La infamia de Vallellano


Hace poco tiempo hemos sabido los cordobeses que ya se había puesto en marcha el cambio de nombres de aquellas calles que, hasta ahora, se hallaban bajo la nominación de alguna persona a la que se les va a despojar de tal honor, en base a la Ley de Memoria histórica. A tales efectos, y previamente, el Ayuntamiento de Córdoba se sirvió de un Informe elaborado por una Comisión para determinar las causas que podían sustentar esa actuación en relación a a dichas personas. Por mi parte, cuando el tiempo me lo ha permitido, he descendido a una lectura minuciosa de esto en relación a D. Fernando Suarez de Tangil, Conde de Vallellano, que ostenta el privilegio de tener una Avenida de creación suya bajo su nombre.

Es notorio que en el caso que nos ocupa y ateniéndonos mismo Informe y Dictamen de la Comisión municipal de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Córdoba, el Conde de Vallellano viene a ser acusado de represaliar al Dr. Calandre, acusación que se sustenta en las aportaciones de la nieta del mismo, Dª. Cristina Calandre.

A tenor de lo que se narra en el mencionado Informe – y que se recoge en las pags. 186 y ss. del mismo – el mencionado Doctor habría remitido una carta firmada por él en la que manifestaba su deseo de no dimitir de su cargo en el servicio de la Cruz Roja en Córdoba. Dicha carta fue entregada por él personalmente en la citada entidad.

Llegada la contienda civil y una vez que fuera designado Presidente de dicha entidad asistencial D. Fernando Suarez de Tangil, según el Informe y basándose sólo en los argumentos de la nieta, fue remitida una denunciapor aquél, que sirvió para la continua represalia que recaería en el Dr. Calandre, represalia que provendría de la llegada de la citada denuncia carta también se designa en el Informe a tres Consejos de Guerra sumarísimos, al Tribunal de responsabilidades políticas, y finalmente el Colegio de Médicos, según afirma la citada nieta del Doctor Calandre.

Ante esta narración, y teniendo presente el Informe con las imágenes que se aportan para demostrar la implicación de D. Fernando Suarez de Tangil en la represalia hacia el citado médico, se comprueba que la carta figura en los archivos de la Cruz Roja, y por tanto fue recogida como documento a conservar en dichos archivos por la autoridad entonces aún republicana – de dicha entidad. Con esa situación, formaba parte del archivo oficial de correspondencia sometido a la custodia del Sr. Secretario encargado de la misma.

Para que fuese archivada, tendría que ser entregarla en esa condición y con aceptación de su autor, quien con ello se atenía voluntariamente a que dicha carta permaneciese en los archivos citados y sus consecuencias.Fue posteriormente, con la inversión de la autoridad sobre la Cruz Roja, entrando a gestionarla personas del bando nacional, cuando todo el archivo que se conservaba incluida esa carta – pasaba a disposición de los nuevos administradores de aquella.

Es importante ahora reseñar que, al examinar el Informe de la Comisión de la Memoria Histórica, lo que en realidad figura es un certificado en que se comunica la existencia de dicha carta, con la que el Dr. Calandre manifiesta su adhesión incondicional a la República, además de su intención de permanecer en el cargo profesional y en las funciones que venía desempeñando, a diferencia de otros compañeros que ante el conflicto habían pedido su dimisión en los cargos que ocupaban.

Dicho certificado viene a ser expedido por el Sr. Secretario de la Cruz Roja, D. Luis Valero Carreras, quien, además de su firma, estampa el sello de la entidad en papel oficial de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja, sita en Madrid como se puede observar en las citadas imágenes del texto, mientras que D. Fernando Suarez de Tangil, Conde de Vallellano, se limita en su función de Presidente a dar el Vº.Bº a dicho certificado.

Deteniéndonos aquí, en primer lugar, no se recoge expresamente ni se deduce de ninguna de las aportaciones del Informe, que se trate de una denuncia por parte de nadie. Es clara y exclusimente un certificado. El mismo es oficial, y aparece expedido por el Sr. Secretario de la Cruz Roja, con sello de la misma y en papel de ésta. Es a él, desde luego, a quien le corresponde, como en todas las instituciones en que las hay, firmar y expedir este tipo de documentos. Y es él quien lo redacta, y en ello no interviene para nada el Sr. Suarez de Tangil.

En segundo lugar, además de que, como ya hemos dicho, no se demuestra que fuese una denuncia ya hemos citado que como tal no figura por ninguna parte en cambio, tampoco se niega ni contraviene que dicho certificado tuviese un origen oficial, como es lo lógico: que se realizase y expidiese a requerimiento de alguna otra entidad, entre las que, posteriormente, juzgaron al Dr. Calandre. Esto sí es más acorde con la existencia de un documento que tiene naturaleza de certificado oficial,, ycuya expedición es obligada para quien custodia los archivos de un órgano. Por tanto, el Sr. Secretario, emitiría un certificado para alguien a requerimiento de ese alguien, que no se cita. Todo lo cual es muy distinto a interponer una denuncia.

