Vox pregunta al Imdeco sobre la situación de los clubes que gestionan las instalaciones deportivas


Rafael Saco reconoce que la situación "aparte de no ser legal, hace un daño importantísimo a nuestro deporte"

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Rafael Saco. /Foto: LVC
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Rafael Saco. /Foto: LVC

Las instalaciones deportivas del Imdeco que son gestionadas por clubes es el motivo de la pregunta dirigida por el concejal de Vox Rafael Saco a este Instituto Municipal de Deportes con la finalidad de requerir «información detallada de la condición jurídica de uso y explotación de las distintas instalaciones deportivas municipales».

El objetivo de Vox es conocer quién las gestionas, cuál es la formula, si está en precario y qué se está haciendo para revertir esta situación. En opinión de Saco, esto está motivado porque el Ayuntamiento de Córdoba debe dejar de ser el peor propietario del mundo, porque o no cobra, como en la Pérgola, o no saca correctamente las concesiones como la estación o el bar Playa», lo que genera que los clubes trabajen «en malas condiciones en sus instalaciones y encima sin garantías, sin transparencia y sin libre concurrencia».

Vox ha recorrido estas instalaciones deportivas y sospecha de que la situación es irregular. Así lo llegó a reconocer el propio presidente del Imdeco, Manuel Torrejimeno, al comienzo del mandato, cuando, como ha recordado Saco, «advirtió de que se hundía y su equipo se ha puesto a tapar agujeros pero se ha olvidado de poner a alguien a remar, así no se hunde, evidentemente, pero no nos lleva a ningún sitio”.

El grupo municipal de Vox ha podido constatar que «la gran mayoría de los clubes deportivos cordobeses trabajan en precario en las instalaciones deportivas de la ciudad, una situación que, aparte de no ser legal, hace un daño importantísimo a nuestro deporte, y sobre todo a nuestros clubes, algunos de ellos históricos y todos importantes por la labor que realizan, por lo que que ven dañada su imagen y que ven cómo esta situación les lleva incluso a enfrentamientos y acusaciones entre ellos».

Por último, Rafael Saco se ha preguntado si «entre toda esa masa, esa cantidad desconocida de asesores, directores generales, personal de no sabe qué, no hay nadie, ni una sola persona, que se le pueda decir siéntate en otro despacho y dedícate exclusivamente a esto».