Juan Salado, empresario y director general del Palacio de Congresos de Córdoba: “Yo buscaba un proyecto de vida, no una empresa”


El responsable de la empresa concesionaria del Palacio charla con La Voz de Córdoba sobre la actividad congresual, el turismo, la cultura y las obras de reforma

Si echamos un rápido vistazo a la memoria de 2021 del Palacio de Congresos de Córdoba, los números nos dicen que se celebraron 91 eventos de diferente tipología con la asistencia de 16.830 personas; que en la actualidad cuenta con una plantilla fija de 25 personas – más del doble del pasado año- y que no paran: durante 2021, un año todavía a medio gas por la pandemia, realizaron 257 acciones comerciales, esto es, llevaron al Palacio de Congresos a los mercados y agentes que mueven un negocio que es mucho más que turismo o las propias convenciones. Porque Juan Salado (La Rambla, Córdoba, 1966) quiere hacer de las instalaciones de las que su empresa es concesionaria un referente para la ciudad y la provincia. Una provincia en la que inició su actividad empresarial, en La Carlota, y de la que salió para recalar en Andorra, junto a un ex-presidente del Principado en calidad de asesor, o para trabajar con José María Ruiz Mateos, del que sin duda aprendió y mucho. No siempre un bagaje así y una procedencia como la suya- pero sobre todo una dilatada trayectoria- está bien  vista entre el empresariado, como nos apunta Salado en los prolegómenos de este encuentro. Pero quizá ello responda más a bajas y humanas razones que a criterios objetivos, porque lo que sí es verdad es que el sentido de empresa que tiene Juan Salado, que ha podido vivir solo como asesor externo de distintas firmas y casi sin salir de casa, es el del riesgo y la vida, que vienen a ser la misma cosa.

En 2018 le fue adjudicada la gestión del Palacio de Congresos y Exposiciones de Córdoba, de titularidad pública andaluza, porque entre otras cosas solo se presentó  él ante un reto y una oportunidad  que ha convertido en una manera de vivir hasta que llegue la hora de retirarse – Salado ha hecho sus cuentas- suponiendo que un empresario se jubile. No uno como Juan, desde luego, que como muchos otros tuvo que afrontar la pandemia con el negocio recién iniciado y las cuentas desencajadas por el virus chino. Desde entonces y hasta ahora, a pesar de las dificultades y de las obras que no terminan el Palacio ha crecido ampliando su oferta y con una estrategia basada en la cultura como elemento que aglutine a diferentes sectores y que encuentren en este Palacio de Congresos de Córdoba un referente único y distinto. Varias obras de Aurelio Teno nos acompañan durante la entrevista. Están presentes en casi todo el edificio, en una exposición permanente en las que las  obras “Quijano” y “Quijote” son las que presiden el patio ‘Espíritu de Córdoba’. Una declaración de principios, ciertamente. 

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Juan Salado / Foto: LVC

Háganos un breve balance desde el 2018 a 2022. ¿Qué ha pasado en el Palacio de Congresos desde entonces y hasta ahora?

Ha sido una etapa apasionante, con cosas previstas y también imprevistas. Entre las previstas estaban las obras. Había que convivir con la reforma durante tres años, desde 2018 hasta octubre del 2021, pero por la pandemia se amplió a enero de 2022. Y ahora, por otra serie de retrasos, se ha pospuesto hasta diciembre de este año. Entre las imprevistas, la pandemia que llega en marzo de 2020 y nos coge antes de llegar al punto de equilibrio de los objetivos económicos de la empresa, o sea, cubrir los gastos con los ingresos. Hay que sobrevivir a la pandemia asumiendo una serie de costes sin tener ingresos, y posteriormente convivir con las restricciones, el mercado, la psicosis generada, las noticias, y los clientes que no querían viajar. Eso, a día de hoy, está superado a base de mucho esfuerzo, mucha pasión y dedicándole a ésto cuerpo y alma. Parece que la luz al final del túnel se ve para diciembre de este año, cuando está previsto que se terminen por fin las obras del Palacio que nos permita disponer de un Palacio de Congresos en 2023 al cien por cien de su capacidad de espacio y atender todos los eventos que no se pueden dar en Córdoba por falta, precisamente, de estos espacios. Este año se van a perder unos 40 eventos que no los pierde solo el Palacio, sino también la ciudad. Cuando salimos al mercado tenemos un déficit de competitividad.  Esto debería hacer  que  las instituciones tengan sensibilidad y estén a la altura para paliar este desequilibrio y perjuicio que está sufriendo la empresa concesionaria, y la colaboración público-privada sea real.

