La huella de Antonio Gala


Una muestra permanente en la Fundación Antonio Gala muestra objetos personales, manuscritos, ediciones, galardones y recuerdos del escritor

La Fundación Antonio Gala muestra ya de forma permanente en una de sus salas una selección de objetos personales del escritor, con lo que es posible tener una visión más próxima a la persona a través de sus manuscritos, de las distintas ediciones de sus obras, de su colección de bastones, así como de fotografías inéditas, premios, reconocimientos y otros objetos que trazan un perfil cercano del autor de El manuscrito carmesí.

Antonio Gala y Rosa Aguilar.
Antonio Gala y Rosa Aguilar, en la fundación. /Foto: LVC

El propio Gala, en una intervención profunda y cargada de emoción, señaló que “con un pie en la otra vida, del todo no me iba a ir de Córdoba”, con lo que ha justificado esta muestra permanente. En sus palabras, ha realizado una meditación sobre el paso del tiempo, la vejez y la asunción de la edad que se tiene en cada momento. “Lo que venga no tendrá que ver en muchas ocasiones con lo que se esperaba; lo que se anhela no tiene que ver con lo que se realiza”, ha señalado desde la altura de los 86 años cumplidos en la víspera.
Tras superar una grave enfermedad, Gala, con aspecto cansado y rodeado de amigos, dejó entrever que el acto en la fundación que lleva su nombre tenía algo de de fin de etapa, en la que una vista atrás le hace rememorar una dilatada carrera literaria en la que ha destacado en campos como la novela, el teatro, la poesía, los guiones televisivos o el columnismo periodístico. “La vejez de la que formo parte lleva dentro todas las edades anteriores” y así se puede ver a un Antonio Gala niño de alumno en el colegio Cultura Española, que más tarde sería La Salle. El autor, en la inauguración, ha recorrido los paneles y vitrinas y en todos ellos ha vivido “todas las edades anteriores” en las que Antonio Gala ya era Antonio Gala.
Este acto ha estado presidido por la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, quien cruzó desde el estrado muestras de afecto con el escritor. Dijo que le quería “una jartá“, a lo que él le respondió más tarde que ella era “la alcaldesa de Córdoba perpetua”. La consejera dijo que en la exposición permanente se puede comprobar que Gala “es un autor excepcional y total”, aunque también como persona, con la que ha aprendido, con la que comparte supersticiones y al que le ha agradecido que haya querido ser de Córdoba.

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