El secreto que guardaba la Sinagoga


Hasta ahora, la Sinagoga era el pequeño espacio de culto situado en la calle Judíos y que es el segundo monumento más visitado de la ciudad, tras la Mezquita-Catedral. La adquisición en 2007 de una casa aledaña para añadirle un centro de recepción de visitantes comenzó a deparar sorpresas conforme se iba excavando el subsuelo, donde apareció parte del complejo que habitualmente acompaña a toda Sinagoga. En un futuro estará integrado a la visita y ayudará a la compresión del templo judío.

Restos de la vivienda coetánea a la Sinagoga.
Restos de la vivienda coetánea a la Sinagoga. /Foto: JC

El jefe del Departamento de Conservación de la Delegación Territorial de Cultura, Francisco Rioboo, ha explicado que las piezas más destacadas conocidas hasta el momento son la mikvé, o lugar de baños rituales, así como una vivienda “datada en la fecha de construcción de la Sinagoga”, y de la que se presume que puede ser una escuela talmúdica o la casa del rabino. Todavía pueden existir más elementos del complejo que rodea a la Sinagoga, pero se encuentran en el subsuelo y bajo edificaciones de propiedad particular, por lo que habrá que esperar aún.

Hasta el momento se han ejecutado obras por importe de 307.000 euros consistentes en la supresión de problemas de humedad, mejora de las cubiertas e investigación arqueológica. En la sala de oración de la Sinagoga se han sustituido todas las ventanas superiores por otras nuevas que permiten una mejor aireación y ventilación de la sala, mejorando así los problemas de humedad, Además se han limpiado las yeserías y se ha consolidado el basamento de la fábrica de ladrillo, piedra y tapial.

“A partir de hoy olvidamos la idea de la Sinagoga como un hecho aislado, como un templo pequeñito y pasa a ser un espacio más amplio”, ha destacado Rioboo, para destacar la importancia de los restos aparecido en el solar colindante a la misma.

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