Cuando un Ayuntamiento sí restauró el retablo de la calle Lineros


Lineros Lineros
Altar ubicado en la esquina de las calles Lineros y Candelaria./Foto: LVC

El altar que se erige en la esquina de las calles Candelaria y Lineros sigue abandonado. Así lo denunciaba, por penúltima vez, La Voz de Córdoba el pasado mes de marzo. Y ello pese a que el mismo está situado en una zona de tránsito turístico y contar con algo más de dos siglos de historia. Desconchones, desprendimientos, pérdida de faroles y otros daños acumula este elemento singular en la geografía urbana de Córdoba, que desde 1801 preside este lugar.
Fragmento de la publicación aparecida en la prensa local el 24 de junio de 1924./Foto: Archivo David S. Pinto Sáez

Sin embargo, la desidia municipal no siempre estuvo presente. Como ejemplo, cabe destacar que tal día como hace justo 94 años, la prensa local cordobesa se hacía eco del comienzo de la restauración del retablo de San Rafael ubicado entre las calles Lineros Candelaria, en mal estado de conservación.
Como ha recordado el investigador David S. Pinto Sáez, el 24 de junio de 1924 la prensa cordobesa anunciaba que “ya se está procediendo a la restauración del precioso retablo de la calle Candelaria que se hallaba en estado deplorable”. A lo que se añadía que “el alcalde don José Cruz Conde, de acuerdo con la dueña de la casa en cuya fachada aparece el retablo ha dispuesto la obra, encargando su dirección al comisario de Bellas Artes de esta provincia, Enrique Romero de Torres”.
Los lienzos, el tejado y los faroles fueron objeto de unos trabajos que, casi un siglo después, han caído en el olvido de los responsables del Consistorio cordobés.
Cabe recordar que el altar cuenta con obras pictóricas del padre de Diego Monroy que representan a San Rafael y a los santos patronos de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria. Sin embargo, ni la valía artística, ni la antigüedad, ni la imagen que se ofrece al visitante y a los propios ciudadanos parecen argumentos suficientes para que se lleve a cabo la restauración y el consiguiente mantenimiento del monumento.

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