El día que Manolete hizo felices a los chacales


El periodista Manuel García Prieto, en la muerte de Manolete, leyó un texto en Radio Córdoba en el que señalaba a quienes habían propiciado su final

En sus últimas temporadas, Manolete remaba contra corriente. Su círculo más cercano sabía que cada vez se le hacía más cuesta arriba pisar el albero por el ambiente adverso que encontraba en los tendidos. Cada vez se le exigía más y encontraba cada tarde el listón más alto. Por eso, en el verano de 1947 buscaba una salida a esta situación que se precipitó cuando el pitón de Islero le atravesó en la plaza de Linares. Pero ya era tarde para lamentos. Así lo entendió el periodista cordobés Manuel García Prieto, quien escribió un texto que leído en los micrófonos de Radio Córdoba EAJ-24 conmocionó a la ciudad, que algo de culpa también tenía en todo esto, nada más escuchar la primera frase: “Ya estarán contentos los chacales”. Ocurrió tal día como hoy hace 70 años.

Cadáver de Manolete.
Cadáver de Manolete. /Foto. LVC

Aquel texto de García Prieto fue una aldabonazo en las conciencias de los cordobeses de la época, que reconocieron el rechazo con que contaba Manolete cada tarde que se enfundaba el traje de luces. En la emisora de radio, entonces en la calle Alfonso XIII, se recibieron peticiones para que se volviera a leer, y así se hizo durante los días siguientes a la muerte del diestro. La aceptación de este trabajo radiofónico fue tal que finalmente acabó impreso en un pequeño folleto que se repartió profusamente y que en la actualidad es una auténtica reliquia de aquel momento.
Conocedor de que el rostro de Manolete muerte figuraba en la primera página de todos los periódicos de España, García Prieto arrancaba su texto con esta circunstancia para zamarrear la conciencia de los oyentes: “Ya estarán contentos los chacales. Los que vociferaban, los que aullaban envidiosos e impotentes, emboscados, agazapados en las cunetas del camino de gloria, que recorría el triunfador, el ídolo, el elegido… Ahí lo tenéis. No volváis la cara con espanto horrorizado de vuestro delito“.
Por si fuera poco, el periodista señalaba directamente a los críticos taurinos que redactaban sus crónicas al mejor postor y a los públicos que llenaban los tendidos: “Vosotros, plumas venales, que queríais poner tasa y precio al arte maravilloso de Manuel Rodríguez; vosotros, públicos inconscientes de todas las plazas, que increpabais sedientes de sangre al mejor torero del mundo, ahí lo tenéis, frío, yerto, estereotipado en su rostro el rictus amargo de una sonrisa eterna. Ahí lo tenéis, muerto; ésa es vuestra obra”.
Manuel García Prieto, además de para Radio Córdoba, trabajó también para la Hoja del Lunes y fue corresponsal de Informaciones, donde realizó sus mejores trabajos.

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