Coronavirus: La odisea de ser contacto de un positivo


No te puede dar cita con tu médico de familia hasta el 5 de enero y es 21 de diciembre y que, “ahora, todo el mundo es contacto”

coronavirus
Urgencias Reina Sofia./:Foto Jesús Caparrós
coronavirus contacto
Urgencias Reina Sofia./:Foto Jesús Caparrós

Han pasado unos minutos de las 11 de la mañana, cuando un mensaje de WhatsApp cambia el plan del día. Una persona cercana, con la que has tenido contacto en los últimos días, ha dado positivo en coronavirus. Recuperado del escalofrío inicial, la otra odisea comienza.

La aplicación de Salud Responde está bloqueada. El colapso viene por la demanda del pasaporte covid, que ya se exige para la cotidianidad y que todos solicitan en masa. La pregunta está en cómo actuar ¿Te vas a casa, a que te hagan el test o llamas por teléfono a Salud Responde? Se opta por lo último y, tras 9 minutos y 31 segundos (y varias marcaciones previas como respuesta al cuestionario de la máquina), una voz te pide que le expliques.

Eres contacto de un positivo y tienes ciertos síntomas. Después de otros 5 minutos, aproximadamente, te dicen que te aísles en casa y que, “por tus propios medios”, acudas a un recinto hospitalario. Recoges las cosas de tu mesa de trabajo y te vas para casa. Teletrabajas aislado un rato y haces lo que te han dicho, “por tus propios medios” acudes a un centro sanitario, en este caso a las Urgencias del Reina Sofía.

Son las 14:50 cuando entras (aunque en las pegatinas pone a las 15:00). Nadie te pide el pasaporte, solo el número del DNI al otro lado del mostrador, con la sola pregunta de vas por accidente o enfermedad. No necesitan más explicación y te mandan a la sala de espera, con más de un centenar de potenciales pacientes. Desde ese momento hasta las 16:40 te da tiempo de contar, uno por uno, el número de personas que llaman al triaje hasta que dicen tu nombre. 87, nada menos. Así como de observar a gente en camilla con dificultades serias para respirar o en silla de ruedas, cabizbajos.

Y, cuando te toca, te toman la temperatura, explicas brevemente lo que te pasa y a la sala covid. Allí se espera poco, a los cinco minutos te llaman a una consulta y la enfermera te hace el antígeno. La postura de espadachín, el roce del bastoncillo por el inicio de las fosas nasales y la separación y preocupación de la sanitaria porque la mascarilla te tape la boca ya da pistas. 

Sales y a los tres minutos te llaman a otra consulta. El médico te dice que eres negativo (en solo tres minutos ya conocen el resultado) y que si tienes síntomas te tomes paracetamol. Intentas explicar pero no hay tiempo.

Te vas a casa e intentas contactar con tu centro de salud. En Salud Responde no lo consiguen y optas por llamar directamente al recinto. Tras 8 minutos y 42 segundos y una máquina repitiendo que en seguida le atenderán, una voz te pregunta, empiezas pero te pide que esperes un minuto que, en realidad, son cuatro. Vuelves a explicar, pero la voz al otro lado de la línea te dice que no te puede dar cita con tu médico de familia hasta el 5 de enero y es 21 de diciembre y que, “ahora, todo el mundo es contacto”. La odisea acaba irresoluble, con la sospecha muy fundada de que la atención primaria y casi todo el sistema están colapsados.