Puerta Grande para Enrique Ponce


Finito demuestra ganas de triunfar y maestría, pero Ponce y Cayetano se llevaron los triunfos de la tarde en el Coso de los Califas

Plaza de Toros de Córdoba, Coso de los Califas. Media entrada con tarde agradable y viento. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Cristóbal Alba ‘Minuto’ y del doctor Eugenio Arévalo.
Toros de Juan Pedro Domecq, terciados, noblotes y mansitos. Un sobrero de Parladé con más cuajo pero igual condición.
Enrique Ponce (De marfil y oro): Estocada desprendida y descabello (saludos). Casi entera caída (dos orejas).
Finito de Córdoba (De azul marino y oro): Dos pinchazos (saludos desde el tercio). Dos pinchazos y estocada (saludos desde el tercio).
Cayetano (De azul pavo y oro): Pinchazo y media tendida (saludos desde el tercio). Estocada (oreja).
A pesar de lo que se diga, la gente tiene gana de toros. Quizá no llene el Coso de los Califas hasta la bandera, pero acude en número suficiente para seguir comprobando, un año más, que la corrida de toros es el espectáculo, tras el fútbol, que más gente congrega.

Enrique Ponce. toros corrida
Enrique Ponce. /Foto: Jesús Caparrós

Enrique Ponce saludó a su primero con la solvencia propia de la casa. Muy superiores los recursos del matador para las fuerzas que el toro demostraba. Jocho banderilleó muy bien y Mariano de la Viña mimó en la brega de capote. A la muleta llegó el toro noble y con las fuerzas justas para permitir el toreo moderno. Ponce le administró una larga faena basada en la mano derecha con pulcritud y cadencia aunque con un puntito de despegue. Con la izquierda el animal protestó y las suertes resultaron enganchadas.
Brindó Ponce su segundo a Finito. Fue, quizá, el mejor toro de la corrida. A éste el valenciano le fabricó una faena de su corte basada en la pulcritud de formas y la parsimonia en la preparación. Tras una estocada con defecto el público solicitó los trofeos para una faena con más forma que fondo. Excesivo premio.
Finito de Córdoba. toros corrida
Finito de Córdoba. /Foto: Jesús Caparrós

Cuando saltó al ruedo su primero, Finito ya lo estaba esperando, prueba inequívoca de la disposición del torero. El saludo capotero fue de los de antes. Un mazo de verónicas en la que resaltaron dos de cartel y una media antológica. Superior la cuadrilla en el tercio de banderillas. A la muleta llegó el toro amagando tímidamente con rajarse, pero el matador sacó lo que sólo él tiene, empaque, y tapó la falta de fuerza y casta del toro brotando algunos muletazos sueltos de esos reservados a los elegidos.
Saludó muy torero Juan Serrano a su segundo. Tarde completa de Finito con el capote. Igual que la actuación de su cuadrilla. Lástima que el animal llegara sin motor a la muleta. Dos series duró y eso que casi ni se picó. El matador le administró tiempos y espacios porfiando para sacarle faena, pero no pudo. De su mano los muletazos más hermosos de la tarde.
Cayetano. toros corrida
Cayetano. /Foto: Jesús Caparrós

También salió muy dispuesto Cayetano. El problema es que su oponente, manso sin disimulo, nunca quiso entrar en liza. Así las cosas, la lidia fue un herradero, que se decía antiguamente. Su trabajo con la muleta a este toro argumentó escaso valor, limitándose a suceder pases hacia fuera y en la lejanía.
El sobrero de Parladé que cerró el festejo, con más cuajo que el resto de la corrida, salió con querencia a las tablas. Defecto con el que llegó a la muleta sin que se le corrigiese. Aún así, Cayetano corrió bien la mano por el pitón izquierdo y firmó un par de series de cierto valor. Con la derecha el tono bajó sustancialmente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here