Carolina Castellano, gerente de la Fundación Hogar Renacer: “He conocido a personas felices que no tenían nada”


La Fundación Pía Autónoma Hogar Renacer se dedica desde hace treinta y cinco años al tratamiento integral y especializado de adicciones

Carolina Castellano, gerente de Fundación Hogar Renacer / Foto: FHR

Hablar de la Fundación Hogar Renacer es hacerlo de Pedro Muñoz (“Don Pedro”), que está presente en casi toda la conversación que mantenemos con Carolina Castellano (Ceuta, 1965), gerente desde hace más de diez años de la fundación, y que nos atiende telemáticamente porque todavía está convaleciente del covid, el virus que sigue castigándonos y que ahora lo hace con más profusión. Gracias a este médico y su avanzada visión de las adicciones y el  tratamiento de las mismas, en Córdoba contamos con un centro que es referencia y ejemplo en toda España. Además de los servicios que la Fundación presta con más de 35 años de experiencia, la Fundación Hogar Renacer se caracteriza por ser precisamente eso: un hogar. La casa y la familia para los que debido al alcohol o a otras sustancias lo han perdido todo. Y aunque ahora se conoce mucho más sobre la desestructuración personal, la propia enfermedad y sus duras consecuencias, hasta no hace mucho el alcohólico o drogadicto no solo era un extraño sino un apestado, un vicioso, un condenado. Todavía nos produce rechazo, y aún muchos se ven capaces de juzgar a esta gente. 

Pero no nos llevemos a engaño: tanto el alcoholismo como el resto de adicciones tienen eso que ahora se llama transversalidad y que no es sino el hecho de que cualquiera puede sufrirlo. Jóvenes, mayores, ricos, pobres, cultos, iletrados, marqueses o currantes; hombres y mujeres, médicos o fresadores. Y pagar las consecuencias trágicas de la enfermedad. La Fundación Hogar Renacer se creó para atender de manera integral a los enfermos y sobre todo volcar mucho más cariño hacia los que además se quedaron naúfragos en el arrecife de la soledad. 

Carolina Castellano nos recibe a través de una pantalla para hablarnos del nuevo y necesario proyecto que ya presenta dos plantas y esboza un prometedor futuro. Se trata de un flamante edificio que vendrá a cubrir las necesidades, que son muchas, de los servicios que presta la fundación. Esta abogada ahora sin ejercicio letrado sí desarrolla una función importantísima para defender a los inocentes. Los que nada tienen. Los perdidos, confusos y desorientados. Los que sufren. Porque todo eso conlleva ser un adicto, pero así mismo la enfermedad porta un mensaje de esperanza no solo para quien la padece y consigue rehacer su camino, sino para los otros, o sea, todos nosotros, ya que nos permite tender la mano y regalar el corazón. Ser más felices, en definitiva. 

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Carolina Castellano, gerente de Fundación Hogar Renacer / Foto: FHR

¿Por qué hay que construir un nuevo centro en Renacer?

El edificio antiguo, estructuralmente,  ya no admite nuevas reformas y  las necesidades de camas son cada vez mayores. Hay que hacer un nuevo edificio para Renacer, para el hogar, que ya está muy antiguo y no cumple la función para la que está destinado.

Son 30 años prestando servicio y ya tocaba, entonces.

El edificio antiguo tiene más de 30 años. Estamos en terrenos del Obispado de Córdoba y aquello era la primera edificación que tenía el párroco para su estancia. Ahora mismo está en construcción y ya está levantada la planta de los dos pisos que van a albergar 16 habitaciones dobles para posteriormente hacer la rehabilitación de las zonas que se destinarán a nuevas zonas comunes. Podríamos llegar a más de 45 plazas. Hay mucha gente esperándolas. 

Hablemos de esa gente que espera. ¿A quienes atiende Renacer?

A cualquier persona que tenga un problema relacionado con el alcohol o cualquier otra sustancia. También a aquellos con alguna adicción comportamental o patología dual, que es la adicción y la patología psiquiátrica asociada. A cualquier persona, en realidad, porque la enfermedad no distingue ni clase social, ni económica ni cultural. Renacer tiene tres dispositivos asistenciales y dos de ellos no se conocen mucho. Uno es un centro de desintoxicación residencial, con 24 camas para cualquier persona que tenga un problema de adicción. Puede acudir para estabilizarse,  desintoxicarse y volver a su casa. También tenemos un centro de tratamiento ambulatorio, en el que se hace el seguimiento posterior de la enfermedad, y Hogar Renacer, que es al que nos referimos, y que está destinado a personas con este tipo de problemas en situación de exclusión social o con grave riesgo de padecerla. 

Si una cosa caracteriza a las adicciones es que desestructuran a la persona y a su entorno. La mayoría de los enfermos que no se tratan  acaban en la calle ¿no?

Exactamente. Esta enfermedad es crónica. Una persona adicta deja de consumir un tiempo y vuelve, así que retoma el camino por donde lo dejó. Es una enfermedad crónica que  bien tratada se para y la persona se recupera física, social y psicológicamente. Pero hay que ponerse a ello. Si hablamos de alcohol, un enfermo no puede curarse y seguir bebiendo, porque eso es incompatible. Hay enfermedades que tienen un precio mayor, desde luego. Lo difícil es decir ese primer  ‘sí quiero’ . Después cada paciente tiene su patrón para recibir las ayudas, un tratamiento específico. Y así se le dispensa. 

¿Cómo es el día a día de los residentes en el hogar?

