Regresa la magia de Lindsay Kemp


El Teatro Góngora acoge el próximo jueves, a las 20:30, una única función de Kemp dances: inventos y reencarnaciones, un espectáculo en el que el artista británico mira atrás y hace un recorrido por su exitosa carrera escénica.

Lindsay Kemp.
Lindsay Kemp. /Foto: LVC

En los años 70 y 80 Lindsay Kemp junto a la Lindsay Kemp Company escandalizaron y maravillaron a la vez, a la escena mundial con un cruce extraordinariamente heterodoxo de estilos, que mezclaban teatro, mimo y danza, tradición y experimentación, sutil ironía y potentes sensaciones.
Entonces (como ahora) la magia de los espectáculos de Kemp, giraban fundamentalmente entorno a su personalísimo carisma de intérprete, igualmente en papeles de mujer, hombre, marioneta o cualquier otro. Su presencia en escena transcendía siempre cualquier género o categoría, como lo sigue haciendo hoy, superados los setenta años.
Continua con la narración de cuentos a través de su danza atemporal, sin edad y puede hacerlo porque las únicas reglas que debe seguir son las suyas y la única técnica que debe mantener intacta es la de trasmitir emociones. “Una inmovilidad cargada de emociones vale más que cien gestos mecánicos”, afirma siempre Kemp.
Kemp dances, es una serie de “invenciones y reencarnaciones”, es decir nuevas creaciones mezcladas con algunas piezas clásicas recreadas y revisadas hoy. Un mosaico espectacular y emocionante de personajes y cuentos fantásticos, realizados en escena junto a sus colaboradores –nuevos y de hace tiempo- con un potente mix ecléctico de música y narración, y como siempre ocurre en las creaciones de este saltimbanqui del alma, hay elementos fijos pero siempre una reinvención constante de cuentos y gestos.
El espectáculo ofrece desde una onírica identificación con Violetta y la Callas en Recuerdo de una Traviata, hasta un viaje al interior de la locura mística de Nijinsky, el legendario bailarín de Los Ballets Rusos, para finalizar con El Ángel, un alma que trasciende cualquier identidad para convertirse en el símbolo de la esencia humana, del renacimiento y de la esperanza. Hay también dos nuevas piezas: Mi vida, creada por el gran coreógrafo belga Luc Bouy y La mujer de rojo.
Este nuevo espectáculo ofrece, como siempre, el hechizo de Lindsay Kemp con un lenguaje impactante y siempre accesible para todos. Es sobre todo una rara oportunidad para ver a un “monstruo sagrado” del teatro del siglo XX que ama, incendia y vuela todavía sobre los escenarios del siglo XXI.

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