Parece peor una obra que una pandemia, por lo que nos dice. 

Bueno, la pandemia es imprevisible y difícil de controlar. Para unas obras hay un cronograma y también circunstancias como la huelga de transportes de finales del año pasado. Pero desde 2018 a 2021 no ha habido huelga de transportes ni ningún otro problema. Y es más, la propia pandemia podría haber permitido acelerar el ritmo, porque  se siguieron haciendo obras durante ese periodo de restricciones. Pero tengo la esperanza de que las instituciones estén a la altura de ver esto no como  la aventura de un empresario individual que asume la responsabilidad de gestionar un palacio de congresos, sino como un proyecto de ciudad que se está poniendo en riesgo por estas circunstancias. Hay que recordar una cosa muy importante, y es que el único palacio de congresos en españa que no le cuesta dinero al erario público es el de Córdoba. Todos los demás son de titularidad pública igual que este, pero gestionados desde empresas públicas, consorcios, diputaciones o ayuntamientos. En este caso no solo no le cuesta dinero a la administración , sino que además nosotros pagamos un canon, tal y como está previsto en los pliegos. 

Tiene usted un amplio bagaje empresarial en otros sectores ¿Cómo acaba en el Palacio de Congresos?

Yo buscaba un proyecto de vida, no una empresa. Desde muy pequeño he trabajado en la empresa familiar y desde los 29 años he tenido mis propias empresas. He tenido roles profesionales y empresariales, incluso mixtos, simultaneando trabajo para otros y para mis empresas. Cuando opté al pliego de la Junta tenía 52 años, el contrato era para 18 años, los sumé (70) y me planteé esto como un proyecto de vida. Para mí venir cada mañana al Palacio de Congresos no es un trabajo, sino mi forma de vida. Entiendo que estoy escribiendo un folio en blanco, con un equipo profesional incontestable que me ha acompañado en las buenas y en las malas para sacar adelante un proyecto que sea diferente, ganador y para que Córdoba se sienta orgullosa de tener un palacio de congresos que funcione y que además sea totalmente diferente al resto. 

Está usted inmerso en un proyecto empresarial rodeado por el sector turístico, las administraciones públicas, el estamento empresarial y los medios de comunicación. Puede necesitar algunos días una armadura para trabajar. 

Para sobrevivir en una ciudad como esta yo tengo mi fórmula: distancia, indiferencia, diplomacia y silencio. Con eso se sobrevive en una ciudad pequeña como Córdoba o cualquier otra. Estoy aprendiendo mucho. Yo tenía algunas canas hace tres años y medio y ahora tengo el pelo blanco. La clase política cambia cada cuatro años, sus objetivos son los que son y tengo que adaptarme a lo que haya en cada momento y en cualquier institución. Después está la parte de la dura administración, con los papeles en la mano, y a la que a veces le falta un poco de sentido común a la hora de aplicar las cosas.Eso no solo perjudica a la empresa sino a la propia ciudad.

Los medios de comunicación me han tratado correctamente, aunque es verdad que durante dos años y medio no he concedido entrevistas por estar centrado en sacar adelante este proyecto. En la parte empresarial, yo convivo en el mercado con operadores locales y de fuera, intermediarios, agencias y clientes directos. Nuestra estrategia está basada en lo profesional, con una estructura comercial. Pero sí es cierto que dirigir esto te coloca en un lugar muy expuesto, en el sentido de que se ejerce una función pública para la ciudad, lo que obliga a gestionar los silencios, los tiempos, y cuando hay algo que decir, para eso están los despachos. Los medios no deben ser los altavoces de lo que ocurre en un despacho. Se pueden compartir informaciones, pero si yo tengo un acuerdo con la Junta hay asuntos que por prudencia quedan en el despacho. 

Se lo preguntaba sobre todo por el sector turístico, que parece un terreno siempre minado con la implicación de administraciones e iniciativa privada. 

