Y si fuera ella


Sólo al leer el título, a más de uno se le habrá pasado por la cabeza, aquella canción de Alejandro Sanz que por el año 97, subía a las primeras listas de éxitos y que a día de hoy sigue sonando, a modo de ser ya un clásico de la música española.

Pero no vengo a hablar de canciones en esta ocasión, quería lanzar una pregunta al aire, que trate de llevarnos a todos hacia una reflexión. ¿Y si fuera ella? ¿Y si fuera la que sufre una enfermedad cualquiera?, ¿tu hija?, ¿tu madre?, ¿tu hermana?, ¿tu mejor amiga?, ¿tu esposa?… Seguro que le darías y aportarías, todo lo que estuviera a tu alcance, acompañándola siempre con tu más sincero cariño y protección absoluta. Pero la cuestión es, ¿y si fuera ella la que sufre de una enfermedad mental?, seguro que te harías miles de preguntas, muchos porqués sin respuesta, buscarías fuentes de información, de ayuda, irías de puerta en puerta, pidiendo sobre todo apoyo y comprensión, frente a la sociedad.

El término enfermedad es el mismo, pero no las consecuencias ni la repercusión que tiene un tipo u otro de enfermedad en el mundo en que vivimos. Muy moderno y adelantado a nivel tecnológico, pero en ciertos estereotipos, continúa aun anclado en años atrás.

Que fácil es decir, tengo diabetes, hernia de disco o que voy a diálisis tres veces en semana… pero claro, si tienes algún tipo de enfermedad relacionada con la mente, ¡CUIDADO! Eso no hace falta que se pregone ni se diga por ahí, porque, a ver lo que pensará la gente.

Nadie estamos libres de poder sufrir algún tipo de enfermedad mental a lo largo de nuestra vida. Hay quienes lo heredan de forma genética, otros en cambio, pueden alterar su bienestar a raíz de una vivencia desagradable, que les lleve a pasar por una situación crítica, traumática o depresiva, en su momento, difícil de canalizar y bajo unas circunstancias, difíciles de controlar. Dando lugar a una situación que se nos escape de las manos, generando un trastorno interno que nos obligue a acudir a un especialista.

Sea de la manera que sea, costará trabajo detectarlo en el seno de una familia, y mucho más, será el proceso de aceptar lo que nos ha llegado. Pero lo que sí debemos de tener muy claro, es que una verdadera recuperación de una enfermedad mental, como de cualquier otro tipo de enfermedad, no empieza a solucionarse hasta que no se acepte o asimile, simultáneamente tanto por la persona que la padece como por el entorno que la rodea. A partir de ese momento, seremos lo suficientemente fuertes y capaces de hacernos con todas las herramientas necesarias, para atajarlo, poner freno o buscar la mejor de las alternativas o salidas posibles, con la ayuda y el apoyo necesario en familiares, amigos, profesionales y red de recursos a nuestro alcance.

En mi profesión, me encuentro a diario con familias, que están pasando por esta situación. Llegan perdidas, desesperadas, ansiosas buscando ayuda, alguien que las escuche o les brinde una mano. El resto sólo nos dedicamos a pensar, que éstas cosas sólo le pasan a los demás, pues no somos quien, para que un día nos llamen a la puerta y nos digan que ya está aquí, sin avisar, que llega para quedarse y se despierta con nosotros en casa.

Por tanto, mi mensaje va dirigido en este caso, a que todos debemos de luchar siempre contra este tipo de estigma, apostando por la normalización en la vida cotidiana, de aquellas personas que se encuentran con este tipo de enfermedad, y que a veces tienen que abandonar su trabajo, reconvirtiendo su vida laboral, apoyándose en todos y cuantos medios encuentren a su alcance, para disfrutar de una vida y entorno digno.

Considero que los medios de comunicación han influenciado y de forma muy negativa a la hora hacernos ver al resto de la sociedad, como son las personas con enfermedad mental, y cuál es el tipo de etiqueta que tenemos que adosarles. Todos recordaremos noticias, donde tras un acto violento, se recalca algún tipo de brote psiquiátrico, un titular del tipo “muere una anciana en manos de su hijo el cuál padecía una esquizofrenia”. Pues no todos los enfermos mentales son violentos, ni todos las personas violentas son enfermas mentales, y si no que se lo pregunten, a todas esas mujeres víctimas de la violencia de género, que han sido y son maltratadas en manos de su pareja sentimental. Pero noticias como la anterior, provocan que los ciudadanos, creemos ciertas áureas, para alejarnos o apartarnos en la medida de lo posible de las personas diagnosticadas con algún tipo de trastorno mental grave.

Pero si os paráis a pensar en las preguntas que hacía al principio del artículo ¿y si fuera ella?. ¿Que se nos pasaría por la cabeza, si fuera mi hija, mi madre, mi hermana, mi mejor amiga o a mi esposa, a la que se tratara o confundiera con una persona de carácter violento por el simple hecho de tener una enfermedad mental de tipo esquizofrenia?.

Estamos a tiempo de construir un mundo diferente. No te creas todo lo que veas ni te digan, date y dale una oportunidad, junto al apoyo, cariño y comprensión, que solamente necesita.

Feliz día de Reyes

4 Comentarios

  1. Gracias por esta reflexión. Sé muy bien de lo que hablas. Sigue existiendo miedo o pudor y, sobre todo, desconocimiento y prejuicio. Ojalá más personas conocieran la realidad de las enfermedades mentales.
    Gracias.

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