A propósito del ‘Diccionario Bíblico’ de Antonio Llamas


Es labor de los filólogos visitar la palabra, reseñar las obras e investigar el verbo. Revisitamos el libro del Dr. Antonio Llamas que es Profesor, Sacerdote y Canónigo de la Catedral. Su labor investigadora es prolífica, según denotan sus más de cuarenta libros publicados hasta la fecha.

La primera entrega del Diccionario Bíblico se compone de unas doscientas páginas y está centrada en el Pentateuco.

La obra contiene 34 capítulos y aborda un selecto elenco de términos clave como “la alianza”, “el decálogo”, “el incienso”, “la palabra” o el “año sabático” entre otros. Desde el pórtico de la obra se aprecia un libro claro, de fácil lectura, elaborado con un lenguaje ágil y cercano. Esta claridad es mantenida a lo largo de todo el volumen cuya edición está esmeradamente cuidada en el tipo de papel, en la encuadernación y en el diseño. La letra grande facilita la lectura.

Se trata de una obra de gran ayuda para expertos en estas lides y para todos los interesados. Es un libro ameno para todos los lectores: para quien se acerque a la Sagrada Escritura como manifestación literaria y  también para quien se acerque a la Biblia como libro de fe y guía en su camino vital.

La claridad que aplica su autor no está reñida con la erudición ni con el toque académico. Un botón de muestra es la primera nota a pie de página que presenta precisamente una obra fundacional de la Pragmática (Austen, How to do things with words). La segunda procede del mismo terreno (Searle, Speech Acts) y así otras muchas que refrendan el epígrafe “El universo de la palabra”.

El apartado sobre “La palabra en la Biblia” radia igualmente una terminología lingüística que denota el preciso uso que el Profesor Antonio Llamas realiza, como se aprecia -por ejemplo- en el abordaje de los términos de genotexto y fenotexto. El apartado sobre “Las características de la lengua” (53-58) contienen un repertorio esclarecedor como la dualidad, la distribución o dislocación, la arbitrariedad o la transmisión cultural, todo ello esmaltado con referencias procedentes de Gacía-Jalón o Miguel Ángel Garrido, entre otros reconocidos doctores de teoría lingüística o literaria. Y así en los demás apartados.

La primera entrega del Diccionario Bíblico vio la luz en primavera de 2017  y fue presentada en la Sala Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba, despertando gran interés a tenor del elevado y variado número de asistentes. Se trata de un libro, un proyecto bibliográfico y académico, apasionante que deseamos continúe con entregas venideras, en concreto y de momento, con la segunda entrega.

Intencionadamente dejamos para el final una alusión a laformación del escritor. Porque seguro que nuestro apreciado lector conoce sobradamente los méritos académicos del Prof. Llamas.  Y porque glosar su currículum en esta columna es imposible por su amplitud y profundidad.

Antonio Llamas es Licenciado en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, Doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Comillas, Doctor en Filología Bíblica Trilingüe por la Universidad Pontificia de Salamanca y Doctor en Filosofía y Letras, Sección de Humanidades por la misma Universidad. Es Profesor del Estudio Teológico San Pelagio de Córdoba, del instituto de Ciencias Religiosas Victoria Díez y Director del Centro Bíblico María Madre de la Iglesia. Es suficientemente elocuente esta selección que incluimos. ¡Afortunados, quienes se formen con el magisterio del Dr. Llamas!

Mientras, nosotros, lectores interesados en su labor investigadora, gozamos y aprendemos con la lectura de este libro. Mientras, aguardamos con ilusión la siguiente entrega.

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