Mi lista de buenos propósitos.


Comenzar un nuevo año con una larga lista de buenos propósitos, metas que cumplir y hábitos que mejorar es una tradición.

A ver. ¿Cuántos de los que me estáis leyendo ahora mismo no comenzáis cada año con esa lista?

Hacer más ejercicio, ponerse a dieta, dejar de fumar, apuntarte a la academia de inglés, correr un maratón, hacer un viaje, llamar más a tu mami, visitar a familia o amigos que viven lejos (lo podéis tomar como una indirecta en mi caso), y un largo etcétera.

Deseos, propósitos, objetivos que hacemos tras tomar las 12 uvas y brindar con champán al recibir el nuevo año. Deseos, objetivos y propósitos que luego, pasados los primeros días de euforia se van quedando en papel mojado.

¿Alguno de vosotros ha anotado esos propósitos y luego ha comprobado al final del año cuantos cumplió?

Yo desde luego, no. Por lo menos hasta ahora.

Que conste que cada año me lo propongo, pero hasta ahora no lo he conseguido.

Para algunos (los soñadores) será una larga lista con muchas cosas por hacer. Para otros (más realistas), tan sólo alguna de las que estemos seguros poder cumplir.

Yo este año he decidido que voy a hacer la lista. Por escrito y con vosotros como testigos. Y me comprometo a revisar esa lista al terminar el año y ver cuántas cosas he cumplido, aquellas que no y el por qué.

Os animo a hacerlo también. No os llevará mucho tiempo. Es como hacer una lista de la compra pero con propósitos. Con vuestros deseos.

Es importante que seamos realistas. Esos deseos o propósitos deben depender en alto porcentaje de nosotros mismos. Tienen que implicar esfuerzo por nuestra parte para conseguirlos. No vale el azar o la suerte en esta lista.

Os pongo un ejemplo. Está claro que todos deseamos salud. Pedimos siempre para nosotros y para todos nuestros seres queridos salud y más salud. Nuestro principal deseo.

Está claro que eso va a depender de lo que Dios quiera. Y con la ayuda de la medicina y el avance la ciencia.

Pero sí que nosotros podemos ayudar un poquito a ese deseo.

Alimentación sana y ejercicio diario a ser posible. ¿A que eso si depende de nosotros?. Cuidemos mucho lo que comemos y lo que damos de comer a nuestros hijos. Educarlos es también enseñarles a comer sano. Enseñarles a que quieran y respeten su cuerpo.

Y aunque sea mucho pedir, cuanto menos estrés mejor. Nuestra salud se ve debilitada a diario por demasiadas situaciones de estrés a las que estamos sometidos. Y sin darnos cuenta.

Algunas son inevitables pero otras si lo son. Y depende mucho de la manera en que nos tomemos la vida. Cuando venga un problema real hay que ocuparse de él.

Pero si no lo es ¿para qué pre-ocuparse?. Guardemos nuestras energías y fuerzas para cuando realmente las necesitemos.

Esto es muy fácil de escribir y decir, pero muy muy difícil de cumplir. Yo lo sé.

De hecho, yo soy de las que me preocupo muchas veces antes de que llegue el problema. Y lo que es peor. Me enfado antes de que llegue el motivo.

De esto último estoy intentando aprender y seguro que tendrá un lugar destacado en mi lista de propósitos.

Y no nos olvidemos de una alimentación sana no sólo para el cuerpo, sino para el espíritu también. Con oración, con meditación o con la manera que cada uno quiera según sus creencias. No hay nada como encontrarse en paz con uno mismo.

En mi lista no faltará el propósito de sonreir. Lo más que pueda. De transmitir alegría y “buen rollo” o “buena onda”, como dicen en México.

¿A qué a todos nos gusta estar rodeados de personas positivas, alegres y que te inspiren buenas vibraciones?. Pues comencemos por ser nosotros una de ellas.

Una palabra amable antes que una desagradable. El silencio antes que una ofensa o insulto. El sumar antes que restar. Pensar en positivo antes que en negativo. El ponerse en el lugar del otro. La paciencia y la compasión.

No puede ser tan difícil ¿verdad?.

Me niego a pensar que la especie humana que ha llegado tan lejos en avances científicos y tecnológicos sea incapaz de algo tan sencillo.

Hay un propósito nuevo que meto este año en mi lista. Y que os animo a hacer también. Leer.

Si. Si. Leer. Y si es posible, para mí, si es en papel, mejor.

Yo siempre he sido una voraz lectora. Desde bien pequeña. No sé cuantos libros me he podido leer en mi vida.  Me hubiera encantado irlos anotando todos.

No sé en qué momento dejé de leer habitualmente. Supongo que cuando empecé a estudiar en la Universidad. Ahora, las nuevas tecnologías me lo ponen más difícil, el teléfono móvil, las tabletas, los ordenadores me quitan el tiempo que antes dedicaba a leer.

Pero este año me he propuesto retomar esa buena costumbre que tanto me ha ayudado siempre. Y me comprometo a leerme un libro al mes. Doce libros al año.

Ya he comenzado. Con libros que tengo en casa que leí hace mucho tiempo y que ahora están leyendo mis hijos. El primero ha sido El Principito.

Pero esta vez sí los iré anotando.

Acepto recomendaciones.

Y mi último gran propósito para este año es escribir más. Me gusta escribir. Y no se me da mal del todo.

Siempre he dicho que me gustaría escribir algún día un libro. El año pasado escribí dos pequeños cuentos para mis hijos y no me salieron tan mal.

Así es que este año me propongo escribir más. Aún no sé de qué. Cómo dije un día cuando empiezo a escribir nunca sé de lo voy a acabar hablando. Pero que lo que escriba me haga sentirme bien, pero sobre todo, que haga sentir bien a las personas que lo lean.

Así es que esta es mi lista de propósitos del este año 2018 que está comenzando. Muy simple.

Podía haber puesto algunos más pero dije que quería ser realista. Voy a revisarlo cuando acabe el año y quiero poder conseguirlo.

Os la resumo:

1.- Alimentación sana de cuerpo y espíritu para “ayudar” y poner mi granito de arena para mi salud y la de mi familia.

2.- Deporte y ejercicio (Nadar todos los días que pueda y pasear mucho).

3.- Sonreir todo lo que pueda. Tener siempre una palabra amable e intentar ser “buena onda”. Positiva aún en situaciones complicadas.

4.- Tener grandes dosis de paciencia, sobre todo con mis hijos (y mi marido).

5.- No preocuparme antes de que lleguen los problemas. Y sólo ocuparme de él cuando sea importante.

6.- No enfadarme antes de que lleguen los motivos. Y cuando lleguen “relativizarlos”. Pero intentar no enfadarme. (Si me enfado no sonrío y dejo de ser buena onda).

7.- Leerme un libro al mes.

8.- Escribir más.

Y lo más importante….intentar ser feliz. Y hacer feliz a los que me rodean.

Qué la vida es muy corta. Y un año se pasa volando.

Y el tiempo no se recupera.

No podemos desperdiciarlo. Ni un solo minuto.

Y tú. ¿Ya has hecho tu lista?

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