Los muertos ilustres de la Mezquita-Catedral


De obispos a cardenales, pasando por virreyes, nobles, poetas, pintores y escultores, descansan bajo el suelo del templo

La Mezquita-Catedral de Córdoba es un monumento de primer orden por muchos conceptos. Desde el punto de vista histórico, artístico y religioso el templo es un foco de atención con una magnitud que hay otras facetas del mismo que quedan ligeramente ensombrecidas y no por ello dejan de ser interesantes. Una de ellas es la de los enterramientos que hay repartidos por todos los rincones del edificio y que hacen del mismo que tenga una peculiaridad que lo distinga del resto de las catedrales de su rango. Así lo entiende el historiador Gonzalo Herreros, quien afirma que “siendo una Catedral de segunda fila en el orden nacional, tiene una variedad de enterramientos que no le tocaría por su rango”. Así, encontramos no sólo obispos -una treintena- y eclesiásticos, sino también virreyes, alta nobleza y artistas en las más variadas disciplinas.

Enterramiento del cardenal Salazar. los
Enterramiento del cardenal Salazar. /Foto. LVC

Por tener, tuvo enterrados a dos reyes, como Fernando IV y Alfonso XI, que actualmente descansan en San Hipólito y que durante siglos estuvieron en la capilla real. Herreros destaca además los nombres de Luis de Góngora, enterrado en la capilla de San Bartolomé “no por ser poeta sino por eclesiástico”, y el de Fernando Carrillo y Valenzuela, que fue presidente de los Consejos de Castilla y de las Indias. A esto se suma el hecho de que al ser Córdoba hasta hace poco diócesis de término, muchos de ellos terminaban aquí su carrera eclesiástica y fallecían en el cargo. Además, entre los prelados predominaban los hermanos e hijos de la alta nobleza y entre ellos destaca el caso de Leopoldo de Austria, tío de Carlos V.
Herreros considera atípico el caso del cardenal Salazar, por no estar la diócesis de Córdoba ligada al cardenalato, cuyo enterramiento preside la capilla de Santa Teresa. A este nombre añade el del virrey Caballero y Góngora, “uno de los grandes políticos de los reinados de Carlos III y Carlos IV, que en Nueva Granada era arzobispo y después lo enviaron a Córdoba como obispo, aunque eso supusiese una degradación”.
Entre los personajes singulares que se pueden encontrar enterrados en el subsuelo de la Mezquita-Catedral están los de Pablo de Céspedes o el inca Garcilaso de la Vega, gloria de las letras peruanas, o el escultor Pedro Duque Cornejo, cuya lápida está a la entrada de su gran obra, el coro.
Junto a éstos son muchos más los enterramientos destacados que hay en el primer templo cordobés y pueden ser conocidos gracias a una ruta que tendrá lugar el próximo 12 de octubre y que estará guiada por el propio Gonzalo Herreros. Con esta iniciativa, la empresa Érase una vez Córdoba ofrece la posibilidad de recorrer un monumento, como es la Mezquita-Catedral, con un objetivo completamente distinto al que mayoritariamente se ha hecho hasta ahora. De este modo, se ofrecen otras visiones, todas enriquecedoras, de un edificio singular, que nunca se termina de conocer.

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