Gonzalo Villagrán, jesuita: “El discernimiento ignaciano sigue siendo válido incluso para personas que no compartan la fe”


El director académico del congreso sobre San Ignacio de Loyola que se celebra esta semana atiende a La Voz de Córdoba

La ciudad de Córdoba acogerá desde el próximo miércoles 22 al viernes 25 de junio un congreso internacional que servirá para conmemorar el 500 aniversario de la conversión de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y cuyo desarrollo se centrará en dos ejes principales de la vida del santo jesuita: la conversión y el discernimiento. Un congreso en el que se darán cita expertos  de diferentes países y con un marcado carácter académico además de religioso.  En el programa encontramos al profesor y doctor Mark Bosco, de la Universidad norteamericana de Georgetown; al rector de la Universidad de Deusto, el jesuita José María Guibert Ucín o a Scott Hendrickson, profesor de la Loyola University Chicago, entre otros. Un programa que comprende nueve ponencias durante los días de su desarrollo además de  actividades paralelas que  ofrecen teatro, una ruta avilista y el estreno del documental biográfico “San Juan de Ávila”, del sacerdote Jesús Sánchez Adalid, y que es posible gracias al trabajo conjunto e institucional de la Universidad Loyola Andalucía, la diócesis de Córdoba y el Cabildo Catedral. 

Charlamos por videoconferencia con Gonzalo Villagrán (Sevilla, 1975) jesuita, Decano de  la Facultad de Teología de la Universidad Loyola Andalucía y director académico del congreso que va a recordar la plena vigencia del Santo Ignacio en el mundo de hoy, y cómo esa sinodalidad a la que nos llama el Papa Francisco ya se encontraba en el carisma del fundador de la Compañía de Jesús. 

Foto institucional Loyola 2020

El programa de este congreso, muy amplio y completo, nos presenta un encuentro cuando menos ambicioso.

Sí, ciertamente. Hemos querido traer a las grandes figuras a los expertos sobre San Ignacio de Loyola. Y se ha notado, y mucho, la sana ambición del Cabildo de la Catedral, que cuando trabaja un programa cultural lo quiere hacer con grandes miras. 

Y es un congreso marcado por el carácter internacional. 

Ahí el Cabildo se dejó también asesorar, y desde la Universidad Loyola y la Compañía de Jesús propusimos algunos nombres significativos de la Compañía universal, más allá de España, porque pensábamos que era necesario tener una mirada más completa, no limitarse a la cultura hispana sobre San Ignacio, sino también anglosajona y francesa, sobre todo. 

Está dividido en dos grandes bloques, que explican la trayectoria de San Ignacio de Loyola: la conversión y el discernimiento. 

Bueno, habría que diferenciar propiamente tres bloques. Hemos querido hacer un congreso que no vaya solo al pasado. Una primera parte de presentación de la vida de San Ignacio, de varias etapas de su vida; un segundo bloque identificando la clave principal con la que San Ignacio vive la fe – el discernimiento, y cómo lo vive y aplica-, y una tercera parte que sería la vida en la Iglesia según el discernimiento, con diferentes ejemplos y testimonios de personas que intentan vivir su misión en la Iglesia según el discernimiento y mostrar qué imagen daría una vida así.

En el bloque dedicado a la conversión se hablará de dos caminos que son trascendentales en la vida de San Ignacio: de Loyola a Manresa y de Manresa a Roma.

Hay hemos querido dar claves de lectura muy sencilla. Hay dos etapas en su vida. Una primera, digámoslo así, más carismática, donde él tiene una experiencia de Dios profunda. Va desarrollando su propia espiritualidad y vive también de una manera muy radical. Pero también hemos querido separar esa segunda parte más institucional, en el sentido de que empieza a estudiar. Desarrolla muchos años de su vida en el estudio como una condición para la posibilidad del apostolado, y luego, al final de su vida, en Roma, como Padre General de la Compañía de Jesús, organizando y gestionando para mostrar que el carisma ignaciano necesita esas dos ‘patas’. Una ‘pata’ muy carismática, muy radical, pero también otra institucionalizada, sin la cual el carisma no llega producir todo el fruto. 

Se contextualiza la celebración del congreso en Córdoba a través de la figura de San Juan de Ávila. 

Sí. Cuando el Padre General en el 2019 asistió e intervino en el congreso sobre san Juan de Ávila, él identificaba a San Ignacio de Loyola y a San Juan de Ávila como dos figuras de la Iglesia que invitaban a vivir una Iglesia sinodal que discierne. Esa era la clave de su discurso. Hemos querido recuperar esa idea y no dejar de perder esa referencia externa a San Juan de Ávila, que también es referencia para gran parte de la Iglesia en España. Es un estilo de vida que va mucho más allá de la figura de San Ignacio y de la propia Compañía de Jesús, que surge en el siglo XVI y que aún hoy puede inspirar la vida eclesial. 

