Antes un bar que un paracetamol: más de 15 millones de descargas de certificados COVID


Sólo en el último mes, se registraron más de diez millones de descargas en Andalucía

Una persona muestra su certificado de vacunación contra el Covid-19./Foto: Eduardo Sanz - Europa Press
Una persona muestra su certificado de vacunación contra el Covid-19./Foto: Eduardo Sanz - Europa Press

El miedo funciona y los políticos lo saben. Lo manejan, lo administran y lo disfrazan. Hay miedos pequeños y domésticos y otros mayores y trascendentes. El miedo a la enfermedad y a la muerte es uno de ellos. Entre los miedos de andar por casa está el de la prohibición oficial, y si esta afecta a nuestra vida social aún más. 

Ante la no obligatoriedad- de momento- de la vacunación contra el Covid, en Andalucía y otras comunidades descubrieron la ‘sugerencia’ para administrar las dosis y es convertirte en ciudadano de segunda clase. Los ciudadanos de segunda clase, más allá de la Constitución que aquí no cuenta porque estamos en lo de salvarlasvidas, no tienen derecho a entrar en según qué sitios: ocio y hostelería, así, en general. Poco importa que con el certificado uno se meta en la confitería con su poquito de omicron incubándose y siendo esparcida como merengues. Lo que importa es que parece que se controla algo cuando en realidad no se controla casi nada. O sí. La ciudadanía obediente y/o chantajeada. 

Porque el chantaje es útil y así se desprende de la nota que envía la Consejería de Salud. Ante la amenaza de “usted no puede entrar en su bar de siempre sin papeles”, la gente se ha tirado como loca al clicksalud que funciona según y cómo. Mucha gente.

Los andaluces han realizado un total de 15.049.178 descargas de certificados COVID, de los que 14.830.095 han sido de vacunación, 113.936 de recuperación y 105.147 de pruebas diagnósticas negativas. Sólo en el último mes, se han registrado 10.006.535 descargas, de los que  9.919.756 han sido de vacunación, 29.401 de resultados de test negativos y 57.378 de recuperación.

El día en el que se registró un mayor número de descargas fue el 22 de diciembre, jornada en la que se produjeron cerca de 1,2 millones.

Los andaluces, por tanto, hemos preferido tener las fiestas en paz y acudir a contagiarnos con certificado oficial a la comida de empresa o a la pastelería con las amigas. Antes unas cañas y después un paracetamol si la suerte acaba en variante Ómicron. 

Desde la administración alegan, entre otros argumentos, que el sector pedía este pasaporte. Es cierto. Lo solicitaba cuando todo eran restricciones y horarios mermados para los negocios. Lo veían como una alternativa desesperada para que la gente/clientes acudiera a su establecimiento. Ahora nos consta que ha servido para todo lo contrario y algunos negocios han visto reducida la clientela precisamente por lo enjundioso del dichoso certificado, que a pesar de las millonarias descargas, no es tan fácil de guardar y después mostrar. Que le pregunten sobre todo a las personas más mayores, que han andado a la caza y captura de un nieto para tener el ‘permiso’ en el móvil porque ellos no sabían cómo hacerlo. 

Según las cifras facilitadas lo del certificado ha sido todo un éxito. Desde luego que lo es. ‘Mi reino por un caballo’ que dijo el rey inglés Ricardo III. Aquí entregamos los derechos fundamentales por la hora del tapeo. Cuestión de prioridades. 

Pasaporte Covid

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La Junta de Andalucía pretende ampliar la obligación del uso del certificado Covid para hospitales , residencias, restauración y ocio nocturno hasta el 31 de enero. ¿Qué le parece esta medida?

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