Ellos tienen su rutina. Están asistidos por personal sociosanitario. Hay auxiliares de clínica, personal de enfermería, médicos y psicólogos que los atienden. Se les facilita la medicación que necesiten, no solo la propia para su adicción sino la general de cualquier persona. Con los trabajadores y educadores sociales realizan laborterapia con lo que a cada uno le pueda gustar. La mayoría de ellos asisten a una escuela de adultos porque tenemos un convenio con la Consejería de Educación. Se intenta que estén como en su casa. Hay muy buena convivencia y son como una familia. Se puede decir que tienen consciencia de hogar. 

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Construcción del nuevo edificio de la Fundación Renacer / Foto: FHR

¿Es difícil el tratamiento profesional de las adicciones? 

No soy experta en el asunto pero puedo decir con total seguridad que el equipo técnico de Renacer es muy bueno. Es gente con muchísima experiencia y al ser interdisciplinar, el enfermo está muy bien tratado. Cada caso se lleva de manera específica y el apoyo técnico está muy bien diseñado

¿Asociaciones como Renacer llegan a donde no lo hace la sanidad pública ?

Las adicciones no están contempladas, hasta ahora, como especialidad médica en MIR. Cada vez quedan menos médicos especializados en ellas. Tienen unas habilitaciones que en su día otorgó la Consejería y son los que ejercen en la red pública. Nosotros estamos concertados con la administración  pública pero, hasta hoy, por lo menos en Andalucía, ya dependemos de Salud, no de Igualdad. La administración dispone de centros, pero pocos. La red de adicciones siempre ha sido una red asistencial, concertada o privada, y ahora estamos en un periodo de transformación. Se está intentando unificar la normativa porque afecta a dos consejerías (Salud e Igualdad) y creo que se va a dar un paso enorme en la estructura del tratamiento de las drogodependencias. Ojalá lleguemos a un sistema más eficaz y con recursos más optimizados. Pienso que  la administración nunca podrá prescindir de asociaciones o fundaciones como la nuestra porque creo que no tendría capacidad asistencial para esto, que es un trabajo enorme. 

¿El gran problema del adicto, además de la enfermedad, es el rechazo social?

Se nos llena la boca de hablar de igualdad y tal, pero esto es algo que puede afectar, por ejemplo, a la vida laboral de una persona si da testimonio público de su enfermedad. No está normalizado.

¿Es peor en el caso de la mujer?

Es más oscuro, más solapado. Si hablamos de alcohol sabemos que la incidencia sube porque la tolerancia es menor. Aunque es  muy bueno haber conseguido más igualdad en el terreno laboral eso hace también que estemos más expuestas que antes. Desde mi puesto veo que en la mujer influye mucho el uso y abuso de tranquilizantes, benzodiazepinas, de medicamentos que aparentemente se recetan porque la mujer está ‘nerviosa’, o tiene la menopausia.. Fármacos que acaban autogestionándose y convirtiéndose en un enorme problema.  Y es un problema que queda en la oscuridad. Son personas que pasan desapercibidas. Hay muchos ingresos de ese tipo. 

Han iniciado una campaña para recaudar fondos, “Yo pongo mi ladrillo”. ¿Cómo se financia la fundación?

La parte de subvenciones recibidas es muy pequeña. En el centro de desintoxicación residencial, la persona paga su estancia/día. El programa ambulatorio está en parte concertado con la Junta de Andalucía. Las personas que están en el hogar pagan hasta donde pueden para sostener sus gastos de manutención, y tenemos algunas ayudas anuales privadas para salir adelante. Económicamente es siempre una situación muy complicada, porque nunca va a haber una rentabilidad con nuestros pacientes. Lo que pretendemos es levantar el edificio y hemos pedido un préstamo que iremos pagando, pero es importante que se sepa que estamos bajo el patronazgo del Obispado de Córdoba, Cáritas y el movimiento de Cursillos de Cristiandad. Además el Cabildo catedralicio cada año nos echa una mano, y hacemos lo que podemos, porque no tenemos ahorros ni los vamos a tener. Necesitamos que cuanto antes ese nuevo edificio esté en marcha, porque estamos atascados. Con la pandemia las personas que tenían trabajo y familia, al no poder salir ni entrar aquí acabaron marchándose y ahora necesitan volver. Mientras no se acabe la construcción, no podemos recibirlos. 

Usted es abogada y no tenía apenas relación con las adicciones hasta llegar a Renacer. ¿Qué ha aprendido en estos 13 años que lleva de gerente?

Llegó un momento, después de tres o cuatro años, que pensé que lo había entendido. Se lo comenté a la psicóloga más veterana que había y me dijo que no, que nunca ‘captaría’ esto. No sé lo que he aprendido pero sí relativizo más en la vida. En el Hogar Renacer hay personas que no tienen nada. No tienen ni una ‘paguita’ -como dicen ellos- aunque ya son los menos. Pero he llegado a conocer gente feliz que no tenía nada. Nada. La fundación les compraba el tabaco, los vestía, los aseaba y les daba un hogar. He conocido a pocas personas tan felices como ellos. Son personas que han perdido mucho pero han ganado un hogar. Son gente franca, que hablan con la verdad. La vida tiene las letras grandes. Hay que hacerlo lo mejor que puedas por el que tienes enfrente, intentarlo cada día como lo hacen ellos. Y lo consiguen, claro. 

Para terminar el nuevo edificio es indispensable la ayuda de los cordobeses. La Fundación, con el fin de recaudar donativos, ha habilitado el BIZUM 33499 así como los números de cuenta ES36 0237 0210 30 9163216807
(CajaSur) y ES52 2100 8713 7723 00031133 (CaixaBank).

 

 

 

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