¡Cuidado con nuestros derechos! Por la libertad como principio para la igualdad


Lo que están viviendo en la actualidad los Centros Concertados no deja de ser un síntoma, que como la fiebre, nos deja preocupados por la enfermedad que oculta en la sociedad política española, especialmente, en las últimas fechas.
La Constitución ha supuesto muchas ventajas para la sociedad española, ¡Quién puede negarlo! Pues bien, ahora se pone en ‘solfa’ esta afirmación anterior, e incluso existen fuerzas políticas que ven en la misma (la Constitución), la causa de todos los males que aquejan a la sociedad española.
Nada más lejos de la realidad. Han sido los abusos de los políticos, de aquellos con nombres y apellidos, que, aprovechando la buena voluntad de los votantes, se han beneficiado actuando para especular u obtener beneficios personales o para sus organizaciones. Nuestra madurez democrática, en muchos casos en edad infantil, hizo el resto: se fio de unos individuos que se movían por sus afectos personales y no por el común de la sociedad, tal como hicieron nuestros primeros legisladores.
Los conciertos educativos nacieron en 1985 y toda la sociedad española se ha beneficiado de estos acuerdos. Los intuyó y los impulsó la izquierda española. Sí, aquella que buscaba la igualdad entre sus ciudadanos: Nada ofrece mayores y mejores síntomas de igualdad que el que toda la sociedad tenga acceso a las mismas oportunidades educativas. Hay que recordar que los Centros que se adhirieron a los Conciertos eran los más prestigiosos en todas las ciudades y eran de carácter eminentemente privado.
Le ha salido barato a la Administración educativa la igualdad de derechos en Educación y de paso hizo posible, al menos sobre el papel, la libertad de enseñanza del artículo 27 de la Constitución.
Pues bien, aquellos que han recibido la herencia de aquella izquierda, ahora, quizá por desconocimiento -o quizá por mala fe-, pretenden cambiar las cosas, sufren una fiebre reformista que no les permite ver -o no quieren ver- la trayectoria educativa para llegar hasta hoy y qué centros, qué organizaciones y qué instituciones han contribuido a ello.
Pero, ¿Cuáles serían los efectos de esta fiebre?¿La repercusión de esta enfermedad?
Sin lugar a dudas, la destrucción del artículo 27 de la Constitución. Así de claro. Impedir que las clases sociales más desfavorecidas puedan tener acceso a la libertad de elección de centro educativo diferente. Privarnos de este derecho.
En estos tiempos de evaluaciones del sistema educativo, de informes PISA y otros estudios concienzudos ¿Nadie ha pensado lo que ocurriría si partiéramos en dos la sociedad? Si dejáramos que unos tengan capacidad de elegir y otros no. ¿Alguien cree de verdad que la supresión de los conciertos beneficiará a la sociedad de alguna manera? ¿Al servicio público educativo? ¿A la educación?
La solución está sin duda en que podamos trabajar juntos, en que la Administración, aunque también sea titular de Centros, sea la administración de todos los ciudadanos. La solución está en que el alumno sea el centro de atención de la administración educativa y no otras cosas. La solución está en dejar trabajar a los profesionales, en la autonomía de los Centros, en buenos Proyectos Educativos, en Innovación en la docencia; en una óptima gestión de los recursos, en la inclusión de todos los alumnos y en la participación adecuada de todos los sectores y todos los ámbitos educativos.
La solución está en legislar para todos y por el bien de nuestros hijos. Ésta es la estrategia para que todo se realice con normalidad y sencillez. ¿Cómo se concreta esto? Pues la izquierda buscará y pondrá más énfasis en la igualdad de oportunidades y la derecha incidirá en la libertad de elección. El centro político querrá conjugar igualdad y libertad. Al final, la solución pasa por lograr el equilibrio, ése que redunda en beneficio de nuestra sociedad y nuestro futuro. Es lo que todos deberíamos desear y juntos deberíamos trabajar para lograrlo.
Restar, destruir… es fácil. Sumar, construir… es difícil y, además, muy complicado cuando los presupuestos no encajan del todo. Pero éste es el reto. ¿Tenemos políticos que estén a la altura? Éste es nuestro reto, como votantes y como sociedad.

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo contigo, Rafael.
    Difícil tarea esa de conjugar la igualdad de oportunidades con la libertad de elección, pero debemos exigírselo a nuestros gestores políticos. Hace falta que hablen más de educación y con aquellos implicados en el día a día en la tarea de educar. Y que sean valientes para dejar a un lado las decisiones partidistas (por suerte para todos, la mayoría de veces artificiales y creadas sólo de cara a la galería) que tanto daño hacen en todos los campos, pero especialmente en el educativo.

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