Un hotel con sabor a tortas apestiñadas


El proyecto de Manuel Quirós conserva la esencia de la mítica pastelería La Purísima, que ha endulzado el centro de Córdoba desde el siglo XIX

Los vecinos del centro pueden seguir disfrutando de las características tortas apestiñadas de La Purísima a pesar de que en el inmueble ahora esté el hotel Capuchinos que además, pronto tendrá elementos del obrador instalado en la feligresía de la parroquia de San Miguel desde 1840 pues en la elegante decoración realizada por el despacho de arquitectos Gómez y Rivero, bajo la supervisión del actual propietario del hotel, Manuel Quirós del Pino.

Imagen del patio cordobés estilo andalusí. Fuente: LVC.
Imagen del patio cordobés estilo andalusí. Fuente: LVC.

Está situado en pleno casco histórico de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y dado el peso de la cultura árabe en Córdoba, se ha mantenido una decoración con influencia andalusí, que también se refleja en el patio central alrededor del que se sitúan sus 27 habitaciones, 8 de ellas, suites.  “El hotel arrancó con la categoría de tres estrellas pero estamos en el proceso de lograr una cuarta, preparando toda la documentación necesaria” ha contado a este periódico el director Rafael Fernández.
Pero no es el único proyecto que ambiciona el hotel, cuyo balance en tan solo dos meses “no puede ser más positivo”, de hecho, ayer lunes, estaba completo. Fernández ha revelado que van a introducir en el mobiliario elementos del antiguo obrador La Purísima, pues la pastelería sigue estando en la memoria de todos los vecinos del barrio que aún se acercan al hotel a comprar las típicas tortas de aceite.
Además, el hotel presta servicios de Spa y masajes tanto para clientes como para quienes quieran contratarlos, y ya tiene preparada una terraza con unas espectaculares vistas, un lugar ideal para cócteles veraniegos.
“Espectacular”, “impresionante”, “una auténtica maravilla” son algunos de los calificativos que sus clientes dejan en TripAdvisor. Quienes han tenido la suerte de alojarse en sus habitaciones, tanto nacionales como turistas extranjeros, se deshacen en elogios al personal, al servicio, y las instalaciones.