Lola Espinosa, patronista y empresaria: “Tienes que tener una motivación continua y propia. No puedes esperarla de nadie ni de nada.”

Lola Espinosa./Foto: Irene Lucena

Que la vida da muchas vueltas es algo que conoce a la perfección Lola Espinosa (Córdoba,1967) porque ahora ella está en uno de los puntos de partida que emprendió hace años pero que abandonó por otros caminos. Su amor por el teatro la llevó a Madrid y allí conoció la dificultad que el mundo de la escena tiene con un tamiz donde no siempre triunfan los mejores, o sí, y la criba depende más de contactos fetén y de la suerte, si ésta viene de cara. Aunque se tituló en Arte Dramático, y en Córdoba, años más tarde, se volcó antes en el incipiente mundo de Internet y trabajó para una guía de teatro universitario y alternativo, un circuito que entonces no contaba para el mundo digital. Y en talleres formativos para todas las edades. Además de la farándula, Lola redescubrió otra vocación  de infancia en la docencia. Un día le llegó una crisis, como a casi todos nos sucede – y que no tiene que coincidir necesariamente con la económica- y se recordó a ella misma cosiendo en su piso del Sector Sur y en la formación en patronaje y moda, que había estudiado en su primera juventud. También el arte dramático le había permitido conocer el vestuario de otras épocas y era algo que le encantaba casi tanto como la interpretación. De repente los caminos se cruzan y todo conecta. Había nacido ‘La mariposa de hilo’. Se acercó por el Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo (IMDEEC) con su proyecto y con ganas de aprender a elaborar un plan de empresa que hasta entonces era un esbozo. Lo hizo bien y aprovechó la oportunidad: desde 2018 ‘La mariposa de hilo’ tiene su sede en las instalaciones del vivero municipal de empresas de Las Lonjas y Lola enseña a diseñar proyectos de futuro hilvanados con ganas y tesón.

 

Llega un momento de crisis, se ve en una encrucijada y entonces recuerda que había estudiado patronaje industrial.

Entre tanto he hecho otros trabajos para ganarme la vida. He trabajado como comercial, en asesoramiento financiero, pero no eran trabajos fijos. Una operación de rodilla me mantuvo sin poder moverme y me pregunté ‘y ahora ¿qué hago?’. Y es en ese momento cuando me acuerdo de que soy patronista. Entonces realicé un curso de patronaje histórico y empiezo otra vez a formarme. Volví a la academia y repetí curso, hice uno nuevo. Y fue ahí cuando vi la posibilidad del emprendimiento.

¿Empresaria por necesidad o por vocación?

Primero por necesidad, pero he encontrado una vocación ahí. Sí.

¿Y qué ha sido lo más difícil?

(Se lo piensa durante un largo minuto de silencio) Es que es una lucha constante. Una lucha constante en la que vives siempre en la cuerda floja. Me subo a esa cuerda y ahí sigo. No termina la lucha. Por ejemplo, ahora estoy haciendo una campaña pero no sé si me servirá para tener esto lleno de gente o cerrar la puerta y no poder abrir. Te subes en el hilo y ahí estás.

Lola Espinosa./Foto: Irene Lucena

Bueno, usted ha abierto una empresa y como a muchos, le ha llegado una pandemia.

Claro. El día que me llaman del IMDEEC y me dijeron que recogiera mis cosas, que iban a cerrar… imagínate. Ellos lo hicieron bien, no solo por la obligación del confinamiento, sino con la idea de no cobrarnos el alquiler. Pero en ese momento no lo sabíamos. Era un día de lluvia, la calle sola y yo recogiendo mis cosas y sin saber hasta cuando volverás abrir. La verdad es que se te cae el mundo encima.

La Mariposa de Hilo está abierta otra vez y con alumnos. ¿Qué tipo de gente se interesa por el patronaje?

Hay un poco de todo. Tengo gente muy joven que quiere dedicarse a ello de forma profesional, personas de mediana edad que tienen su profesión pero quieren desarrollar su creatividad o cambiar su trabajo y dedicarse a esto, y gente más mayor que vienen para su recreo, para hacer algo que les saque de la rutina. Aquí acuden desde profesores universitarios hasta gente que casi no tiene estudios, aunque se requiere  un mínimo curricular de graduado o la ESO. El factor común son las ganas de aprender y hacer sus propias prendas de una forma profesional, que creo que es lo que me diferencia respecto a lo que hay en el mercado. Normalmente, cuando alguien quiere aprender algo así puede encontrar a gente que le enseñe en un ambiente distendido, pero sin una metodología. Yo he aprovechado mi formación como docente y todos los años dedicados al monitoraje en el teatro para enseñar a hacer ropa pero de una forma metódica: empezando desde cero, con sus correspondientes apuntes, y viendo la progresión, de una forma estructurada. Clases teóricas y prácticas, que requieren una atención, una concentración. Quiero decir que este no es un taller para venir, hablar de nuestra vida y echar un rato. Es una escuela de moda, no un centro de esparcimiento.

El factor común son las ganas de aprender y hacer tus propias prendas de una forma profesional, que creo que es lo que me diferencia respecto a lo que hay en el mercado

¿Más mujeres que hombres?

Sí, quizá por tradición hay más mujeres que hombres, aunque vienen hombres también. Y muchas vienen porque su madre cosía y lo recuerdan con agrado.