En el contenido de ese certificado, expedido para quien fuese, además, la participación del Sr. Suarez de Tangil es totalmente neutra, inexistente. Téngase en cuenta que lo que hace es aportar el Vº.Bº. Sobre este trámite del Visto Bueno es necesario considerar que, según el diccionario de la RAE, qué recoge el significado de la acepción desde hace ya siglospuesto que ha permanecido invariable – y nos dice lo siguiente:

visto bueno

1. m. U. como fórmula que se pone al pie de algunas certificaciones y otros documentos y con que el que firma debajo da a entender hallarse ajustados a los preceptos legales y estar expedidos por persona autorizada al efecto.

 En consecuencia, es la acción que lleva el Presidente de una entidad a él le corresponde hacerlo como superior jerárquico del Secretario indicando que quien expide el certificado es la persona que debe hacerlo, y que se ha hecho conforme a Derecho. Teniendo en cuenta que la carta figuraba en el archivo, y que el Sr. Secretarjo se limitó a certificarlo, – sin que se haya demostrado tampoco que él denunciase nada al Presidente le correspondía hacer lo que hizo: supervisar el acto administrativo y la cualidad del firmante. Y cumpliendo su función, así lo hizo. Nada más.

Por otra parte, afirma Dª Cristina Calandre que la firma no es con el nombre y apellidos del Sr. Suarez de Tangil, sino que aparece la rúbrica Conde de Vallellano. Esto no aporta nada, e incluso obliga a demostrar a quienes acusan a este señor, que esa era su firma, ya que no se reconocen nombre y apellidos, y esa firma podría ser fácilmente falsificable, lo que ya exculparía totalmente al entonces Presidente de la Cruz Roja de cualquier actuación en la que se le quiera implicar. Por tanto, deberían haberse cotejado las firmas antes de presentar acusaciones.

Concluyendo: nadie ha aportado que existiera una denuncia contra el Doctor Calandre, y sí que hay un certificado en papel oficial, con membrete del organismo, rúbrica del Sr. Secretario, sello, y firma del Sr. Presidente, confirmando la existencia de una carta del Dr. Calandre en los archivos de la Cruz Roja.

Del uso que se diera al certificado y a la carta citada, no son responsables sino quienes, posteriormente, se sirvieron de ellos para juzgar y perseguir al Dr. Calandre, pero no aquellos que, en el ejercicio de sus funciones a las que estaban obligados, se limitaron a certificar la existencia de dicha carta. La misma, no lo olvidemos, además, fue por voluntad del autor o con su consentimiento que quedara depositada en los archivos de la Cruz Roja.

Por otra parte, si quien certifica el Secretario – no tiene sobre sí ninguna responsabilidad en el posterior uso de aquel documento, menos aún quien se limita a decir que la certificación ha sido hecha por quien corresponde, que es en el fondo el papel que en todo ello juega el Conde de Vallellano.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, que exculpa claramente al Sr. Suarez de Tangil de la acusación de represaliar al Dr. Calandre lo que bien pudo llevarse a cabo por otras personas u organismos y recordando igualmente que, según el Informe de la Comisión de la Memoria Histórica esta es la única acusación no figura ninguna otra – que recae sobre el Sr, Suarez de Tangil, no es legítimo ni justo, bajo ningún concepto, y carece de fundamento alguno la retirada de su nombre a la Avenida de Conde de Vallellano sita en Córdoba, en base a esta acusación. Esta actuación carece de consistencia jurídica, y se basa en interpretaciones subjetivas plasmadas en un artículo de prensa de la nieta del represaliado sin más constatación objetiva.

Es probable, no obstante, que se produzca la retirada, aunque de sabios es rectificar. Si se produce, los mismos que lo hagan, alegremente  discurrirán por calles y avenidas que Don Fernando regalase a Córdoba, incluso sin saberlo, porque la ignorancia es muy grande en algunos; atravesarán la Avenida, y cruzarán el Puente Nuevo en sus coches oficiales a toda velocidad sin recordar, o sin querer recordar, que a él se debe esta gran obra, trascendental para la ciudad; o harán uso – y hasta dilapidarán ellos, sus hijos y sus familias – del agua que, a una ciudad seca y calurosa como es Córdoba, no falta nunca gracias a la intervención de aquél junto a D. José Cruz Conde.

Tan sólo el revanchismo, el resentimiento y la bajeza moral son capaces de llevar a cabo algo así, tan injustificadamente. Pero D. Fernando dejó su legado para su querida Córdoba, sin tener en cuenta no sería posible que pensara en ello siquiera, desde su altura personal lo que le reservaban la ignorancia y la ingratitud.

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1 Comentario

  1. Claro que hay consistencia juridica, usted podrá ver claramente en este documento que el Conde de Vallellano puso UNA DENUNCIA contra el Dr Calandre , ante el Tribunal de Responsabilidades políticas, que luego fue remitido al Tribunal miliar.
    Yo no me invento nada , ni soy subjetiva , todo esta perfectamente documentado.
    Lea usted mi web, la entrada dedicado al Conde de Vallellano

    http://drcalandre.blogspot.com/2017/02/blog-post_66.html

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