Limpian de pintadas el monumento a Osio


Los trabajos consisten en la limpieza de pintadas en el pedestal así como del sellado de las posibles fisuras que puedan existir

El monumento al obispo Osio, situado en la plaza de las Capuchinas, se encuentra en pleno proceso de limpieza para la eliminación de las pintadas del pedestal que afeaban su aspecto y ofrecían una mala imagen de la ciudad. El Ayuntamiento se encarga de estos trabajos de mantenimiento y limpieza de los monumentos instalados en la vía pública.

Pedestal del monumento a Osio.
Pedestal del monumento a Osio. /Foto. JC

En esos días, la escultura se encuentra rodeada de una valla que protege los trabajos que llevan a cabo los operarios de una empresa especializada y que están ofreciendo una tratamiento diferenciado a cada uno de los elementos del pedestal. Éste está compuesto por piezas de granito pulimentado, mármol blanco y bronce y cada uno de ellos recibe un trabajo distinto a fin no sólo de quedar limpio sino también protegido tanto contra el vandalismo como contra los efectos meteorológicos. Además, también se están sellando las posibles fisuras que puedan existir.
La erección de este monumento se realizó un año más tarde del motivo que lo justificó. El promotor de la iniciativa fue el obispo Adolfo Pérez Muñoz, quien contó con la colaboración del alcalde José Cruz Conde, y quería inaugurarlo en 1925 para hacerlo coincidir con el XVI Centenario del Concilio de Nicea, pero finalmente se pospuso a marzo del año siguiente.
El encargo se realizó al escultor sevillano Lorenzo Collaut-Valera, quien años más tarde realizaría el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en las Ermitas. La obra, que en su momento se inauguró policromada, representa al obispo Osio en actitud de bendecir, con un báculo en la mano izquierda, al que tradicionalmente le ha faltado la parte inferior. En el pedestal se suceden unos relieves con escenas de la vida de este prelado, uno de los cuales, el situado frente a la calle Torres Cabrera, tiene una historia apócrifa sobre lo representando que los niños de Córdoba se transmiten de generación en generación.
Este monumento sufrió gravemente los efectos de una bomba de la aviación republicana que cayó en esta plaza de Capuchinas de la mañana del primer domingo de agosto de 1936 y que iba dirigida al convento de monjas situado tras la escultura.

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