¿El discernimiento es algo que se puede aplicar en nuestro día a día?

El día a día es la vida de la Iglesia, una vida que no ocurre en otra dimensión. Pero en el sentido que usted pregunta pedíamos, por ejemplo, a Carlos Cupó – que es profesor en Deusto y gran experto y conocedor del pensamiento de San Ignacio-, que presente el conocimiento hoy en día del discernimiento como forma de afrontar la vida. El profesor Cupó utiliza el discernimiento en la vida de empresa, por ejemplo, o en el análisis social de determinadas situaciones. Va más allá de la comunidad eclesial. Incluso podríamos decir que en diferentes obras de Iglesia, hoy día en España, donde necesariamente hay que colaborar con personas distintas muestra de la pluralidad de la sociedad española, el discernimiento sigue siendo válido , porque incluso personas que no compartan la fe, si tienen un orientación básica de generosidad y de servicio a los demás, pueden conectar y contribuir a un discernimiento propiamente creyente. 

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¿Qué sentido se le ha querido dar al congreso? Y sobre todo ¿ a quienes va dirigido?

Como he dicho antes, hemos querido tomar como inspiración última aquel discurso del Padre General, porque es un discurso que está mirando al futuro. Queremos que ilumine la vida y la acción de la Iglesia hoy. A la luz del pontificado del Papa Francisco, veíamos ese acento tan fuerte que pone el Papa en la sinodalidad, la necesidad de que la Iglesia camine por caminos de sinodalidad, que últimamente es de mayor participación del pueblo de Dios en la marcha de la Iglesia y de la toma de decisiones en general. El Padre General, en 2019, quiso mostrar tanto a San Ignacio de Loyola como a San Juan de Ávila como dos figuras que de alguna manera habían buscado ésto ya en el siglo XVI, que habían apuntado en esta dirección. Considerábamos que recuperar la figura de San Ignacio hoy en día pedía necesariamente ese deseo de sinodalidad. El discernimiento, como clave espiritual de su vida se convierte en instrumento de sinodalidad, en la medida en que consiste en buscar la voluntad de Dios cuando queremos decidir en la misión. No solo es un método individual, sino que también es un discernimiento comunitario: buscamos esa voluntad de Dios en común las diferentes comunidades eclesiales. Se convierte en canal y en marco que da forma y concreta esa sinodalidad.

Está claramente dirigido al pueblo de Dios y así lo hemos pensado desde el principio. Se podría haber hecho un congreso muy erudito, muy detallista, pero pensamos que no era ese el sentido. En diálogo con el Cabildo de Córdoba teníamos todos claro que la Catedral tiene que pensar en el pueblo de Dios, no solo en ciertos expertos. Por lo tanto, queríamos equilibrar un tratamiento de alto nivel académico – tan alto como sea posible- de la figura de San Ignacio, el discernimiento y esa forma de vida en la Iglesia, con una serie de temas y un ángulo sobre ellos que sea interesante, iluminador e inspirador para el pueblo de Dios, de la Iglesia en Córdoba y en toda España hoy. 

El Padre General, en 2019, quiso mostrar tanto a San Ignacio de Loyola como a San Juan de Ávila como dos figuras que de alguna manera habían buscado la sinodalidad ya en el siglo XVI.

Habrá que esperar a las conclusiones de un congreso que también tendrá una parte lúdica, relacionada con Montilla, por cierto, que no es asunto menor

Evidentemente un congreso es mucho más que ponencias. Hay que pensar que hay ponentes que vienen de muy lejos y que va a ser su experiencia de Córdoba, de la Iglesia en Córdoba, y hay que cuidar esos detalles. De ahí que hayamos querido tener esas actividades paralelas que completan la parte más académica. Son varias, diferentes y cada una aporta un poquito, ya sea la representación de ‘El divino impaciente’, por el grupo de teatro de la Universidad Loyola (una de las mayores obras de teatro contemporáneo religioso, escrita por José María Pemán) , y de nuevo San Juan de Ávila como espejo que nos permite comprender mejor a San Ignacio, una figura paralela, que ilumina y completa, y que veremos en el estreno del documental del gran sacerdote y literato Jesús Sánchez Adalid. También tendremos una Ruta Avilista por Montilla que toca todos los sentidos, no solo lo histórico. Y luego también, el sábado, una ruta sobre la huella de los jesuitas en Córdoba. El colegio de Santa Catalina fue uno de los grandes centros de formación de la Compañía de Jesús en Andalucía en los siglos XVI y XVII.