Aquí hay dos particularidades. Por un lado, la atomización del propio sector, con muchos subsectores que hace que esté demasiado dividido. Así no se puede tener una interlocución fuerte ante las instituciones, el mercado o de cara a cualquier acción que se vaya a emprender. Si hubiese una conciencia más colectiva, de equipo, aunque estuviese dividido,  habría una marca que lo aglutinaría  todo. Siempre es interesante trabajar juntos y colaborar entre todos.

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Hay que dejar clara una cosa: el palacio de congresos no es una empresa turística, sino una empresa tractora, de reactivación económica transversal, participativa e incluyente para una ciudad. Va más allá del sector turístico. Es más, nosotros generamos turismo. Pero también generamos carreras de taxi, hostelería, restauración, guías y visitas. Que vengan aquí 830 médicos de 22 países distintos en junio de este año suponen 3.200 camas, porque duermen cuatro noches en Córdoba. Todas las cenas de este programa eran libres, no estaban previstas, con lo que se benefician los restaurantes de la zona o el centro. Al final, cuando viene un congreso, el 92% del presupuesto que genera se queda en la ciudad y un 8% en el Palacio de Congresos. Lo único que necesito son apoyos y comunicación fluida con las instituciones, y en este sentido creo que hay mucho margen de mejora en todo. 

Habla de economía transversal ¿Es Juan Salado un empresario que reparte juego?

Nosotros tenemos 134 pymes en Córdoba homologadas en el Palacio De Congresos. No se ha vetado absolutamente a nadie. Todo el que se homologa para respetar la prevención de riesgos laborales  está en el portfolio de servicios que presta el Palacio de Congresos y el cliente es el que elige con quién quiere trabajar. Tenemos siete empresas de catering, cuatro de audiovisuales, empresas de azafatas…Empresas de todo tipo. Y cuando viene un congreso elige con cual empresa local quiere trabajar. Algunos las traen y otros las contratan. Cuando estuvo Su Majestad el Rey en noviembre del año pasado había 168 personas trabajando; del Palacio había 8 y 160 eran de 19 empresas distintas que se habían homologado solo para ese evento. Solo el año pasado hubo alrededor de 6.000 contrataciones generadas. Al final creo que estamos haciendo partícipe el proyecto. Yo siempre digo que el Palacio es de todos y para todos. No es el cortijo de un empresario. 

Esa actitud participativa, en el ámbito empresarial, no parece muy cordobesa, si me permite la apreciación. 

Bueno, nosotros el modelo que hemos presentado ha sido este en la Junta de Andalucía. El órgano concesional lo ha valorado y tenido en cuenta. También pensaba que se iban a presentar siete empresas más y al final nos presentamos solos. Pero respetando lo que dijimos que íbamos a hacer en el pliego de condiciones. La pandemia nos ha obligado a modificar algo el plan estratégico, que lo hemos dirigido hacia la cultura, que no es lo que teníamos previsto inicialmente. 

¿Qué es el ‘Programa Embajadores’?

El ‘Programa Embajadores’ es una plataforma que nace por la necesidad de ayudar a los prescriptores que quieren traer un congreso a la ciudad de Córdoba. Puede haber un médico, un profesor de universidad o una  firma que quiera traerse un congreso. La figura del prescriptor es fundamental. Y este prescriptor tiene que acudir a las instituciones a pedir apoyos, buscar patrocinadores y demás. Fuera de su ámbito profesional tiene que ponerse a organizar un congreso apoyándose en terceros. Con ‘Embajadores de Córdoba’ hemos montado una oficina técnica y damos apoyo a este prescriptor al que incluso ayudamos a realizar el dossier de candidatura. En algunos casos viene a Córdoba, pero no al Palacio de Congresos. Quiero decir que podemos hacer todo el trabajo pero quizá, como sede, ese congreso no encaja en el Palacio o no hay disponibilidad. Pero lo ha traído a la ciudad. En ese sentido, ‘Embajadores de Córdoba’ que es una marca incluyente y participativa, la forman dos universidades (UCO y Loyola); todos los hospitales de la ciudad aunque de momento no está el  Reina Sofía; los colegios profesionales; las cuatro instituciones públicas de la ciudad, la Cámara de Comercio, la CECO, sindicatos, cuatro religiones distintas, BNI, el Foro de Empresarias, el Córdoba CF. la asociación de taxista, la de guías turísticos de la ciudad… Nosotros estamos dando participación a todo el que quiera sumar. Al final lo que hacemos es posicionar a la ciudad en el mercado para que vengan bajo el paraguas de ‘Embajadores de Córdoba’ y que sea un beneficio para la propia ciudad. Y sin dinero público. 