Ahora que habla de las madres, creo que esta es una época en la que se han perdido ciertos oficios que se aprendían en familia. Mucha gente joven hoy en día casi no sabe cocinar, así que coser debe ser un misterio para muchos.

No te creas. Hay mucha gente que sabe coser y muchos aficionados a la costura que quieren aprender más. Y ahora más que nunca. Siempre he contado en las entrevistas que me han hecho que desde que salió en televisión la serie ‘El tiempo entre costuras’, sumado también a la crisis, ahí hubo un cambio grande. De hecho, se dispararon en un 80% la venta de máquinas de coser Alfa. Y también Youtube ha contribuido con la tendencia del Do it yourself  (Hágalo usted mismo), que permite enseñarnos con distintos tutoriales. No te puedes imaginar la cantidad de gente que le gusta hacer sus cosas.

Lola Espinosa./Foto: Irene Lucena

¿Cómo ha sido la ayuda del IMDEEC en este proyecto?

Comencé con ellos el plan de empresa en la lanzadera de empresarios, que para mí fue una formación muy valiosa. Una vez ya en ese ambiente, pues presentas tu proyecto, claro. Aunque al principio lo ves como inaccesible, pero conforme iba avanzando en mi plan de empresa me atreví a solicitar el espacio. En enero estaba haciendo el plan y en octubre de ese año abrí. El IMDEEC me ha facilitado la formación, el contacto con otros empresarios que podían financiar proyectos, y la posibilidad de que expertos revisen tu plan. De hecho a mí me dijeron en un principio que no era viable y le di una vuelta más antes de arrancar. No he dejado de formarme, no obstante. Ahora estoy haciendo un MBA en Dirección y Administración de Empresas (ríe).

El IMDEEC me ha facilitado la formación, el contacto con otros empresarios que podían financiar proyectos, y la posibilidad de que expertos revisen tu plan.

Una agenda cargada la de los emprendedores.

Sé que es muy difícil ser empresaria, que es duro. Tienes que tener una motivación continua y propia. No puedes esperarla de nadie ni de nada. Lo más duro es tu propia y continua motivación, pase lo que pase: que te vaya bien, que te vaya mal o que te venga un confinamiento. Hay que estar siempre pensando  que te va a ir bien y creo que el día que no lo pienses  es el día en que has acabado.

Lola Espinosa./Foto: Irene Lucena

Imparte cursos para personas en riesgo de exclusión ¿no?

Estoy con Cáritas, sí. Me llamaron hace un año y me solicitaron un proyecto enfocado en enseñar a personas que no tienen una formación básica o profesión y que necesitan trabajar. Presenté el proyecto y lo aprobaron en octubre del año pasado. Estoy formando a ocho mujeres para que puedan acceder al mercado laboral. Cáritas tiene sus propios talleres de arreglo de ropa y así ellas podrán trabajar en esos talleres o en cualquier otro. La verdad es que es una experiencia super bonita por sus ganas de trabajar y una pasión por lo que están haciendo. Imagínate: estamos aquí en agosto, todos los días, de cuatro y media a ocho y media. Con eso te lo digo todo (risas). Es una experiencia para la que yo también he tenido que reinventarme, porque lo mío es el patronaje industrial, así que he creado para esto un curso nuevo que quién sabe si en un futuro también lo puedo ofrecer.

También este año incorporo diseño de moda y patronaje por ordenador, porque hasta ahora solo daba patronaje industrial y modistería. Ahora mismo en Córdoba el diseño de moda solo se puede estudiar en este centro.

¿Hacer moda es algo que se aprende o forma parte de un proceso creativo posterior a la formación?

Pienso que uno puede hacer moda desde el momento en que estás cogiendo una tela y haciendo el patrón. Otra cosa es lo que sale en las revistas, que son las grandes firmas, pero es que llegar ahí no es fácil. Además, es un proceso  creativo muy solitario y de hecho creo que lo que la gente encuentra aquí también es ese punto de conexión con otras personas. Recuerdo estar cosiendo de joven en la habitación de mi casa, en el Sector Sur, que también era mi dormitorio. Amanecía llena de hilos y de alfileres, muy sola, a una edad en que lo que quieres es estar con gente. Aquí, sin embargo, ese proceso que es tan solitario se comparte con otras personas y me gusta abrirlo al mundo. Procuro llevarles a todos los eventos que hay sobre moda en Córdoba y Sevilla. El pasado año estuvimos en la Mercedes Fashion Week, en Madrid. Y no los llevo a Nueva York porque no podemos (risas). Para hacer moda hay que conectar con el mundo, moverse y conocer gente.

Para hacer moda hay que conectar con el mundo, moverse y conocer gente.

‘La Mariposa de Hilo’. Bonito nombre comercial.

Antes de, ni tan siquiera, haber dado el primer paso, cuando este proyecto aún era un sueño, mi hermana y yo creamos el nombre. Mi hermana falleció hace tres años y es una manera de tenerla siempre presente.

Lola Espinosa./Foto: Irene Lucena

¿Cómo se presenta el próximo curso?

Muy bien, porque estoy teniendo muchas llamadas. Me he dado a conocer en redes buscando seguidores y los últimos meses han estado dedicados a trabajar aquí y el resto del día pegada al teléfono. El marketing en redes me está funcionando bien y estoy contenta. Claro, todo ello si no vuelve a haber ningún problema mundial (risas). Espero que la OMS me deje…

 

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