Córdoba olvida a Miguel del Moral en su centenario


Durante muchos años trabaja junto a Rafael de La-Hoz y para la Diputación, donde se conserva el lienzo titulado 'Los teólogos'

Obra de Miguel del Moral.
Obra de Miguel del Moral. /Foto. LVC

Aunque a él no le gustaba decir la edad que tenía, lo cierto es que, de haber vivido, el pasado 17 de abril el pintor Miguel del Moral hubiera cumplido cien años. Pese al aniversario tan redondo, ninguna institución oficial ni entidad cultural alguna se ha acordado de él cuando llenó buena parte de la vida cultural y artística de la segunda mitad del siglo XX en la capital. Aunque sólo hubiera sido por el dibujo del Ángel del Sur que ilustró el primer número de la revista Cántico -tan reproducido en las últimas décadas- estaría justificado cualquier acto de recuerdo en su memoria en este año en que se cumple la efemérides.
Aunque la mayor parte de la producción de Miguel del Moral se encuentra en colecciones privadas, durante bastantes años trabajó para la Diputación de Córdoba, en donde dejó el lienzo Los teólogos y la restauración de grandes piezas de su patrimonio, como la colección de lienzos de Cobo de Guzmán, por ejemplo, o la participación en la restauración de la capilla de San Bartolomé, a las órdenes de Rafael de La-Hoz, donde se encargó de la restauración de buena parte de las yeserías y de la azulejería y donde para la hornacina del altar reprodujo la decoración de estrellas de la Capilla Real de la Mezquita-Catedral. Con De La-Hoz trabajó también en la década de los 50 y 60 en otros proyectos, entre los que destacan la decoración de la sede de la Cámara de Comercio o la monumental vidriera de la iglesia de las Salesas, única incursión conocida en esta modalidad artística.
Miguel del Moral fue, entre otras muchas cosas, el retratista de la sociedad cordobesa de su época y entre estos retratos sobresalen los que realizó de Manolete y de su madre, Angustias Sánchez. Sus personales dibujos lineales ilustraron prácticamente todos los números de la revista Cántico, en la que destaca la portada del número extraordinario dedicado a Luis Cernuda. También participó junto a Pablo García Baena y a Rafael Cantueso en la fundación de la hermandad del Remedio de Ánimas, dándole a su titular la impronta inconfundible que posee, así como diseñando, y en algunos casos ejecutando, algunos de los enseres de la misma.
Obra de Miguel del Moral. /Foto: LVC
Obra de Miguel del Moral. /Foto: LVC

El estudio de Miguel del Moral, situado junto a la calle de la Hoguera, junto a la plaza que lleva su nombre, sigue tal cual quedó a su muerte en abril de 1998. En este recinto se conservan buena parte de sus óleos, dibujos, así como algunas piezas en cerámica que esperan el reconocimiento de una ciudad que él plasmó en la más elegante de sus esencias y que ahora, en su centenario, le olvida.