Penitentes sí, penitentes no

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Nos encontramos a las puertas de una Semana Santa que pasara a la historia , por fin y después de varias décadas las cofradias de nuestra ciudad, volverán a realizar su anual estación penitencial postrándose ante Jesus Sacramentado en las naves de la Santa Iglesia Catedral de la diócesis y digo volverán y me reitero, pues tenemos que tener en cuenta que no vamos a descubrir nada, fue allí donde, desde que las cofradías de nuestra ciudad allá por el siglo XVI vieron la luz, dirigieron sus pasos y lo hicieron en los siglos XVI, XVII,XVIII y hasta el primer tercio del XIX cuando el Obispo D. Pedro Antonio de Trevilla en 1820, dicto un decreto donde se prohíben las estaciones penitenciales de las cofradías y se reduce a una procesión oficial que partiendo de la Compañía en la tarde del Viernes Santo se dirigiría hasta la Santa Iglesia Catedral.

Es por esto que la Cuaresma que estamos viviendo está siendo distinta, con intensos debates en todos los ámbitos, eclesiásticos, políticos, ciudadanos y cofrades.

Uno de los temas que más ampollas están levantando se trata de si los pasos deben ir acompañados en la carrera oficial de “penitentes” tras los pasos o no.

En primer lugar yo miraría el diccionario de la real academia de la lengua española y buscaría el término semántico de penitente.

¿Que es un penitente?

Como siempre nos aparecen varias acepciones:

Dícese de la persona que hace penitencia También nos refiere; Persona que confiesa sus pecados y cumple la penitencia para la remisión de los mismo. Relativo a la penitencia nos dice: Se trata de las personas que en las procesiones o rotativas públicas, viste la túnica en señal de penitencia. Está ultima es muy clasificadora, es decir el penitente semánticamente es el que vistiendo la túnica hace penitencia , dentro de una procesión.

El debate es arduo y como siempre para tener una opinión concienzuda debemos comenzar por mirar hacia la historia. Debemos tener presente que en nuestra ciudad, y como hemos referido anteriormente en el siglo XIX, se prohíben las procesiones de Semana Santa y no solo eso sino que también se prohíben el vestir los hábitos nazarenos, es a partir de aquí que el pueblo devotamente acompaña a sus imágenes sin vestir la túnica penitencial, y aunque nos parezca muy lejano en el tiempo, solo nos distancia unas pocas generaciones, con lo cual el pueblo hasta nuestros acostumbra a ir tras las imágenes en señal de devoción hacia las mismas.

Estas dos premisas nos sitúan en cuál es la cuestión a debatir y podemos profundizar más en el tema que pretendemos analizar.

Por otra parte, debemos tener presente que en la vía pública es libre el transitar de los ciudadanos siempre ajustándose a unas normativas de circulación vial. Quiero esto decir que las cofradías, no pueden impedir que los devotos se sitúen tras la finalización de los cortejos procesionales, es decir tras el último músico que acompañe al último paso, a partir de ese lugar la organización de la ciudadanía compete a la autoridad municipal correspondiente.

Ante esto, ¿dónde se nos presenta el problema?

El problema se agrava en el momento que las cofradías tienen que realizar estación de penitencia en la Catedral, dando sentido religioso a su manifestación pública de fe. Para poder realizar su recorrido por carrera oficial las cofradías deben organizarse en cuanto a espacio que ocupan los cortejos de las diferentes cofradías y tiempo de paso de las mismas.

El gran problema se origina al no tener conocimiento por parte de la agrupación de cofradías y la hermandad del número de devotos que puedan acompañar a cada imagen así como de su organización , de todos es sabido por los años pasados que el número de acompañantes varía durante el recorrido de la procesión, tanto en el punto donde se encuentre el cortejo como de la hora , no son el mismo número de devotos a la salida de la cofradía, que a su paso por la carrera oficial o en la entrada en el templo, igual que no son los mismos a las 5 de la tarde que a las 7 o a las 1 de la madrugada. Pero a partir de este año el problema se acucia , pues no solamente es un problema organizativo, sino que se nos plantea un problema de seguridad vial.

¿Qué personas son las que como devotos van a entrar en la Santa Iglesia Catedral? ¿Cómo van a realizar el acto de adoración ante el Santísimo? ¿Cuándo y cómo se les explica?

Tras haber realizado estas reflexiones en voz alta y haberme atrevido a compartir estas cuestiones con todos ustedes los lectores, personalmente considero, con todos mis respetos, que los verdaderos penitentes son aquellos que libremente participan activamente en la procesión vistiendo la túnica de su cofradía y desde el anonimato dando testimonio público de su fe, también me gustaría invitar a todas esas personas que con todo amor acompañan a las imágenes de su devoción cada primavera por las calles de nuestra querida Córdoba, para que se animen y se integren en su cofradía conforme marcan sus reglas, portando su cirio símbolo de la fe, alumbrando desde las finas nazarenas. Así tendremos una mejor Semana Santa y a buen seguro saldremos todos ganando, tanto espiritual como materialmente. Mientras que esto sea una realidad dentro de nuestras manifestaciones públicas de fe, toda aquella persona que como ciudadano quiera seguir tras la imagen de su devoción fuera de la carrera oficial está en su derecho de seguir haciéndolo.

2 Comentarios

  1. Discrepo en que no pueda ir penitentes detrás de nuestras hermanas, ya que hay personas que bien por motivos personales o físicos o un largo etcétera no pueden colocarse un hábito de nazareno,o incluso no son de esa hermendad pero si sienten o tienen una devoción ” mírese significado en la R.A.E.” hacia esa imagen. Por eso creo que sí se debería dejar a los penitentes, siempre con un orden y una disposición a formar parte de lo que es el cortejo.

  2. Está muy bien toda la explicación dada en cuanto a la carrera oficial y en cuanto a los penitentes. Pero sin embargo, la Córdoba de antes no es la de ahora. Ahora hay masificación y el lugar de la Carrera Oficial no es el idóneo. Otra cosa es que todas las hermandades realicen su estación de penitencia a la Catedral.
    Por otra parte, los devotos penitentes, los penitentes en sí como lo entendemos en Córdoba, quedan relegados a acompañar a su imagen, y es muy triste dejarlos apartados en otro lugar durante cerca de dos horas.
    No estoy de acuerdo con su planteamiento. Hay muchas personas mayores, promesas, rogativas. Y repito, es muy triste que estas personas queden apartadas, denostadas e impedidas de seguir a su imagen durante todo el recorrido.

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