras.

María Gómez no llegó a actuar nunca con picadores ni con ninguna de las otras mujeres que toreaban en cualquier momento, como es el caso de las hermanas Palmeño o Juanita Cruz, cuyo apoderado no le permitía que alternase con otras féminas.

La carrera taurina de María Gómez fue corta, de sólo tres años, y no le dio tiempo a lucir un traje de luces, por lo que siempre salió al ruedo con traje corto y falda. En total mató un centenar de reses y no tuvo en su haber ni una sola cogida. 

La llegada de la guerra civil la retiró de los ruedos y se casó con uno del mundo del toro, con Enrique Sánchez, un banderillero de los espectáculos cómicos que tanto se prodigaban en aquel momento.

Tras varios empleos, María Gómez montó un negocio de botijos, macetas y objetos de cerámica en la calle Cruz Conde.

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