¿Qué paso en la fiesta de Fin de Año de La Rambla?


Centenares de jóvenes de toda la provincia con la sensación de haber sido estafados ha sido el resultado de la que se prometía como “la gran Nochevieja de Córdoba”. Algunos de ellos, además, resultaron heridos y otros se quedaron en tierra sin celebrar su Fin de Año. La fiesta Teatro, organizada por Eventos Color Sur SL, una empresa constituida hace menos de un año en Fuengirola ha sido la organizadora y entre sus víctimas hay que incluir también al Hotel Atalaya, que ha anunciado que emprenderá acciones judiciales contra la organización.

Multitud ante la puerta de la fiesta de Fin de Año en La Rambla.
Multitud ante la puerta de la fiesta de Fin de Año en La Rambla. /Foto. LVC

Todo comenzó con una potente campaña de promoción a través de las redes sociales para la venta de entradas para “la noche más especial, la fiesta más esperada en un lugar de ensueño”. Había tres modalidades de acceso, con unos beneficios diferentes según el precio. La entrada básica, la de 36 euros, daba derecho a barra libre, cotillón, champagne, entre otros y las prestaciones subían para la entrada VIP, de 44 euros y la Premium de 60 euros. Una constante a todas ellas era el servicio de autobús para llevar a los jóvenes y devolverlos a sus casas, no sólo de la capital, sino de localidades cercanas, como Montilla, Fernán Núñez, Montalbán o Lucena.
Las primeras sospechas surgieron durante el proceso de compra, cuando se veía que en la entrada figuraban números que eran superiores al aforo permitido en el hotel. Estas dudas sobre el hecho de que algo no iba bien se plantearon en la Junta Local de Seguridad que se celebró en el Ayuntamiento de La Rambla el 22 de diciembre. Antes de su inicio compareció el organizador y administrador único de Eventos Color Sur SL, Alejandro Rey, quien señaló que la numeración iba así porque se habían hecho las entradas para las otras dos fiestas organizadas por él para esa noche -una en Moguer y otra en Torremolinos-, cuando en cada una de ellas se especificaba la localidad en que tendría lugar. Además, argumentan que son “grandes profesionales” y que han organizado eventos similares, por lo que no había nada que temer, que se respetaría el aforo de 750 personas y que habría “alcohol de calidad”.
En el transcurso de la Junta Local de Seguridad se perfilaron también algunas cuestiones relativas al hotel en cuestión, que quedaron subsanadas en 48 horas, como comprobaron tanto el técnico del Ayuntamiento como el jefe de la Policía Local. Así pues, sólo faltaba que los organizadores de la fiesta cumplieran con su compromiso.

La mosca comenzó a ponerse tras la oreja de los asistentes cuando vieron que el servicio de autobuses no funcionaba como estaba previsto. El mismo 31 de diciembre, por la mañana, recibieron un correo electrónico en el que se alteraban algunas cuestiones. En la capital había tres puntos de salida: en la calle Arcos de la Frontera (Fátima), en el Córdoba Center y en el Córdoba Palace. En Fátima, por ejemplo, había un centenar de personas, se subieron 60 jóvenes y los 40 restantes se quedaron sin fiesta. En el Córdoba Center dijo un conductor que hasta que no llegara alguien de la organización no se subía nadie al autobús, y mientras tanto el reloj iba corriendo.
Herida producida por un botellazo en la fiesta de Fin de Año en La Rambla.
Herida producida por un botellazo en la fiesta de Fin de Año en La Rambla. /Foto. JC

En La Rambla, mientras tanto, una multitud se iba aglomerando en la puerta del hotel. Ahí las quejas comenzaron a subir de grado al ver cómo avanzaba la madrugada, llevaban más de una hora de cola y se estaban perdiendo la fiesta. En el interior tampoco estaban satisfechos, porque sólo había tres barras con escasos personal que no podía atender a la multitud que pedía bebidas. A las tres de la madrugada dijeron que sólo quedaba Beefeater y ron Ritual. Aquello enervó los ánimos de los asistentes y algunos comenzaron a servirse las bebidas, otros cogían las botellas y había quien las lanzó por el aire, causando, por ejemplo, una brecha en la cabeza a Fran, un chaval que acabó la fiesta de Fin de Año en las Urgencias del Hospital de Montilla.
¿Por qué no se suspendió la fiesta como sí ocurrió en Moguer? Hasta el Hotel Atalaya acudió una pareja de la Policía Local, la única que hay durante todas las noches del año en La Rambla. Estos agentes, visto lo que estaba sucediendo, valoraron que suspender la fiesta como estaban los ánimos de exaltados hubiera sido peor. La clave está en conocer lo que pusieron en el atestado.

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