Eso sí que es una anomalía.

No. Es un formato y una iniciativa dinamizada por el Palacio de Congresos. Precisamente para tener independencia, que haya distintas religiones y administraciones de diferente signo político, es fundamental. La independencia hay que pagarla y la manera de hacerlo es renunciando a un dinero público. Si hay que pedir responsabilidades se le piden al Palacio de Congresos. Se hace sin ánimo de lucro y asumiendo los gastos. Ese es el formato que hemos elegido. 

En breve estará operativo el Centro de Exposiciones, Ferias y Congresos. ¿Es un motor más o es competencia?

Para nosotros es una iniciativa que se tomó desde el Ayuntamiento. Un recinto totalmente complementario al Palacio de Congresos, por el formato que tiene y su ubicación. No sé la estrategia que se va a seguir desde el punto de vista promocional o comercial, pero entiendo que si están las ordenanzas,  se cumple el reglamento y se cobra lo que se tiene que cobrar a precio de mercado sin hacer una competencia desleal, es algo que suma para la ciudad. Y si en algo podemos colaborar para hacer eventos compartidos o derivarlos para allá, estaremos encantados. Si algún día me llaman para invitarme a visitar el recinto o a compartir algún tipo de iniciativa, estaré como siempre disponible y dispuesto para sumar para Córdoba. 

¿No le han llamado?

De momento no. 

Tratamos de recuperarnos de la pandemia y parece que se va recuperando la actividad, pero ahora se nos anuncian medidas debido a la crisis energética. Desde el punto de vista empresarial, cualquier plan que se haga hoy en día debe ser muy breve ¿no?

Todos los problemas tienen un precio. Ese precio actualmente lo estamos pagando los empresarios. Es verdad que tenemos apoyo público cuando nos conceden un ICO, pero cuando este se acaba hay que devolver el dinero, evidentemente. A mí se ha acabado el ICO y no se han terminado las obras. Tenía previsto contar con ingresos para devolverlo , y como esto no ha ocurrido hay que buscar financiación. Al final, ser empresario es una carrera de fondo y de supervivencia. Te tienes que adaptar al medio todos los días. Aunque tengas una hoja de ruta, lo apasionante es entrar aquí por la mañana y no saber qué te vas a encontrar. Puedes planificar, elaborar un plan estratégico o uno económico-financiero, pero todo eso se puede cambiar en cualquier momento con un decreto ley o simplemente dando las noticias en el telediario, cuando dicen que en Córdoba no se puede vivir porque estamos a 46º y lo repiten trescientas veces. Esa es la campaña de promoción más brutal que ha habido en el año 2022. Se le está diciendo a la gente que no venga a Córdoba, realmente. 

Pero como te digo, hay que estar preparado y esto forma parte de un modo de vida que he elegido yo. No me arrepiento y no me cambio. Aunque estemos pasando una racha dura, esto también ayuda a que el equipo de trabajo se sienta capaz de superar todas estas adversidades. 

¿Dónde quiere ver colocado al Palacio de Congresos en un futuro?

El Palacio de Congresos va a ser un referente nacional. No lo es todavía porque no está completo. Creo que contamos con una estrategia ganadora. En la ecuación hemos colocado el ingrediente de la cultura por la ubicación, por la historia del edificio y por ser un Bien de Interés Cultural. Esto nos va a permitir diferenciarnos del resto. Ningún palacio de congresos de España cuenta con un libro que hable de la historia del edificio desde 1516 y los que ha ocurrido en él durante siglos. Que además esté delante de la Mezquita Catedral. Estos son elementos diferenciales muy importantes que nos permiten posicionarnos en el mercado de una manera diferente.

Y la apuesta por la cultura es fundamental. Somos Palacio de Congresos y Exposiciones, exposiciones que nos permiten convertirnos en un punto de encuentro con distintas disciplinas y que darán opción a los congresistas a llevarse la cultura puesta.