Unas ordenanzas aprobadas según lo previsto


Como sucede habitualmente, el Pleno se divide en dos bloques, aunque no hay homogeneidad en ellos

ordenanzas
Salvador Fuentes y José María Bellido. /Foto: LVC
ordenanzas
Salvador Fuentes y José María Bellido. /Foto: LVC

Resulta ocioso repetir que los presupuestos y después las ordenanzas son los documentos técnicos con mayor carga política que cada año se elaboran en el Ayuntamiento. Por esto, aunque los portavoces pactaran no abrir debate en el Pleno de ayer y limitarse sólo a la aprobación del expediente, el asunto era lo suficientemente jugoso para que nadie desaprovechara la ocasión y dejara sus mensajes en las intervenciones previas a la sesión que, por mor de la técnica, fueron un desastre.

Unas ordenanzas y dos conceptos

En el Pleno de ayer, los seis grupos municipales se dividieron en dos bloques, como suele suceder habitualmente: PP, Cs y Vox por un lado; y PSOE, IU y Podemos, por otro. Los primeros votaron que sí y los segundos que no, que era lo previsible, pero las diferencias entre ambos es de calado.

Los primeros defienden una bajada de impuestos sin descuidar la atención social ni la calidad de los servicios públicos, como ha ocurrido desde el inicio de la pandemia. El objetivo de la reducción tributaria en las ordenanzas es fomentar el ahorro y facilitar la reactivación económica con la apertura de negocios o el inicio de obras que gracias a estas ordenanzas pagan menos impuestos. La candidata a la Alcaldía por Ciudadanos, Isabel Albás, repitió hasta la saciedad en la campaña electoral que “un euro donde está mejor es el bolsillo de los cordobeses”.

Las tres formaciones que han votado en contra de las ordenanzas apelan al precepto constitucional de la progresividad fiscal -la monarquía también es un precepto constitucional- para subir los impuestos “a los que más tienen”, repiten sin especificar el concepto, porque siempre habrá alguien que tenga menos que ellos y los vean como ricos. 

Aunque los bloques estén así perfectamente definidos, la postura de Vox no es del todo cómoda para PP y Cs. Su portavoz, Paula Badanelli, repite siempre a la menor ocasión que las ordenanzas tienen que recoger una bajada aún mayor de los impuestos y que, como complemento, en el presupuesto tienen que desaparecer las denominadas “partidas ideológicas”, que corresponden a todo el dinero destinado a actividades relacionadas con el feminismo o la denominada memoria histórica.

Las dos formaciones que componen el gobierno municipal no comparten el entusiasmo de Vox por estas cuestiones. Primero, porque Ciudadanos es más ‘light’ en estas cuestiones y, segundo, porque la denominada paz social saltaría por los aires y las manifestaciones en la puerta de Capitulares serían constantes y más ruidosas que las de los bomberos cuando van con sus bocinas y todo.