¿Dónde estuvo la almunia de la Arruzafa?


Una tradición, que prácticamente no admite crítica, indica que la almunia que construyó Abderramán I en las estimaciones de la Sierra se encuentra en el mismo lugar donde ahora se alza el parador de turismo del mismo nombre y durante siglos estuvo el convento de San Francisco de la Arruzafa, que tras las Desamortizaciones fue finca de recreo y lugar de celebraciones.

Puerta del convento de San Francisco de la Arruzafa.
Puerta del convento de San Francisco de la Arruzafa. /Foto. LVC

El historiador y académico Rafael Frochoso ha recurrido a las fuentes documentales conservadas para demostrar que la ubicación de esta almunia es otro bien distinto. Además, señala en su trabajo Las almunias de la Rusafa de Córdoba. El convento de la Arruzafa, publicado en la revista Manquso, que los restos arqueológicos aparecidos cuando se construyó el parador de turismo confirman su hipótesis. “No parece que esté en el lugar que ocupa el Parador Nacional de Turismo, por no haberse encontrado vestigios de un importante edificio durante su construcción. Las referencias encontradas son tardo­rromanas del siglo VI-­VII situadas en el jardín inferior, son dos columnas tardo romanas y debajo del Parador Nacional, sólo tenemos los restos de unas cuevas que fueron canteras para la extracción de piedra en la etapa musulmana, y sobre el sedimento de estas cuevas se ha constatado la existencia de cerámica del periodo andalusí, no pareciendo lógico que sobre una cantera de piedra en explotación, pudiera estar el alcázar de la Ruzafa”, afirma Frochoso.
Este historiador sitúa la finca de recreo de Abderramán I en otra zona de la Sierra cordobesa no muy lejana. En su opinión, los restos arqueológicos aparecidos en el Tablero Alto, concretamente en la calle Poeta Valdelomar Pineda, acentúan esta opción. “En esta zona, los restos encontrados por la rigidez y dimensiones de sus muros de época emiral pudieron pertenecer a ‘los altos edificios que hizo construir en ella’ y el ser un sólido alcázar motivó que en noviembre del 1010 ‘Wāḍiḥ dejara plena libertad a los facinerosos para ensañarse contra la bella y graciosa almunia de la Ruzafa, que fue destruida e incendiada y sus árboles talados por temor a que los bereberes irrumpieran por aquel lado”, afirma.
La propia geografía del lugar también se alía con este historiador al señalar que este lugar “reúne además una serie de características que coinciden con los datos que tenemos sobre su situación, como el estar en una posición dominante de la ciudad de Córdoba desde donde ‘se observa la belleza de sus vistas’, tener una amplia zona llana en su parte delantera, donde pudo estar el jardín con las plantas mas extraordinarias y los mayores árboles de todas partes, el estar situada dentro del arrabal el cual creció en su entorno y estaba limitada al Oeste por un sólido muro (llamado en el siglo XIV de las Paredes Gordas) y un camino, tenía agua suficiente para sus habitantes y para el jardín, recordemos la acequia que ‘desde tiempo inmemorial traía agua desde el Cañito de Bazan por el camino de las Ermitas’ además de la procedente del manantial del Patriarca y del circuito del Tablero Bajo”, como asevera en su trabajo.
Por último, Rafael Frochoso concluye: “Creemos que estamos ante la Arruzafa; no obstante, con los datos que tenemos, que son muy significativos pero puntuales, no podemos definir unos edificios completos que se identifiquen con la almunia o el alcázar de Abderramán I, por lo que es preciso un seguimiento especial de las excavaciones que se realicen en esta zona del Tablero hasta establecer una planimetría de la zona”.

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