El Bellas Artes dignifica a Antonio del Castillo


Una exposición reúne piezas del gran artista cordobés del barroco, alguna de las cuales no se habían mostrado con anterioridad

El Museo de Bellas Artes abrió ayer las puertas de la exposición dedicada a Antonio del Castillo, el gran pintor cordobés del barroco, que se podrá visitar hasta el próximo 28 de febrero. La consejera de Cultura, Rosa Aguilar, ha sido la encargada de inaugurar esta muestra que calificó como “un acto de justicia”.

Rosa Aguilar, en la inauguración de la muestra de Antonio del Castillo.
Rosa Aguilar, en la inauguración de la muestra de Antonio del Castillo. /Foto: LVC

Esta exposición está compuesta por 65 piezas, divididas en 23 lienzos del maestro y de su entorno inmediato; 28 dibujos, 13 cuadros de maestros y seguidores y un libro impreso de Juan de Arfe que le sirvió como fuente de inspiración y de copia. Todo esto hace que la figura de Antonio del Castillo se muestre lo más completa posible y además contextualizada. Como curiosidad, el museo exhibe por primera vez un lienzo de su padre, Agustín del Castillo.
En opinión de Rosa Aguilar, “nuestro pintor barroco por excelencia tiene el reconocimiento en el lugar adecuado: el museo”. Así, junto a las obras que forman parte de los fondos permanentes de esta pinacoteca se incorporan otros que estaban en los depósitos y que se han restaurado “con esfuerzo, ilusión y trabajo, porque lo merece el maestro y también la ciudad”, según la consejera de Cultura.
Exposición de Antonio del Castillo.
Exposición de Antonio del Castillo. /Foto: LVC

Esta exposición se suma a la que ya se puede visitar en la Mezquita-Catedral y en diversos templos que albergan obra de Del Castillo, así como a la que el 29 de noviembre se inaugurará en Vimcorsa y que recogerá los lienzos que son propiedad de diversas administraciones.
En las dos plantas del Museo de Bellas Artes se puede hacer un completo recorrido por el panorama artístico de la Córdoba en que nació Antonio del Castillo, así como por los grandes encargos que recibió, fundamentalmente del Cabildo y de las grandes órdenes religiosas, como dominicos o franciscanos. También hay un espacio dedicado a su faceta como dibujante, así como a los encargos menores, que en donde desarrolla su mayor potencial creativo. Por último, figura la estela que dejó en la ciudad con una legión de seguidores que perdurará hasta mediados del siglo XIX.

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