Siempre el corazón


Siempre he creído firmemente en el ser humano y en que todos los días personas ordinarias hacen cosas extraordinarias. El otro día leí un artículo que me sorprendió gratamente. Miles de personas están tomando sus bufandas , o las están haciendo con sus propias manos, para después atarlas alrededor de la base de los árboles de los parques o depositarlas a lo largo de carreteras de los barrios de muchas ciudades. Bufandas generosas dejadas para personas sin hogar que están expuestas a las frías y peligrosas temperaturas del invierno.
Como bien decía Dámaso Alonso, tal vez sea verdad que un corazón es lo que mueve el mundo.
Muchas veces me planteo si poner el corazón por delante compensa. Creo que el mundo es como el espantapájaros del maravilloso Mago de Oz, tratándonos de decir que el corazón no importa, que el cerebro es todo lo que cuenta.
 “Yo pediré un corazón” respondió el hombre hojalata; “el cerebro no lo hace feliz a uno, sino el corazón y la felicidad es lo mejor del mundo ”.
Y es muy cierto que tener abierto el corazón para que el mundo lo vea conlleva el riesgo de hacerte más vulnerable. Aun así quiero eso. Quiero ser como el hombre de hojalata, buscando lo que es real e importante en la vida.
Y lo verdaderamente importante suele estar a nuestro alrededor, pero a veces no lo vemos. “Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos” (El Principito). Y no hay mejores maestros que los niños, que saben disfrutar del presente, del aquí y del ahora. Sólo les basta soñar. Un paseo en bici, un beso de mamá antes de ir a dormir, un “qué orgulloso estoy de ti”. Ofrendas invisibles que nutren sus pequeños corazones.
Ellos son quienes nos enseñan diariamente la importancia de las pequeñas cosas, esas que pasan desapercibidas. Por eso es que debemos devolverle a los pequeños detalles el lugar que se merecen, puesto que un día nos daremos cuenta de que ellos son los que constituyen las más grandes hazañas.
 Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón. Una caricia, una sonrisa, unas palabras oportunas…Que nunca se nos olvide acariciar a nuestros seres queridos, decirles que les queremos, dedicarles nuestro tiempo de forma consciente, de besarles, de recordarles lo mucho que significan para nosotros, de dedicarles una sonrisa sincera.
Y claro que ir con el corazón por delante tiene sus riesgos. Las cosas están ligadas por lazos invisibles. No se puede arrancar una flor sin molestar una estrella.  Pero al fin y al cabo se trata de pedirle a la vida tequila y sal cuando se empeña en darte limones.
Ama con fuerza. Ni a medias ni bien. Hazlo fuerte. Que no quede ningún espacio para el miedo o el frío del invierno. Porque la bondad tiene efectos sorprendentes….. Como el sol que derrite el hielo, la bondad evapora todos los males.

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