Se cumplen 350 años de la muerte de Antonio del Castillo


El pintor más importante del barroco cordobés destacó tanto como dibujante como por ser un máximo exponente de la pintura naturalista

Tal día como hoy, hace 350 años fallecía en su casa de la calle Muñices Antonio del Castillo Saavedra, el pintor más importante del barroco cordobés. En los libros sacramentales de la parroquia de la Magdalena figura que fue enterrado en el cementerio de este templo a los 51 años de edad y que era el esposo de Francisca de Almoguera. Con su fallecimiento se cerraba una de las etapas más brillantes en la historia de las artes cordobesas.

Dibujo de Antonio del Castillo.
Dibujo de Antonio del Castillo. /Foto. LVC

Pintor, dibujante y diseñador, Del Castillo, como se pudo comprobar hace un año en los actos organizados con motivo del 400 aniversario de su nacimiento, dejó tras de sí una extensa producción con lienzos que han pasado a ser iconos de la ciudad, como ocurrió con el San Rafael del Ayuntamiento, que se convirtió en el modelo para los grabados que del arcángel se repitieron en los siglos sucesivos.
La exdirectora del Museo de Bellas Artes de Córdoba, Fuensanta García de la Torre, subraya que su obra mantiene a día de hoy “un nivel importante, sobre todo en los dibujos y la prueba está en el que se subastó la pasada semana en Subastas Durán“, que salió con un precio de 650 euros y se remató en 3.250 euros. Los dibujos de Antonio del Castillo se conserva fundamentalmente en el Museo cordobés, pero también están repartidos por las mejores pinacotecas españolas y del mundo. A esta experta le “fascina el Del Castillo dibujante, que es muy excepcional en lo que se hace en ese momento en España”, ya que ningún coetáneo suyo dejó ni en cantidad ni en calidad un legado como el del artista cordobés.
Otra faceta que destaca García de la Torre es la del pintor naturalista, con “la integración del paisaje y de elementos de la poesía de Luis de Góngora”. En este aspecto es patente la influencia ejercida por los grabados de origen flamenco que en ese momento circulaban y así se pudo comprobar en la exposición celebrada en Vimcorsa hace un año y que fue comisariada por García de la Torre junto con el profesor Benito Navarrete. Así, las denominadas historiejas, en las que el paisaje se funde con escenas del Antiguo Testamento, son buena prueba de ello, con detalles tomados del natural, “sobre todo cuando vivió en el cortijo El Rubio Bajo”, de lo que se conservan diversos apuntes.
Antonio del Castillo, hijo del pintor Agustín del Castillo, tuvo una vida prolífica y estuvo trabajando hasta prácticamente el día de su muerte, ocurrida el 2 de febrero del 1668. Su último cuadro documentado es un Descendimiento que se conserva en una colección particular de Málaga.